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Globos de Oro: la hora de las mujeres también llegó a Hollywood

Globos de Oro: la hora de las mujeres también llegó a Hollywood
enero 08
12:00 2018

En la edición 2018 de la entrega de los Globos de Oro la atención no estuvo en “la mejor y peor vestida”. Las mujeres, sus historias, sus resistencias y luchas tuvieron el papel protagónico. La consigna “Time’s Up” (“Se acabó el tiempo”), que cobró fuerzas a partir de la solicitada firmada por más de 300 trabajadoras del espectáculo estadounidense y publicada por el New York Times el 1 de enero pasado, estuvo presente en los vestidos negros de las celebridades, las acompañantes elegidas para asistir a la ceremonia y, sobre todo, en varios discursos.

Se acabó el tiempo

A partir de las denuncias de abuso sexual al poderoso productor Harvey Weinstein y a actores como Kevin Spacey, que dieron pie al surgimiento del fenómeno “Me Too” (“Yo también”), Hollywood parece estar atravesando un cambio que no tiene vuelta atrás.

La carta firmada por 300 actrices, productoras, escritoras, feministas, abogadas, agentes y ejecutivas, puso de relevancia un tema del que poco se hablaba antes: los abusos y el acoso en los sets de filmación y el ámbito del espectáculo.

Se puso de relevancia la discriminación respecto de los papeles, remuneraciones y roles. A su vez, la campaña “Time’s Up” busca impulsar modificaciones a la legislación para penalizar a las compañías que no tomen medidas contra el acoso sexual.

En la noche del domingo 7, las celebridades eligieron vestirse de negro para visibilizar la problemática, un código que se saltearon muy pocos invitados,como la presidenta de la Asociación de Prensa Extranjera de Hollywood, la anfitriona del evento.

Además, muchas actrices eligieron asistir acompañadas de activistas por los derechos de las mujeres: Susan Sarandon llegó con Rosa Clemente, periodista y activista ambiental; Emma Watson con Marai Larasi, activista de género; Meryl Streep con Ai-jen Poo, directora de la Alianza Nacional de las Trabajadoras Domésticas; Laura Dern, con Mónica Ramírez, presidenta de la Asociación Nacional de Granjeras; Michelle Williams con Tarana Burke, directora de Chicas por la Igualdad de Género y fundadora de #MeToo; Shailene Woodley con Calina Lawrence, miembro de la tribu Suquamish, luchadora de los derechos de los nativos americanos; Emma Stone con Billie Jean King, fundadora de la Asociación de tenistas femeninas, y Amy Poehler con Saru Jayaraman, abogada de trabajadores de hotelería.

Hacerse oír

Pero las mujeres de los Globos de Oro no sólo se vistieron de negro, sino que tomaron el micrófono y se hicieron oir. En muchos de los discursos estuvo presente el reclamo por más mujeres en lugares de poder y liderazgo, igualdad de salarios y de oportunidades y el fin del acoso y abuso.

La reconocida periodista, actriz, productora y presentadora de televisión, Oprah Winfrey emocionó a la audiencia y al público presente que la aplaudió de pie en su discurso completo. Comenzó haciendo alusión a su historia personal. “Quiero expresar mi gratitud a todas las mujeres que han soportado años de abuso y agresiones porque, al igual que mi madre tenían niños a los que alimentar, facturas por pagar y sueños por cumplir”, sostuvo.

Luego emocionó hasta las lágrimas contando la historia de Recy Taylor, una mujer negra, abusada en 1944, recientemente fallecida, a quien acompañó Rosa Parker, la activista contra la segregación racial. Oprah agregó: “Durante muchos años, las mujeres no han sido escuchadas o creídas si se atrevían a contar su verdad sobre el poder de los hombres. Pero ese tiempo se acabó”.

“Decir la verdad es la herramienta más poderosa que tenemos. Y estoy especialmente orgullosa de todas esas mujeres que se han sentido lo bastante fuertes y empoderadas para hablar y compartir sus historias. (…) Este año nos convertimos en historia”, aseguró también.

Finalizó su emotivo mensaje dirigiéndose a las niñas. “En el horizonte se despierta un nuevo día. Y cuando finalmente llegue ese nuevo día, será gracias a muchísimas magníficas mujeres, muchas de ellas están aquí presentes esta noche, y también con algunos hombres fenomenales, que pelearán duro por convertirse en los líderes que nos llevarán a un tiempo en el que nunca nadie tenga que decir: ‘Me too’ otra vez’”.

La actriz Elizabeth Moss, premiada a Mejor Actriz de Serie de TV – Drama, también se refirió al rol de las mujeres y finalizó su discurso afirmando: “Ya no vivimos en los márgenes de las páginas. Ya no vivimos entre los huecos de las historias. Ahora somos la historia. Estamos escribiendo la historia nosotras mismas”.

Por su parte, Barbra Streisand, al entregar el último Globo de Oro, recordó que ella fue la única mujer que ganó como “Mejor Directora”, en 1984 y remarcó: “Necesitamos más mujeres directoras y más nominadas en la categoría. Agradezco estar en esta sala con gente que habla contra la inequidad de género, el acoso sexual y el veneno de la política”.

A su turno, Laura Dern, una de las protagonistas de la multipremiada Big Little Lies, subrayó: “A muchas nos enseñaron a no acusar, una cultura de silencio. Tenemos que apoyar a las sobrevivientes y a las valientes por decir la verdad. Hay que promover la justicia”.

También Natalie Portman hizo una sutil crítica al problema del sexismo de Hollywood al presentar el premio al Mejor Director y nombrar a los nominados, dijo “y aquí están todos los nominados exclusivamente masculinos”.

La cuarta ola feminista que todo lo transforma

Desde el Ni Una Menos que colmó las calles argentinas en 2015, pasando por la multitudinaria Marcha de las Mujeres contra la asunción de Donald Trump en enero de 2017, las numerosas manifestaciones en Polonia (2016) y otros lugares del mundo contra los retrocesos en la legislación sobre el aborto, la cuarta ola feminista recorre el mundo y parece no detenerse, transformando todo a su paso.

Ni las denuncias a hombres poderosos, directores, productores y actores reconocidos por el público a nivel mundial y multipremiados, ni la misma noche de los Globos de Oro 2018 colmada de discursos feministas había sucedido antes. Y sus efectos pueden ser aún más empoderadores.

Por supuesto que los problemas de las mujeres, ni en Estados Unidos, ni en ningún otro rincón del planeta, se acaban con las palabras de las actrices más conocidas. Pero tampoco podemos subestimar su efecto diciendo que únicamente “son famosas vestidas de negro con vestidos caros y llenas de joyas”.

Su mensaje sobre las desigualdades y la necesidad de cambios urgentes y radicales tiene la potencialidad de llegarle a millones, como le han llegado a lo largo de la historia los mensajes patriarcales de la cultura hegemónica machista. Puede ser empoderador para millones de mujeres que se parecen más a la enumeración de mujeres trabajadoras de Oprah Winfrey que a las princesas de Disney. Y tiene, a su vez, la posibilidad de ser un megáfono amplificador de muchas de las demandas y luchas que están protagonizando mujeres con sus múltiples identidades.

En nuestras latitudes, queda el desafío de que la televisión y el espectáculo argentino también se haga eco de una realidad que ya no se puede tapar, ni silenciar. El cambio cultural feminista, contra la misoginia y el machismo dominantes, e incluso contra las regresiones en el plano político global, se abre paso. Y no parece haber vuelta atrás.

Erica Porris – @EriPorris

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