América Latina

20 abril, 2018

Recambio y continuidad: Díaz-Canel el nuevo presidente de Cuba

Un análisis del recorrido y desafíos de la figura que pasa a ocupar el centro de la escena política de Cuba, en un país donde por primera vez luego de casi seis décadas de revolución el primer mandatario no tendrá el apellido Castro ni pertenece a la generación que luchó en la Sierra Maestra.

Un análisis del recorrido y desafíos de la figura que pasa a ocupar el centro de la escena política de Cuba, en un país donde por primera vez luego de casi seis décadas de revolución el primer mandatario no tendrá el apellido Castro ni pertenece a la generación que luchó en la Sierra Maestra.

Miguel Mario Díaz-Canel Bermúdez es el nombre completo de este ingeniero electrónico cubano que un día antes de cumplir 58 años fue elegido presidente del Consejo de Estado y del Consejo de Ministros por la Asamblea Nacional del Poder Popular, órgano supremo del Estado cubano según la Constitución de la República. Su elección derriba dos mitos vulgares: el gobierno de Cuba no se trata de una dinastía de la familia Castro Ruz y la revolución no acabará cuando se retiren los guerrilleros de la Sierra Maestra.

El nuevo mandatario es oriundo de la provincia de Villa Clara, donde vivió, se formó y desde 1985 trabajó como profesor de la Universidad Central de Las Villas. En 1987 se incorporó a la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) e integró misiones internacionalistas en Nicaragua. Desde 1989 y hasta 1993, Díaz-Canel asumió distintas funciones en la UJC, donde llegó a ser primer secretario del Comité Provincial en Villa Clara y luego segundo secretario del Comité Nacional.

Desde 1994 fue elegido en el cargo de primer secretario del comité provincial villaclareño del Partido Comunista (PCC) y en 2003 pasó a ocupar el mismo cargo en la provincia de Holguín y a integrar el Buró Político del PCC. En Villa Clara es recordado como un dirigente responsable, de mucha cercanía cotidiana con el pueblo, y a la vez abierto a irreverencia cultural y la diversidad sexual, en particular por defender el proyecto de “El Mejunje”, un centro cultural de la ciudad de Santa Clara reconocido como emblema de la vanguardia artística y cuna del movimiento LGBT en Cuba.

Ya con Raúl Castro al frente de la presidencia del país, Miguel Díaz-Canel es designado ministro de Educación Superior en 2009, vicepresidente del Consejo de Ministros en 2012 y un año más tarde es elegido primer vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros.

Luego de la reforma constitucional que puso el límite de dos mandatos presidenciales y determinó el cese programado de Raúl en ese cargo, el villaclareño empezó a perfilarse como el favorito para sucederlo.

En el plano económico el principal el mayor desafío que tiene el flamante presidente es alcanzar mayores niveles de éxito en la actualización del modelo económico que comenzó bajo la presidencia de Raúl. Cuba necesita perfeccionar su desarrollo industrial y la producción de alimentos para mejorar la balanza comercial, como requisito para subir salarios y aumentar capacidad de consumo de la población. Además de la decisión política, Cuba cuenta con socios estratégicos en materia de desarrollo como China, Rusia o Vietnam.

En el plano internacional debe surfear la era Donald Trump que representa un retroceso en comparación con la política de Barack Obama con consecuencias económicas negativas.

En su primer discurso como presidente electo frente a la Asamblea Nacional, Díaz-Canel dejó bien en claro que “no hay espacio para una transición que destruya lo logrado en tantos años”. A la vez que reconoció los desafíos pendientes al afirmar que “toca corregir errores y evitar improvisaciones que irritan a la población”.

El nuevo jefe de Estado de Cuba marcó cuales son las dos batallas fundamentales para los revolucionarios cubanos: “Vencer nuestras propias indisciplinas y errores” y “avanzar sin prisa pero sin pausa hacia la prosperidad que nos debemos y debemos conquistas más temprano que tarde”.

Para ver en la práctica cuál será el “estilo propio” de Díaz-Canel en el marco de la continuidad habrá que esperar algunos años, porque si algo caracteriza los procesos de cambio en Cuba son la lentitud y la previsibilidad.

Lionel Martín – @soylio

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