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Escucharte otra vez

Escucharte otra vez
junio 29
09:32 2018

FM La Patriada adelantó dos temas de El Ruiseñor, El Amor y La Muerte, el nuevo disco del Indio Solari que aún no tiene fecha de salida. Algunas impresiones para nada objetivas de “Stranger Danger” y “El Martillo de Las Brujas”.

El Indio Solari duele. Sus nuevos acordes suenan a una despedida de alguien que siempre quisimos. Con él parecen volver los años de una libertad desvanecida en que una generación anterior a Cromañon pedía vengar a Walter y revoleaba remeras subido a los hombros de algún compañero. Esos recitales que se convirtieron en peregrinación. Una misa, un océano de gente. El cuerpo de todos desvaneciéndose en el éxtasis. Aquella música que simula impregnarse y traspasa los latidos para formar un único corazón.

En este adelanto, El Indio nos entrega su propio mini recital de dos temas: “Stranger Danger” y “El Martillo de Las Brujas”. El orden debería sonar así. El primero porque enciende las luces del escenario. Ese bribón ideal que sale a bailar con un rock saltarín contagiado de agitación política en la letra: “Ladrón en todo el globo, ese sos vos / Predicador Itinerante estás aqui”. ¿Quién es ese “ladrón de todo el globo”, divertido “como un toque de queda” al que le habla El Indio? “Todo lo valioso, vos te llevás”, inquieta desde esa letra que recuerda al perfil de un Macri jamás nombrado.

Luego de esa euforia -un poco atrevida y más burlona- viene el Solari menos bufón y más poeta. Desaparecen los chistes y “El Martillo de Las Brujas” nos invita a mirar el pasado. Esa nostalgia de “Juguetes Perdidos” nos interpela desde la marea de un tema sensible y brillante.

Brillan los primeros acordes como aquel vino blanco con el que brindamos la noche en que vimos por última vez a un amigo. Un riff lacónico vuelve para recordarnos que hay momentos en los que no se puede dejar de temblar.

“Muere hoy la vida en falsedad / de cuna a tumba siempre en falsedad”, dice la voz de Solari desde una cuerda melancólica más templada que de costumbre, como si quisiera decirnos que lo poco que queda es para disfrutar, aunque advierte – y se divierte-: “Los mejores vinos que hay / en el super nunca están”.

Esa búsqueda que siempre propuso desde Los Redondos para este lado: el dejar de ir al lugar previsto y brotar desde un infinito sin nombres. El romanticismo utópico que persigue la letra, como si intentara tomar algo que se estuviera deslizando de las manos para siempre. La ironía de encontrar en donde no hay que buscar.

Esa vida que muere en falsedad y los que la vemos morir lo lamentamos callados, con la cabeza baja, porque estamos demasiado entusiasmados mirando las pantallas de nuestros celulares. Si alguna vez el lujo fue vulgaridad, hoy hay que entregar la pesada bijouterie y reírse de los que compran posters de obras de arte.

Así asoma la silueta de un Solari entero que carga contra los falsos profetas del presente y brilla en los augures del pasado. No por nada El Ruiseñor, El Amor y La Muerte lleva como arte de tapa una foto en blanco y negro de sus padres. El sentimiento de lo propio reflejado en un pasado al que se quiere homenajear con la gola quebrada. Ese conjunto de sensaciones auténticas con las que el poeta se identifica y emociona.

Mariano Cervini – @marianocervini

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