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George Weah presidente: genocidas, nobel de la paz y la gris política africana

George Weah presidente: genocidas, nobel de la paz y la gris política africana
diciembre 28
21:59 2017

Este jueves finalizó el recuento de votos del ballotage presidencial en Liberia. Como se preveía desde la primera vuelta, el senador y ex futbolista George Weah se impuso al actual vicepresidente Joseph Boakai. El 22 de enero asumirá la jefatura de Estado provocando un hecho inédito en la historia del país: un cambio de gobierno en el marco de un sistema democrático.

Weah, que obtuvo el 61,5% de los votos contra 38,5% de Boakai, logrará también convertirse en el primer ex futbolista en presidir un país. Un nuevo récord que se suma al hecho de haber sido el primer (y hasta ahora el único) africano en ganar el Balón de Oro.

Sucederá en el cargo a la premio nobel de la paz y primera mujer electa presidenta en el continente, Ellen Johnson Sirelaf, que gobernó durante dos períodos desde 2005, cuando se impuso en las primeras elecciones luego de las dos Guerras Civiles Liberianas (1989-1996 y 1999-2003).

La llegada a la presidencia del ex futbolista supone además un cambio de signo político en el gobierno. Su partido, el Congreso por el Cambio Democrático, desplazó al Unity Party de Sirleaf y Boakai. Si bien esto puede parecer algo sin mucha relevancia, es toda una novedad en Liberia donde a lo largo de sus 170 años de historia el traspaso de mando de una fuerza política a otra solo se dio mediante golpes de Estado o guerras civiles.

Denuncias de fraude y elecciones en peligro

Weah TaylorA principios de diciembre el máximo órgano judicial liberiano desestimó las denuncias de fraude respecto a las elecciones del 10 de octubre. Había sido el propio Tribunal Supremo quien había suspendido la segunda vuelta -que se iba a llevar a cabo el 7 de noviembre- ante las denuncias del Liberty Party, del candidato Charles Brumskine que salió tercero y del oficialista Unity.

La presentación judicial sostenía que la presidenta saliente se reunió con varios jueces electorales con el fin de boicotear a Boakai. Es que si bien este fue su vicepresidente, tuvieron una relación conflictiva y muchas veces mantuvieron posiciones opuestas durante el gobierno.

Mientras se resolvía el conflicto legal, Weah se mantuvo en silencio e indicó a sus partidarios no salir a manifestarse a las calles. A la larga, esta decisión terminó siendo fructífera ya que Boakai quedó desprestigiado ante la denuncia desestimada.

Los apoyos polémicos y el fantasma del pasado

Weah tiene en su historial haber surgido de un barrio pobre de Monrovia, la capital, y pertenecer a la etnia Kru, discriminada dentro del sistema de segregación que existía en el país. Ese orígen humilde y su éxito futbolístico lo han convertido en una figura muy popular en su país.

Además, si bien desde hace 12 años que se metió en política, se lo sigue viendo como alguien que proviene “de afuera” de ese mundo y tiene cercanía con el ciudadano de a pie lo que, en la campaña, le ha sumado adeptos.

Efectivamente, a diferencia de su antecesora y su rival, no tiene mucha experiencia. Apenas lleva tres años como senador y sus opositores lo han cuestionado por ausentarse repetidas veces y prácticamente no hablar en las sesiones.

Por otra parte su campaña se centró en ejes genéricos que, luego de los mandatos de Sirleaf (que provocaron decepción en gran parte de la población al no cumplir con sus promesas), también le resultaron efectivos. Sus planteos principales fueron la inversión en infraestructura -en un país que prácticamente no tiene-, generar empleo y mejorar la educación.

Como contracara, la polémica está en los apoyos obtenidos para esta elección. Su vicepresidenta será Jewel Howard Taylor, ex esposa de Charles Taylor quién fue un señor de la guerra durante la primera guerra civil y presidente -electo en 1997- durante la segunda. Actualmente está preso por crímenes de lesa humanidad cometidos durante su gobierno.

Otra figura que le brindó su respaldo fue el también señor de la guerra y actual senador Prince Johnson que en la primera vuelta presidencial alcanzó el 8% de los votos. Johnson fue el artífice de uno de los videos más vistos en Liberia: la tortura y asesinato en vivo y en directo del presidente Samuel Doe en 1990.

Estos apoyos lo ligan a un pasado turbulento que los mandatos de Sirleaf buscaron dejar atrás. El país todavía sufre las consecuencias de las guerras civiles que tuvieron como saldo más de 40 mil niños soldados (hoy adultos) a los cuales se sigue intentando reinsertar; una economía devastada que en el último año vio un retroceso del 1,5% del PBI; un 85% de la población bajo la línea de pobreza y que todavía se está recuperando de otra gran crisis que fue la epidemia de ébola (2013-2016) que mató a casi cinco mil personas en territorio liberiano.

En ese sentido resulta difícil -como suele pasar en la mayoría de los países de África- identificar a priori la orientación ideológica que tendrá el gobierno de Weah. Sus orígenes, sus propuestas y su trayectoria no se condicen con los respaldos políticos que supo construir. Asimismo, poco importa para un país que tiene que resurgir prácticamente de cero. Salvo contadas excepciones, la política africana suele estar alejada de antagonismos políticos-programáticos y mucho más cerca de una gris búsqueda de poder.

El apartheid negro

Los orígenes de lo que hoy es Liberia se remontan al año 1821 cuando Robert Stockton, un agente de la American Colonisation Society desembarcó en sus costas y por la fuerza obligó a la población nativa a venderle las tierras donde pensaban asentar a los esclavos de EE.UU. que habían logrado su estatus de hombres libres. El primer asentamiento fue llamado Monrovia, en homenaje al entonces presidente estadounidense James Monroe.

Durante años fueron llegando los barcos provenientes principalmente de Maryland, Virginia y Georgia. Sin embargo para 1847, cuando se proclamó el nacimiento de la República, no había más de seis mil américo-liberianos (como se los llamaba), menos del 1% del “país”.

La intención de los altruistas como Stockton era redimir a los ex esclavos devolviéndolos a la tierra de sus antepasados para que construyeran una sociedad libre. Sin embargo como explicó el cronista polaco Ryszard Kapuscinski en su libro Ébano “por experiencia propia, aquellos américo-liberianos no conocían sino un único tipo de sociedad: la esclavitud en que habían vivido”. “De manera que tras desembarcar -continúa Kapuscinski-, su primer paso en la nueva tierra consistiría en copiar la sociedad conocida, sólo que ahora ellos, los esclavos de ayer, serían los amos y convertirían en esclavos a los miembros de las comunidades del lugar”.

Se instaló así, un siglo antes que en Sudáfrica, un régimen de apartheid en el cual se le negaba la ciudadanía al 99% de la población, se prohibían los matrimonios mixtos y se reservaban los lugares de poder exclusivamente para los américo-liberianos.

Para cerrar el círculo de dominación en 1869, se crea el True Whig Party, que detentará el monopolio del poder en Liberia a lo largo de 111 once años, hasta 1980. Ese año 17 soldados comandados por Samuel Doe -miembro de la tribu krhan- ingresaron al palacio presidencial de noche y descuartizaron al presidente William Tolbert.

Se trató de un sangriento golpe de Estado que subvirtió el orden establecido, despojando por primera vez a los américo-liberianos del poder. Durante diez años Doe gobernó con mano de hierro e ineficiencia (era casi analfabeto y sin ninguna experiencia política). Su gobierno terminó trágicamente en el marco de la primera guerra civil cuando los soldados de Johnson lo apresaron, torturaon y asesinaron en vivo y en directo para todo el país.

Santiago Mayor – @SantiMayor

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