Notas

Peón rural maliense es fusilado en Italia

Peón rural maliense es fusilado en Italia
junio 06
11:34 2018

Se llamaba Sacko Soumaila. Tenía 29 años. Había nacido en Mali, pero vivía en Italia desde 2010. Era un peón en los campos de la Piana de Gioia Tauro, provincia de Vibo Valentia, región de Calabria. También era activista sindical de la Unione Sindacale di Base (USB). Luchaba por los derechos de los trabajadores explotados, que en esa zona son todos negros.

Al almanecer del domingo 3 de junio Sacko estaba en una fábrica abandonada. Había llegado hasta allá, andando, para ayudar a dos amigos a recolectar chapas para construir los barracones donde viven los trabajadores de la agrícultura que se encuentran en esa parte de Italia, cerca del “gueto” del pueblo de San Fernando en el que habitan alrededor de tres mil personas. En enero el campamento donde vivía la mayoría de ellos se quemó. En el incendio murió Becky Moses, una chica de 26 años. Por eso buscaban chapas, para evitar el plástico utilizado hasta entonces.

Mientras estaban recolectando lo que necesitaban, llegó un coche. Un Fiat Panda. Paró y empezó a disparar. Uno, dos, tres, cuatro, cinco disparos. La primera bala golpeó Sacko en la cabeza. La segunda llegó a la pierna de uno de sus amigos. El otro, él único que salió ileso del tiroteo, se fue rápido a buscar ayuda. Pero era tarde. Sacko murió antes de llegar al hospital.

Este martes la policía ha declarado de tener un sospechoso. Ha tomado ropa y analizado el coche de un hombre de la zona. Tres días después del fusilamiento, una fígura institucional ha pronunciado por fin unas palabras de condena del homicidio. Se trata del nuevo primer ministro, Giuseppe Conte, un hombre de hecho desconocido hasta que el Movimento 5 Stelle y La Lega (extrema derecha racista y xenófoba) lo propusieran para el cargo institucional más importante, como garantía de sus “contrato de gobierno”.

Poco después, el primer ministro volvió a hablar de migraciones, diciendo que el gobierno va a “poner fin al business de la recepción”. Una expresión más en linea con las declaraciones de estos días de los partidos de mayoría, muy diferentes entre ellos pero unificados por una campaña electoral con tonos racistas. En particular, el líder y secretario de La Lega, Matteo Salvini, había afirmado con respecto a los inmigrantes que “se acabó la joda”, apenas fue nombrado ministro de Seguridad.

De cual joda quería hablar no quedó muy claro. Más allá de los mitos fomentados por su mismo partido que hablan de inmigrantes que llegan a Italia para cobrar 35 euros al día sin trabajar o para ser acogidos en hotel de 5 estrellas con piscina, la realidad que viven los extranjeros en Italia, y sobre todo los negros, es cada vez más dura.

En los últimos meses las víctimas del terrorismo racista, entre heridos y muertos, ya son varias. El 3 de febrero de este año Luca Traini, extremista de derecha que aparece en una fotografía juntos a Salvini, disparó varias balas en un barrio donde viven muchos migrantes, en la ciudad de Macerata. Intentó hacer un masacre, apuntando a todos los negros que se encontró. Seis terminaron en el hospital. Algunos en estado grave.

Justo un mes después, el 5 de marzo, en Firenze un hombre italiano de 65 años salió a la calle con una pistola en la mano. Dijo que quería matar cualquiera que encontrara, porque no tuvo coraje para dispararse a sí mismo. Pero los videos muestran que cruzó varias personas de piel blanca sin hacer nada. En cuanto vió a un negro, en cambio, le disparó una bala, matándolo. Se llamaba Idy Diene, tenía 53 años y había nacido en Senegal. Estaba casado con Rokhaya Mbegue. Para la mujer era el segundo matrimonio. Su primer marido había muerto el 13 diciembre 2011, siempre en Firenze, asesinado junto con otro senegalés.

Atrás de estos casos más dramáticos, sin embargo, en Italia se están multiplicando episodios cotidianos de discriminación y violencia racista. Atentados en contra de centros de recepción, despidos de trabajadores migrantes, insultos y humilliaciones en las escuelas o en los autobuses se multiplican juntos a las propuestas de ley para cortar derechos sociales a los “no italianos” o para limitar con cualquier medio los desembarques. Una manera gentil para nombrar acuerdos criminales con dictadores y milicias del otro lado del Mediterráneo.

El nuevo gobierno ya declaró la voluntad de deportar miles de inmigrantes llamados “irregulares”, de cortar cinco mil millones de euros para proyectos de recepción e integración y de querer cambiar las reglas europeas que, según dicen, atraerían irregulares de los paises africanos.

El clima es pesado y la situación no promete nada de bueno. En cualquier caso, más allá de las reprecentaciones electorales, Italia es un país donde los inmigrantes ya integran el tejido social y productivo del país. En los últimos años han liderado importantes luchas contras los centros de detención y expulsión, como contra la explotación laboral en sectores claves como la logística o la agrícultura. Sobre todo en el sur de Italia, donde el Estado y las organizaciones mafiosas comparten responsabilidades e intereses con respecto a los empleos en situaciones casi esclavísticas.

Este lunes el sindicato USB convocó actos en toda Italia y una huelga en la Piana de Gioia Tauro. El 16 de este mes, en Roma, habrá una marcha nacional contra el gobierno y sus medidas racistas y en la semana siguiente la protesta volverá en la región de Calabria.

Aún no sabemos quien disparó contra Sacko. Pero ya podemos decir que esa mano fue armada por los gobiernos de centro-izquierda que aprobaron durante años políticas de ajuste contra los sectores más débiles de la población allanando el camino a discursos y medidas racistas, como por las fuerza políticas ahora en el poder. Estas últimas, en sólo pocos días, ya pudieron sacar lo peor con respecto a un tema tan clave como los derechos humanos y laborales de los inmigrantes.

Giansandro Merli, integrante de Dinamo Press (Italia)

Foto: dinamopress.it

Notas relacionadas

0 comentarios

No hay comentarios aún

No hay comentarios por el momento, querés agregar uno?

Escribe un comentario

Escribe un comentario

Tu mail no será publicado. Los campos obligatorios están marcados *

Géneros