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Nos tienen miedo porque vamos por todo

Nos tienen miedo porque vamos por todo
junio 11
16:35 2018

Por Diana Broggi* y Fernanda Fernández**. Pálpitos y emoción latente en el trazo fino de la historia, la previa al 13J tiene al país convulsionado en una inmensa marea verde que nos abarca y desborda todos los closets. Como fiel proceso de masas, las tensiones crecen ante la inminente fecha y se multiplican en todo el país.

La violencia de los antiderechos

Estos días ha circulado de todo, y seguirán en ese plan de lobby amenazante con el objetivo de impedir que se apruebe el derecho al aborto legal, seguro y gratuito. El derecho a decidir sobre nuestros cuerpos y todo lo que eso implica. Las prácticas violentas de estos grupos no son una novedad, pero se han incrementado en una suerte de escalada expresada desde los aprietes a diputados, diputadas y sus hijos/as para que no aprueben la ley, a la presión hacia los/as indecisos/as, amenazas, llamados, fotos de fetos, mails, mensajes de wasap, mas videos y fotos de fetos… todo tipo de intimidaciones en una suerte de apuesta final en la disputa.

Mientras, es preocupante cierto nivel de acostumbramiento o “naturalización” social del entramado de poder que estos grupos minoritarios detentan, y la llegada en la construcción simbólica de un relato de muerte, sangre, terror, como una posible “posición” frente a un debate que pone en juego la salud de las personas. Lo que resulta inadmisible no es tener una posición diferente, sino coercionar ideológicamente mediante acciones que atacan permanentemente las luchas de hace años por el derecho al aborto legal seguro y gratuito en la Argentina, enmarcado en un problema de salud y educación públicas. A su vez la ineficacia de una posición moral de los “Pro-Vida” los ha dejado sin propuestas y sin respuestas objetivamente ante la muerte por abortos clandestinos.

El impacto entre quienes defendemos la vida realmente, y militamos por la conquista del derecho a decidir, suele ser de bronca, indignación y evidencia de la oscuridad de los antiderechos. Tratamos de evadir los ataques para concentrarnos en lo más importante y continuar haciendo crecer la marea verde sin caer en las provocaciones, generando permanentemente respuestas que son con más y más feminismo, con más y más libertad, alcanzando legitimidad en lo masivo.

Aún así, no desconocemos que la violencia ejercida es definición política y una vez más, podemos ubicar como y cuanto esto no es “monstruosidad”, “ridiculez”, “irracionalidad” sino la respuesta patriarcal por excelencia, estos hijos e hijas sanos del patriarcado elaboran una respuesta coordinada y sistémica que ha sido eficaz en mucho tiempo y a veces continúa siéndolo, porque nunca podemos subestimar los alcances de la política de miedo, culpa y terror en la sociedad civil. La articulación de estos grupos está dada desde sectores católico ortodoxos y se enlaza también con grupos nacionalistas y neonazis. En la disputa de sentidos ellos han armado un relato, el de la vida y la patria como emblemas que defienden enérgicamente, con banderas argentinas con fetos reemplazando el sol, por ejemplo.

Pero su poder tiene límites, y es interesante observar el carácter defensivo de las prácticas en un claro maniobrar por resistir ante el avance abrumador de la legitimidad verde, de la demanda histórica por el derecho al aborto.

En sus retóricas no alcanzó con los fetos de papel mache, fetos de todos los tamaños y versiones, no alcanzó con sus tipos disfrazados de parcas merodeando nuestras actividades, han tenido que recurrir al ataque contra nuestros símbolos y consignas en un espejo permanente: pañuelos tachados, “ni uno menos”, pañuelos celestes, una reacción desde lo simbólico que evidencia la fuerza con la que se construyó y fortaleció en estos meses la Campaña por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito.

¿Asesinas?

Nos mueve el deseo, y esa brújula es imperdonable para los sectores conservadores, para la disciplina moral que es económica y politica. Como dice Alfredo Grande, “la mujer no se embaraza para abortar sino que aborta porque está embarazada. Y no desea estarlo. Pero el deseo no es una prioridad para la cultura represora uno de cuyos fundamentos es reprimir el deseo”.

La militancia de estos meses fue y es arrolladora, “la militamos toda” decía una piba el último jueves en Congreso, y vamos a seguir. Porque estos meses fueron de un crecimiento impresionante y cualitativamente exponencial para el movimiento: se han tejido nuevos y fuertes marcos de alianzas, se ha federalizado con fuerza la Campaña, se han elevado los pisos de conciencia y los pañuelos verdes son ya un símbolo que trasciende a todas las generaciones y empodera más que nunca a las pibas, las grandes protagonistas de una historia que seguimos construyendo en clave de futuro.

La historia, las luchas, nuestra conquista es que el aborto se esté peleando en un recinto después de años y años en las calles, estar a horas de un dictamen que podrá salvar la vida de miles y miles de mujeres en la Argentina, que será un enorme paso para garantizar un derecho que nos deben y que nos corresponde.

Todos estos años de mentiras de los sectores conservadores y eclesiásticos no alcanzan, todos estos años y décadas de sometimiento no bastaron para callarnos, hoy más fuertes que nunca en esta cuarta ola salimos a surfearla con toda la energía verde y violeta, por que somos puebla, porque no tenemos miedo y por que no hay fuerza más grande que un movimiento dispuesto a arrancar derechos y conquistarlo todo.

¡Por que acá no se rinde nadie y no vamos a parar hasta que el aborto sea legal!

* @DianaBroggi1 – Psicóloga y referente de Mala Junta – Patria Grande

** Integrante de la articulación por la campaña nacional por el Derecho al aborto legal seguro y gratuito y referente de Mala Junta – Patria Grande

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