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La intemperie de las cosas: la existencia como un ahogo resplandeciente

La intemperie de las cosas: la existencia como un ahogo resplandeciente
marzo 29
00:43 2018

¿Quién decide cuándo hablar y cuándo callar? ¿En qué momento la rutina se convierte en un pantano distante de nosotros mismos? Preguntas que sirven de disparadores para La Intemperie de Las Cosas, una obra de teatro físico, compleja, que requiere una atención particular por parte del espectador acostumbrado al teatro clásico.

En el escenario los protagonistas chocan, se frotan, gritan, se espantan uno del otro, en un juego corporal notable que intercala con silencios cercanos a una incomodidad nunca resuelta.

Dirigida por Belén Coluccio, Andi García Strauss y Matías Miranda, el desarrollo -que a primera vista parece simple- tiene la cualidad de reconvertirse siempre en algo más. Una casa, una pareja, la congoja de cierta rutina agotadora y la abstracción del golpe de un cuerpo contra el otro, como si cada personaje quisiera entrar en el mundo interior de las teorías antagónicas que ambos proponen. ¿El hombre es uno? ¿Quiénes somos realmente?

El inicio de un silencio que molesta al espectador porque se alarga infinitamente pero de golpe estalla en otra molestia aún mayor: la de los cuerpos rebotando unos contra otros, alejados del amor, con esa insistencia propia del contacto con lo que aún permanece pero ya está perdido.

Con un gran trabajo físico de los artistas en escena, la obra sugiere un descascaramiento de lo propio a partir de cuestiones sin respuesta como el tiempo, la nostalgia y los recuerdos. La realidad, -que muchas veces parece irrefutable- se desliza por una corriente alternativa en la que las acciones y los diálogos la interpelan constantemente. ¿Qué es la realidad? ¿Nuestros recuerdos? ¿El tiempo que avanza, inexorable, hacia un supuesto final? Si el comienzo de La Intemperie… asoma desde un silencio incómodo, esa incomodidad brota luego en lo corporal y lentamente se asocia a los diálogos que rozan lo filosófico pero trascienden desde ese trinomio cuerpo-voz-sonido.

Si bien es una obra abstracta, el hilo principal es esa farsa en la que parecen inmersos los personajes que los hace rememorar otras épocas históricas a través de los libros en lo que podría ser un diálogo platónico moderno pero interrumpido por el cuerpo y el ruido.

El espectador nunca se sentirá del todo cómodo porque esa es la principal afrenta. Todo está orientado a desacomodar lo cotidiano. El ritmo, a veces alocado y otras veces lento hasta el hartazgo, sentencia al público a intentar un cuestionamiento que traspase lo visto. Lo simbólico juega un papel determinante: frascos sobre una mesa de madera que registran un pasado antropológico, ladrillos que sirven de muros y una pava que intermedia al hervir en cada round.

Cuando no se funden y se enfrentan físicamente, los personajes parecen ausentarse en acciones que tardan más de lo debido, como revolver una taza de té. Es una doble ausencia: en sus actos físicos que los acercan y alejan del otro y en sus propias mentes, callados por fuera pero decididos a pelear por algo que en verdad no tiene respuesta.

La intemperie, lo externo, lo que quedó afuera es lo que interpela. Si se abre una puerta y no hay nada detrás, ¿qué ocurrirá con el mundo tal como lo conocemos? La obra va más allá. No sólo cuestiona el mundo como una Matrix a la que fuimos adaptados sino que su valor descansa en tratar de que los seres humanos salgamos a la intemperie nuevamente. La salida de una vida sin respuestas está justo ahí: en el perpetuo cuestionarse. En el medio del ahogo que propone una rutina sin salida, la intemperie o la existencia, sacan a la luz lo que nos queda de humanidad. Son nuestra salvación, lo que nos devolverá la libertad de respirar al sol.

Mariano Cervini – @marianocervini

Ficha:

La Intemperie de Las Cosas
6 únicas funciones

marzo 18 y 25
abril 8 y 22
mayo 13 y 27
20.30hs
Bonpland 800 – CABA

Dirección: Belén Coluccio, Andi García Strauss y Matías Miranda
Colaboración artística: Caro Angriman y Mercedes Vivacqua
Asesoría en textos: Eric Barenboim
Diseño de luces: David Seiras
Diseño de vestuario: Endi Ruiz
Diseño gráfico: Leandro Ibarra
Diseño de sonido y software: Andi García Strauss
Fotografía: Kenny Lemes
Grabación de sonido: Pablo Berardi
Realización de vestuario: Emiliana De Cristófaro
Asistencia en sala: Anahí Villar
Operación de sonido: Ale Lescarboura
Operación de luces: Lau Saban
Co-producción: Teatro del Perro

Reservas por alternativateatral.com
Localidades limitadas

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