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La justicia investiga a dos jerarcas católicos acusados de encubrir abusos de menores

La justicia investiga a dos jerarcas católicos acusados de encubrir abusos de menores
junio 12
10:34 2018

El tribunal de Juicio y Apelaciones de Paraná, que condenó el pasado 21 de mayo al sacerdote Justo José Ilarraz a 25 años de prisión por abuso sexual infantil, entre 1984 y 1993, investiga al cardenal Estanislao Karlic y al arzobispo de Entre Ríos, Juan Alberto Puiggari, por encubrimiento del delito.

Los abusos ocurrieron hace más de 25 años en el Seminario Arquidiocesano Nuestra Señora del Cenáculo de dicha localidad, donde el cura de 65 años había recibido su educación sacerdotal. En la misma institución funcionaba una escuela secundaria y un preseminario para formar a los estudiantes de nivel medio con vistas a ser sacerdotes.

El fiscal de la causa, Juan Francisco Ramírez Montrull, había declarado que en el juicio se vio “sobradamente probada” la responsabilidad de Ilarraz en los delitos de abuso sexual, pero que también había habido encubrimiento por parte de la jerarquía eclesiástica de Entre Ríos, representada en Karlic y Puiggari.

Según el fallo del tribunal, el encubrimiento de los jerarcas “coadyuvó como elemento facilitador del plan de Ilarraz” debido a que “sin su omisión el acusado no hubiera podido cumplir sus designios delictivos con la libertad e impunidad que lo hizo”. Es que el sacerdote tenía la libertad de organizar viajes con sus alumnos durante el período escolar, ingresar menores a su dormitorio del seminario, de a grupos o solos, momento en el que abusaba de ellos.

“Me da tristeza porque ellos también fueron nuestros padres. Dejamos a nuestros padres en el campo para quedar en sus manos [de los curas] y ellos hicieron la vista gorda y nos dejaron en manos de un tipo que hizo lo que quiso con nosotros”, había declarado a La Nación, Fabián Schunk, uno de los siete seminaristas denunciantes en la causa.

Karlic ordenó en 1995 la realización de un juicio diocesano en el que declararon decenas de seminaristas que relataron los abusos cometidos por el cura de 65 años. Sin embargo, más tarde las víctimas denunciarían que el caso concluyó en el pedido de los jerarcas eclesiásticos a que guarden silencio.

Esa decisión de encubrir los abusos culminó en que el cura acusado no fuese impedido de continuar realizando misas y demás tareas religiosas, aunque debió irse de Paraná. Como “castigo”, el arzobispo Karlic lo envió al Vaticano a estudiar en la Pontificia Universidad Urbaniana, donde regresó con el título de licenciado en Misionología, tras presentar, llamativamente, una tesis referida a los niños en las misiones evangélicas. Luego cumplió servicio en Tucumán hasta el comienzo de la investigación penal en su contra, en 2012.

Las juezas Alicia Vivian, Carolina Castagno y Gustavo Pimentel, calificaron de “elementos facilitadores” para aplacar el silencio de las víctimas, a Karlic y Puiggari. Además, señalaron la estructura organizativa y la educación del seminario, como así también la posición ocupada por Ilarraz dentro de la institución. En el momento del juicio, tanto Karlic como Puiggari, no pudieron explicar por qué no llevaron el caso a la justicia.

Por el contrario, el fallo indicó que ante estos hechos “la misión de la Iglesia de ofrecer y proteger el marco y ambiente adecuados para el desarrollo integral de la persona humana”, generó que “en el caso de los niños, no se cumpliera” y “el derecho de los niños a un desarrollo sano de su personalidad e integridad sexual se viera fatalmente lesionado”.

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