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El día que asesinaron a Carlo Giuliani

El día que asesinaron a Carlo Giuliani
julio 20
00:04 2018

El 20 de julio de 2001 fue asesinado el activista italiano antiglobalización Carlo Giuliani, en el marco de una protesta contra una cumbre del G8 en Génova. Notas lo recuerda con un artículo de Michell Champán, participante de aquellas protestas, publicado por Periódico Diagonal.

Se cumple un nuevo aniversario de la muerte de Carlo Giuliani, joven que participaba en las protestas organizadas por el Foro Social de Génova con motivo de la cumbre de los países mas ricos del mundo, el G8. El disparo con arma de un carabinero acabó con la vida de Giuliani durante la marcha de los Desobedientes, una convocatoria autorizada y pacífica.

plaza carlo giulianiDesde 2001, el Comité Plaza Carlo Giuliani, formado por amigos y familiares de Carlo, investigan las circunstancias que rodearon su muerte. También cada año recuerdan esta fecha con actividades festivas y culturales en la Plaza Alimonda, donde murió el activista. El comité reclama que la plaza sea rebautizada con su nombre, pero hasta ahora sólo se ha conseguido que el Ayuntamiento de Génova aprobara, en 2013, la colocación de un trozo de granito con la inscripción ‘Carlo Giuliani, Ragazzo’ en el jardín de la plaza.

Junto a los actos en recuerdo de Carlo, también se han hecho tradicionales las provocaciones por parte del sindicato de policía, que cada año llama a una contramanifestación, el mismo día 20 de julio, en la misma plaza “para recordar la verdad del G8 en Génova y más allá de la mutilación de alguien”, según publica Il Fatto Quotidiano.

El proceso judicial del caso Carlo Giuliani

El 18 de febrero de 2013, la jueza instructora Elena Doloiso firmó el archivo del caso contra Mario Placanica, el carabinero que disparó a Carlo. Fundamentó el archivo de la causa “en causas que excluyen el castigo del hecho, y el uso legítimo del arma para la propia defensa’’, tesis que también defendió el fiscal Silvio Franz.

De las cinco versiones que dio Placanica durante el proceso judicial, el único hecho que se mantiene fue que durante los acontecimientos protegió con su cuerpo a “su amigo” Dario Raffone, que estaría herido en la cabeza. Esto confirmaría las declaraciones de los manifestantes que fueron testigos de los hechos, que afirmaban que en el jeep había una cuarta persona.

El estudio forense solicitado a un equipo de “expertos” por parte del juzgado llegó a la conclusión de que el disparo que mató a Carlo, según ellos fue disparado al cielo, y que una piedra, lanzada por los manifestantes, desvió su trayectoria y fue a dar a la cabeza de Carlo. El conductor del vehículo y Darío Raffone quedaron excluidos de cualquier responsabilidad, a pesar de que el jeep pasó dos veces por encima de Carlo cuando éste aún estaba con vida. El informe de la autopsia, lleno de vaguedades, dijo que Carlo murió en el mismo momento del disparo, sin embargo, las personas que acudieron a prestarle primeros auxilios detectaron que su corazón latía.

El 13 de marzo de 2007, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos rechazó el recurso presentado por la familia Giuliani, que afirmaba que las fuerzas del orden habían violado el artículo 2 de la Convención Europea para la Protección de los Derechos Humanos y Libertades Fundamentales al haber ejercido un “uso excesivo de la fuerza”. El tribunal afirmó que tal pretensión no se podía dirigir contra los militares.

Dos años después, el tribunal con sede en Estrasburgo dictaminó que Mario Placanica, autor del disparo, “actuó en defensa propia a lo que él percibió como un peligro real para él y sus compañeros”. Y en mayo de 2011, el mismo tribunal volvió a rechazar otro recurso de la familia de Giuliani en cuanto a la falta de diligencia en la investigación de la muerte del activista y los fallos en el dispositivo de seguridad durante los días de la cumbre.

Cerca de mil de los efectivos que formaban el dispositivo de seguridad en las protestas provenían de un cuerpo militar especializado en operaciones internacionales. Entre ellos se contaba el autor del disparo.

Otros responsables del operativo fueron Leonardo Lesso, a quien el presidente de EE.UU. le dio la condecoración de la Legión del Mérito –máximo reconocimiento junto con el del Honor– pocos meses antes de la Cumbre del G8 en Génova y que, durante la cumbre, ocupó el cargo de comandante jefe de todo el operativo; John Truglio, teniente coronel y máxima autoridad en las calles de Génova, quien se hallaba a 30 metros del vehículo que golpearon algunos manifestantes acompañado de un pelotón formado por unos 50 efectivos, a pesar de lo cual nunca fue llamado a declarar; Claudio Capello, capitán del pelotón en la plaza Alimonda, después de haber trabajado, junto con Truglio, en Somalia en los años 90, donde se dieron varios casos de tortura y violaciones de derechos humanos; y Adrian Lauro, jefe asistente y responsable del pelotón que protagonizó los sucesos en plaza Alimonda.

Lauro persiguió a un manifestante que gritó “asesinos” al retén de la policía que se formó alrededor de Carlo al poco del suceso. Fue detrás del manifestante replicando: “Fuiste tú con la piedra”. Sin embargo, la piedra fue colocada por la policía junto a la cabeza de Carlo cuando rodearon el cuerpo para intentar dar a entender que fue ésta la que provocó el tremendo golpe que se vería en la frente del activista cuando le quitaron el pasamontañas. Según el fotógrafo Eligio Paoni, los carabineros dieron patadas en la cabeza de Carlo mientras moría, tal como recoge la web La Píldora Roja.

Los medios de comunicación y la Cumbre de Gotemburgo como antesala a Génova

La cumbre de Gotemburgo situó a la policía sueca como el primer cuerpo policial en abrir fuego contra el movimiento de protesta contra la globalización. Tres activistas resultaron heridos de bala y durante tres días, la policía realizó arrestos arbitrarios aplicando la ley antiterrorista en lo que se configuró como un estado de sitio, según publicó La Haine en junio de ese año. La polémica suscitada en las poblaciones sueca y alemana por la violencia de la respuesta policial llevó a que estos dos países comenzaran a poner en marcha cuerpos policiales especializados en mediación en manifestaciones que no portarían armas.

Un mes después, las protestas de la cumbre de Génova fueron retratadas en los medios italianos con más saña, incluso. Los telediarios reproducían los primeros informes policiales, que llegaban a acusar a los manifestantes de lanzar globos con sangre contaminada de sida y jeringuillas usadas. También amenazas falsas de bombas. Incluso se invitó oficialmente a la población de la ciudad a abandonar sus hogares durante los días de la cumbre.

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