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Julián Gadano: “Tenemos que saber manejar tecnología de uranio enriquecido”

Julián Gadano: “Tenemos que saber manejar tecnología de uranio enriquecido”
julio 13
17:11 2018

Luego de anunciar la suspensión del acuerdo con China para la edificación de la 4° y 5° central nuclear en nuestro país, Marcos Peña dio marcha atrás y reflotó la parte del convenio que proyecta construir la central Hualong 1 (HPR 1000), de uranio enriquecido, en Río Negro.

Desde el sector nuclear reclaman que se avance con la totalidad del pacto que estipulaba, antes, la construcción del reactor nuclear CANDU, más apto para transferir know how científico local, impactando en el empleo, ciencia e industria nacional.

El subsecretario de Energía Nuclear de la Nación, Julián Gadano, habló con Notas sobre este y otros temas.

- ¿A qué se debe la suspensión en el acuerdo con China por las centrales nucleares?

– Estamos rediscutiendo el tema de las centrales nucleares, que nunca se cancelaron, pero necesitamos reestructurar para contribuir al objetivo que tiene el gobierno de cumplir con las metas de déficit de 1,7% para este año y 1,3% para 2019. En ese sentido nos afecta a un montón de proyectos, pero el gobierno nunca los canceló. Esto deriva en muchas alternativas, una es postergarlo, otra es estructurarlo de manera que el Estado tome deuda pero no déficit.

- El gobierno habilitó la quinta central pero el sector nuclear reclama la construcción de una central de tipo CANDU (la 4°), que permite incorporar más conocimiento científico local.

– Eso es efectivamente así, la central de tecnología CANDU es la que permite mayor transferencia de know how. El CANDU es interesante porque es un proyecto industrial, es decir que lo sabemos hacer acá. Si no fuera así, no es muy interesante, porque es una tecnología que tiene sus años ya.

Hay empresas argentinas que trabajaron muy bien en Embalse. Por ejemplo Pescarmona hizo los generadores de vapor, CONUAR hizo prácticamente casi todos los tubos. Acá se abren dos opciones, o continuar con Atucha III, para lo cual hay que armar otro esquema financiero, para que no impacte en el déficit, o generar la quinta central, que definitivamente es un modelo más moderno, pero que sabemos “hacer menos” acá.

Ahora, no puede ser el único eje hacer cosas que sabemos hacer porque eso no es innovación tecnológica. En todo caso si no hacemos Atucha III, armar un modelo para que la central china (Hualong 1), tenga mucha “localización” y que no sea sólo la obra civil sino transferencia a una tecnología nuclear mucho más competitiva.

- Una de las críticas de parte del sector nuclear es que la construcción de central Hualong 1 es un proyecto “llave en mano” que imposibilita la transferencia de conocimiento.

– Definitivamente no. Una de las características positivas del sector nuclear es que siempre estuvo en la vanguardia de la innovación. Nosotros tenemos que saber manejar tecnología de uranio enriquecido. Pero, además, no sé de dónde sacaron que China no transfiere tecnología. Ellos transfieren tecnología, porque saben que igual la van hacer mejor, más rápida y más barata. Gran parte de la tecnología de la central Hualong no es suya. Están totalmente dispuestos a transferir tecnología en combustibles, por ejemplo, que es la que más nos interesa, porque es la que más nos agrega.

La discusión es que la Comisión Nacional de Energía Atómica (Conea) quiere ocuparse del primer núcleo del combustible y esa parte la quiere China porque su comprador le va a pedir garantías. Entonces en esa respetamos su parte del acuerdo. Ahora, a partir de que se agota el primer núcleo, están dispuestos a transferir. La discusión siempre es de costos.

- ¿Y qué posibilidades hay para que esa transferencia se logre hacia este otro modelo de central nuclear?

– Muchísimas. Ellos no tienen problema en “localizar”, ahora el problema es el costo porque hacer las cosas en Argentina es más caro que en China. Entonces la pregunta es ¿cuánto costo estamos dispuestos a incorporar nosotros? Eso depende de cómo estructuremos el contrato, porque esto finalmente lo paga el usuario.

- ¿Con qué propuesta, entonces, se complementa la carencia de know how de Argentina en enriquecimiento de uranio?

– Atucha I no fue un reactor de desarrollo nacional, pero Argentina se fue a Hamburgo, metió diez personas ahí y logramos, a diferencia por ejemplo de Brasil, absorber esa tecnología. Eso es lo que queremos hacer con China.

China está totalmente abierta a que nosotros les mandemos personas a vivir allá un año. Al igual que los alemanes en la década del ’60 le quieren vender a Argentina, porque los convierte en un proveedor global, somos un cliente global con el que se pueden prestigiar. Entonces nosotros tenemos que usar esa ventaja.

La alternativa en este rubro es China o Rusia. Bueno, Rusia no es muy afecto a la transferencia tecnológica y eso no es estratégico para nosotros. Pero el modelo chino es un modelo diferente donde hay en juego una transferencia tecnológica interesante, y porque además nos quieren de socios.

- ¿Cuál es la apuesta tecnológica nuclear de Cambiemos, en este marco?

– En un contexto más general, nuestra gran apuesta tecnológica como país que juega “en primera” a nivel tecnológico nuclear no es ni el CANDU ni el chino que es un proyecto de incorporar megavatios nucleares, de movilizar recursos y también de pegar el salto a la tecnología de uranio enriquecido. La gran apuesta estratégica tecnológica propia es el CAREM, que es un reactor de diseño propio. Claro que en ese marco la central china nos ayuda mucho más porque nos mete en el mundo del uranio enriquecido y el agua liviana.

- ¿Por qué el CAREM?

– Porque el CAREM es un diseño nacional, pero nacional de interés, no de banderazo. El CAREM es un reactor modular pequeño, de menor cantidad de megavatios, de menor tiempo de construcción y de menor costo de capital inicial. Los grandes problemas que tiene la energía nuclear, más allá de la contaminación, y que la está volviendo poco competitiva, es que necesita enormes cantidades de capital y muy largos tiempos de construcción, pero nosotros tenemos que estar en un mercado que ha cambiado.

El Small Modular Reactors (SMR) es una respuesta a ese mercado porque tiene cortos tiempos de construcción y tiene mucha menor inversión inicial. Nosotros queremos estar en un mercado que sabemos que va a estar maduro en cinco años.

- ¿Cómo va a evolucionar la inversión del Estado en el sector?

– Lo que hay que evitar son los “serruchos”. La década del ’90 que fue de desinversión también se explica por lo que fue el desquicio de (Carlos) Castro Madero (almirante y físico nuclear, ex titular de la Conea) que llevó el 60% del presupuesto nacional. Nosotros no podemos llevar el gasto a tanto. Este año vamos a invertir del tesoro nacional 16.500 millones de pesos en el sector nuclear.

Argentina es envidiada en el mundo por lo que invierte: estamos desarrollando un reactor de diseño nacional, se avanzó más en el Carem estos dos últimos años que en los últimos 20. Ahora, es cierto, no ponemos plata en cualquier cosa, hay lugares donde tiene que invertir el sector privado, por ejemplo las plantas de producción de radioisótopos, que son tecnología amortizada,

¿Por qué el Estado va a dejar de invertir en otra cosa para invertir ahí? Que invierta el capital de riesgo privado que va a vender los radioisótopos o las plantas de combustible. Es decir, ¿Dónde tiene que estar el Estado? En la vanguardia tecnológica. Nuestra línea es que cuando la tecnología está amortizada, ya está. Si no hay capital privado dispuesto a invertir a riesgo es que no hay mercado y eso significa que esa línea la tenés que abandonar y empezar otra. Porque el producto que lograste está bien, lo desarrollaste tecnológicamente, pero no es socialmente útil.

- Por último, ¿la instalación de la quinta central será en Sierra Grande, en Río Negro?

– Río Negro tiene un problema que resolver. Tienen una ley antinuclear, son sede y propietarios de INVAP, está la Conea. Nos parecería una muy mala decisión que no albergaran este proyecto. Primero porque la central nuclear es parte del desarrollo tecnológico nacional, es generación de energía eléctrica limpia, estable y en la base es un proyecto de desarrollo.

Una central nuclear implica una inversión de entre siete mil y siete mil quinientos millones de dólares en ocho años, y después son 600 o 700 personas con sueldos de cien mil pesos trabajando. Imaginemos lo que implica eso para la provincia.

Eduardo Porto – @PortoEdu

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2 Comentarios

  1. Rod
    Rod julio 14, 19:41

    Laburo en CNEA hace 8 años y jamás escuché que nadie gane AR$ 100.000, la planta está bien por debajo de la mitad.

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  2. Daniel
    Daniel julio 17, 15:35

    Si los que ganan eso son los que hoy no quiere que se haga las centrales, ni hablar de los políticos.

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