América Latina

19 diciembre, 2017

Triunfo de Piñera en Chile: la derecha abre la puerta a su proyecto largoplacista

Por José Robredo Hormázabal, desde Santiago. El abultado resultado en favor de las fuerzas conservadoras chilenas viene a ratificar el giro del cono sur hacia políticas neoliberales.

Por José Robredo Hormázabal, desde Santiago. El abultado resultado en favor de las fuerzas conservadoras chilenas viene a ratificar el giro del cono sur hacia políticas neoliberales.

La expresiva diferencia de nueve puntos del empresario y ex presidente chileno Sebatián Piñera, quien logró el 54,5% de los votos (3.795.896 preferencias) frente al 45,4% (3.160.225 votos) obtenidos por el oficialista Alejandro Guillier, le permiten a la derecha reinstalarse en la casa de gobierno de La Moneda y echar a andar su proyecto político, que busca al menos quedarse ocho o doce años en el poder.

Con esto queda en una posición algo más cómoda para el inicio de su gestión en marzo de 2018. De paso quedan en nada las ajustadas proyecciones realizadas en la previa, que hablaban de una diferencia de no más de dos puntos, unos 150 mil votos.

En los primeros momentos de la jornada electoral parecían ratificar los pronósticos, ya que las informaciones de prensa daban cuenta de centros de votación sin aglomeraciones, por lo que se hicieron recurrentes los llamados de ambas candidaturas a sus electores para que fueran a votar.

Todo quedó en nada, ya que la participación electoral aumentó llegando al 49% -en primera vuelta había sido del 47%-, que en su mayoría prefirieron al candidato de Chile Vamos, quien aumentó en 8% la base de casi tres millones de votos con la que partía la jornada, si se le sumaban los más de 500 mil que le traspasaba el candidato de extrema derecha, José Antonio Kast.

En el caso de Guillier, su adhesión creció en casi 1,7 millones de votos con el traspaso de votos de Beatriz Sánchez, Marco Enríquez y Carolina Goic, lo que no fue suficiente para lograr la esperada remontada de las huestes oficialistas. La campaña de Piñera fue más efectiva, al centrarse en la crítica de las reformas realizadas durante la actual administración de Michelle Bachelet.

Los resultados del domingo 17 de diciembre vienen a cerrar el giro a la derecha que se viene dando en el cono sur latinoamericano.

Otro hecho relevante de los resultados de la segunda vuelta presidencial trasandina, es que la votación de Piñera rompe el techo electoral de la derecha. Con esto se logra ampliar el margen de crecimiento del sector que ya presenta a tres posibles sucesores del ahora presidente electo: Manuel José Ossandón, Felipe Kast y su tío, José Antonio.

Este trío de aspirantes al gobierno en el subsiguiente período representan tres vertientes de la derecha, lo que se estima puede convertirse en un dolor de cabeza para el presidente electo en su futura gestión.

Lo expresivo del triunfo no llevó a Piñera a la euforia, sino que prefirió la cautela. “El camino hacia los tiempos mejores no va a ser fácil”, sostuvo desde el escenario instalado en la Alameda, principal arteria santiaguina, y recalcó, reforzando el discurso de unidad de la transición en los 90, que “las cosas no se logran de un día para otro y debemos priorizar con justicia. Para hacer un buen gobierno necesitamos el apoyo de todos los chilenos”.

La idea de Piñera con este mensaje es reforzar los puentes tendidos hacia el centro político chileno, una de las principales causas del abultado triunfo de este domingo.

Guillier: “Hemos sufrido una derrota dura”

La desazón copaba el ambiente de quienes se acercaron al comando presidencial oficialista, lo que quedaba reflejado en los rostros de los encargados de la campaña de Alejandro Guillier y de los parlamentarios oficialistas a la hora de ver los primeros resultados que marcaban la tendencia de la tarde noche chilena.

Todos los presentes tenían claro que los comicios significaban el golpe definitivo a la gobernante coalición Nueva Mayoría y que con ello el proceso de reconstrucción del sector se podía dar por iniciado.

Este escenario fue el pilar del mensaje de Alejandro Guillier a sus adherentes, al momento que se presentaba acompañado por parte de su familia y sin representantes políticos en el sobrio escenario preparado. Junto con reconocer el triunfo de Piñera, sostuvo que “hemos sufrido una derrota dura. Es en la derrota cuando más se aprende”.

Al mismo tiempo, reforzó su llamado a la renovación de “nuestros liderazgos, nuestras formas de acción política; abrirnos a los movimientos sociales, a la ciudadanía, recorrer el país y conversar con la gente”. “Aprender esta lección, estudiar los resultados y reconstruir una opción democrática basada en los principios de la solidaridad, libertad e igualdad de oportunidades”, recalcó como tareas el ahora ex candidato.

Finalmente, Guillier hizo hincapié en su rol como oposición “republicana y constructiva” y en la voluntad de mantenerse frente a la coalición que resulte del venidero proceso de ajuste de la Nueva Mayoría: “Me comprometo a seguir trabajando por la unidad y renovación del progresismo”.

La derrota de Bachelet en la defensa de su legado

Dos eran los objetivos de la presidenta Michelle Bachelet en esta contienda electoral: evitar entregar por segunda vez la banda presidencial a Sebastián Piñera y defender a pleno el legado de las reformas que encabezó durante su gestión. El primero no se logró, el segundo está por verse.

Desde la noche del 19 de noviembre pasado, Bachelet asumió buena parte del protagonismo en la campaña de segunda vuelta, sosteniendo permanentemente que lo que estaba en juego no era solo el traspaso del mando sino que la continuidad y profundización del proceso de reformas. Sin embargo, el despliegue presidencial no alcanzó para asegurar el triunfo del candidato presidencial oficialista.

Su abatido rostro, al protocolar saludo telefónico a Piñera, graficaba la escena que en La Moneda solo imaginaban en sus peores cálculos. El silencio presidencial posterior solo ratificó el funeral que se vivía en palacio.

La versión del gobierno recayó en la vocera Paula Narváez, quien señaló que en los próximos tres meses “corresponde seguir trabajando, como lo hemos dicho siempre, hasta el último día para cumplir los compromisos que adquirimos con la ciudadanía”.

“Tenemos casi tres meses de Gobierno por delante y muchas iniciativas, como ustedes saben, muy importantes que debemos sacar adelante”, acotó Narváez en escueta declaración pública, sin responder las preguntas de la prensa.

@joserobredo

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