Géneros

7 marzo, 2018

“Si hay algo que las mujeres sabemos es de resistencia”

De cara al segundo Paro Nacional de Mujeres del 8M, reunimos a activistas gremiales para reflexionar sobre la creciente ola feminista dentro del ámbito sindical. Victoria García, delegada de géneros de ATE CONICET Capital, Cecilia Iselli, delegada de base y CIOT de ATE-MECON y Mariana Papa, delegada y parte de la Colectiva de Trabajadoras Feministas de INTI.

De cara al segundo Paro Nacional de Mujeres del 8M, reunimos a activistas gremiales para reflexionar sobre la creciente ola feminista dentro del ámbito sindical. Victoria García (VG) es investigadora del Conicet, trabaja en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, es delegada de géneros de ATE CONICET Capital y militante de la Corriente 12 de Mayo. Cecilia Iselli (CI) es delegada de base y CIOT de ATE-MECON, trabajadora del Ministerio de Hacienda y economista feminista. Mariana Papa (MP) es delegada y parte de la Colectiva de Trabajadoras Feministas de Inti, un espacio de mujeres dentro del Instituto Nacional de Tecnología Industrial que creció y avanzó en organización durante el actual conflicto por despidos.

-¿Cómo impacta el ajuste que realiza el Gobierno en sus lugares de trabajo y en particular en las mujeres?

VG: – El ajuste viene desplegándose con fuerza en el CONICET desde diciembre de 2016, cuando el recorte del 60% en los cupos para la carrera científica del organismo dejó afuera a casi 500 investigadores y motivó la toma del MinCyT. Ahora, otros 400 quedaron afuera de la carrera de investigador, pese a ser evaluados positivamente por el organismo, como en 2016. La mayoría de son mujeres, que además sufrimos con mayor fuerza los efectos de la implementación de controles biométricos y del “premio” al presentismo: nos terminan descontando incluso en casos de licencias por maternidad o por familiar enfermo/a.

CI: – Desde 2015 tenemos oleadas de despidos, cierres, vaciamiento de programas y paritarias muy por debajo de la inflación. En el Ministerio de Hacienda, uno de cada tres trabajadores es pobre. En las mujeres se profundiza ya que programas como Progresar y Ellas Hacen, destinados a corregir desigualdades en el mercado laboral, fueron vaciados. Por otra parte, muchas de las listas de despidos se hacen en base a las licencias y en esto las mujeres somos las primeras al tener a cargo las tareas de cuidado. A nivel salarial también nos afecta. En 2017, se sumó a la paritaria estatal el “premio” por presentismo, que avanza sobre los derechos del convenio colectivo.

MP: – Nos pega con paritarias a la baja, los premios por presentismo que nos obligan a renunciar a derechos adquiridos y nos perjudica a las mujeres que estamos a cargo del cuidado de familiares. Sumados a los despidos, recortes y ausencias de líneas de trabajo que cortan la carrera laboral en el Instituto.

-¿Cómo se organizan?

VG: – Las mujeres somos buena parte del activismo en el sector de ciencia y tecnología, como es el caso de la Junta Interna que integro. La discusión sobre problemáticas de género viene creciendo en el sector, sobre todo en este contexto de cuarta ola feminista. Estamos poniendo en discusión el techo de cristal, que en Conicet se expresa en la dificultad de las mujeres para acceder a puestos altos de investigación y de responsabilidad institucional. Además discutimos la violencia de género y lo hacemos en espacios que construimos, como la asamblea de trabajadoras del Conicet del pasado 1 de marzo o la de mujeres de CyT que se gestó en el INTI. El año pasado participamos del 8M en una columna de ciencia y universidad, este año lo haremos en una columna de CyT junto a las compañeras del INTI.

CI: – Si hay algo que las mujeres sabemos es de resistencia y en tiempos de crisis se nota mucho. En nuestro organismo las mujeres se pusieron a la cabeza de la lucha por la reincorporación de los compañeras despedidas, pero también nos organizamos en la comisión de género por las reivindicaciones de jardín, lactarios, licencias y cupo laboral trans.

MP: – En INTI ocupamos espacios dentro y fuera del sindicato. Participamos del movimiento de mujeres y, en lo gremial alcanzamos un piso de organización. Los delegados/as por sector y las asambleas nos permiten dar la resistencia al conflicto por los despidos con cese total de actividades y resistencia pacífica en el trabajo.

-¿Dentro de sus sectores, cómo logran incorporar la agenda de géneros en la disputa sindical? ¿Cuáles son las barreras más importantes a superar para que sea prioritaria?

VG: – Hay machismo en el ámbito sindical, sin dudas. A veces cuesta que algunos compañeros se apropien de las problemáticas de género como parte de la agenda gremial prioritaria. Esto ocurre principalmente con los varones. Pero, además, aunque hay mucha participación femenina en las bases y en el activismo gremial, eso no se expresa en las dirigencias. Necesitamos como mujeres acceder a lugares de dirección sindical para que nuestras problemáticas se instalen de manera prioritaria en la agenda del movimiento obrero.

CI: – Conformamos una comisión de géneros y a partir de ahí impulsamos la agenda. Tuvimos muchas dificultades, porque siempre se le da prioridad al salario o a los despidos, pero logramos instalar el tema. Pudimos demostrar que estas reivindicaciones generan organización y es importante para las y los compañeros, como fue el tema del jardín. También, el impulso del movimiento de mujeres ayudó mucho a darle visibilidad, pero falta mucho. Las compañeras seguimos sin estar en los lugares de decisión, en los sindicatos estamos solo por cupo y en áreas de servicio o en comisiones de género y no en las mesas paritarias para poder llevar estas demandas.

MP: – Estamos organizadas en una comisión de género y creamos la Colectiva Feminista de Trabajadoras del INTI. Nos enfocamos en situaciones de acoso sexual, presentismo, licencias por nacimiento, el reclamo por la continuidad y las condiciones de la guardería. También formamos parte de coordinaciones con mujeres de otros organismos del estado, en particular de CyT.

-¿Qué representa dentro de la lucha sindical la convocatoria a un segundo Paro Nacional de mujeres?

VG: – Es una jornada de lucha que expresa toda la potencialidad de la articulación entre feminismo y sindicalismo, y a la vez da cuenta de los desafíos que tenemos por delante. Manifiesta, a la vez, el carácter profundamente político -en el sentido de transformador- de la lucha feminista. Porque paramos por reducir la brecha salarial, por licencias de maternidad y paternidad compartidas, por cupo laboral trans -entre otras muchas reivindicaciones-, pero también porque impugnamos todo un sistema que nos oprime, que invisibiliza el trabajo doméstico y de cuidado que mayormente nosotras cargamos, pero se sostiene a costa de él.

CI: – La posibilidad de seguir visibilizando y valorizando el trabajo que hacemos las mujeres todos los días. Movemos el mundo, en gran parte de forma no remunerada, trabajamos más horas que los hombres, somos las que nos ocupamos mayormente de las tareas de cuidados y domésticas, estamos más precarizadas, tenemos mayores niveles de desempleo y ganamos menos. Si nosotras paramos, el mundo se para y hacemos temblar la tierra.

MP: – Pese a la diversidad entre las convocantes, nos unimos para llamar a este paro y hasta logramos que se plieguen más sindicatos que en 2017. En las calles vamos a lograr la unidad que le estamos reclamando a las centrales y sindicatos. Es necesario unificar las luchas contra el ajuste y los despidos. Hay que demandar que las centrales sindicales convoquen a un paro por la crisis.

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