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El asesinato de Rodolfo Ortega Peña: “Ha muerto un revolucionario, viva la revolución”

El asesinato de Rodolfo Ortega Peña: “Ha muerto un revolucionario, viva la revolución”
julio 31
00:01 2018

Un 31 de julio de 1974 la organización derechista comandada por José López Rega, la Alianza Anticomunista Argentina (Triple A) hizo su presentación en sociedad asesinando a uno de los principales referentes del peronismo de izquierda, el abogado, político y diputado nacional Rodolfo Ortega Peña.

Nacido el 10 de septiembre de 1936 en una acomodada familia, Ortega Peña comenzó a comprometerse desde su juventud con las diversas expresiones de la lucha popular. A los 18 años empezó a estudiar la carrera de Derecho en la UBA y dio sus primeros pasos en la militancia política como parte de la Federación Juvenil Comunista. De aquella época solía rescatar la fundamental importancia de la relación con el escritor y docente Juan José Hernández Arregui (uno de los ideólogos de la llamada “izquierda nacional” dentro del peronismo).

Después del golpe de Estado contra Juan Domingo Perón en 1955 Peña fue acercándose cada vez más a la resistencia del peronismo proscripto, luchando por el regreso del líder y haciendo campaña por la candidatura de Andrés Framini para la provincia de Buenos Aires. En el proceso fue trabando relaciones con intelectuales afines como Rodolfo Puiggrós y Eduardo Luis Duhalde. Con éste último publicó algunos trabajos de referencia para el revisionismo histórico, tales como Facundo y la montonera, Felipe Varela ante el imperio británico, El asesinato de Dorrego, Felipe Varela y la toma de Salta o Baring Brothers y la historia política argentina.

Los agitados años 60 lo encontraron brindando cursos de política e historia a las direcciones sindicales de la CGT y el plan de lucha de la central sindical de 1964 y la experiencia de las ocupaciones de fábricas, lo acercaron a la Unión Obrera Metalúrgica (UOM).

Durante las sucesivas dictaduras de Onganía, Levingston y Lanusse (entre 1966 y 1973) Peña trabajó duramente como abogado de cientos de detenidos por causas políticas y de activistas sindicales, al tiempo que colaboró con la organización de las comisiones de familiares de los presos.

En noviembre de 1972 fue parte de la comitiva que acompañó a Perón en el famoso vuelo charter que lo trajo de vuelta al país después de 17 años de exilio. Allí compartió avión con figuras de la política y del arte tales como Héctor Cámpora, Raúl Lastiri, Carlos Menem, Antonio Cafiero, Nilda Garré, José López Rega, Leonardo Favio, Carlos Mugica, Juan Carlos Gene, Chunchuna Villafañe o Marilina Ross.

En 1973 participó en la campaña electoral del Frente Justicialista de Liberación para la fórmula Cámpora-Solano Lima. En aquellos años de radicalización política, el estudio que tenía con Duhalde en la calle Rodríguez Peña, fue blanco de un atentado con una bomba.

En reconocimiento a su importante trabajo con de asesoría legal a los presos políticos, el flamante gobierno de Cámpora le otorgó en 1973 la conducción de la Facultad de Derecho de la UBA y se puso al frente de la cátedra “Historia del Derecho”. En paralelo editó con su socio y amigo Duhalde la revista Militancia Peronista, que fue un material polémico de las discusiones políticas internas del peronismo, al punto que el propio gobierno decidió clausurarla (poco más adelante insistieron con la edición de una nueva publicación llamada De Frente, que a los pocos meses también fue clausurada).

Ya con Perón nuevamente en la Presidencia, el 13 de marzo de 1974 Ortega Peña asumió una banca en la Cámara de Diputados, luego de la renuncia de 8 legisladores de la Juventud Peronista por desacuerdos en cuanto a la modificación del Código Penal. Peña juró su banca con la consigna del peronismo revolucionario: “La sangre derramada no será negociada” y en su discurso prometió “ser fiel al mandato popular del peronismo, convencido de que primero está la patria, luego el movimiento y por último los hombres”. “Trataré muy humildemente de colocar esta banca al servicio del pueblo peronista, de los trabajadores oprimidos y de todos aquellos argentinos que quieren ver una Argentina realmente liberada”, dijo.

Su banca no se integró al mayoritario bloque del FreJuLi y se constituyó como bancada unipersonal “De base”. Desde allí apuntó a difundir los conflictos obreros y a profundizar los vínculos con el Peronismo de Base y con el Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) de Mario Roberto Santucho.

El 31 de julio, a apenas un mes de la muerte de Perón, Peña, que entonces contaba con 38 años, fue ametrallado a la salida de su estudio por sicarios de la Triple A, en pleno centro de la ciudad de Buenos Aires: Arenales y Carlos Pellegrini. Fue la presentación pública de la organización paraestatal de derecha.

Después de que Duhalde y la familia de Peña rechazaran el ofrecimiento de velorio en el Congreso, su cuerpo fue velado en la sede de la combativa Federación Gráfica Bonaerense de Raymundo Ongaro. El cortejo fúnebre que lo acompañó hasta Chacarita fue hostigado reitaradamente por fuerzas policiales (al mando del comisario Alberto Villar, a las órdenes de López Rega) y más de 380 personas fueron detenidas.

Duhalde pronunció unas palabras de despedida frente a la tumba: “Vivió y murió para que la clase obrera y el pueblo forjaran desde el poder una nueva sociedad con hombres nuevos donde desaparecieran definitivamente los explotadores y explotados. Por eso, porque morir por el pueblo es vivir, en esta hora de apretar los puños y de tristezas, reafirmamos aquel juramento: ‘la sangre derramada por Ortega no será negociada’. Y decimos simplemente, como a él le hubiera gustado: ‘Ha muerto un revolucionario, ¡viva la revolución!’”.

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