Derechos Humanos

21 agosto, 2018

Por Chicha, no bajaremos los brazos

El fallecimiento de María Isabel Chorobik de Mariani, “Chicha”, es sin dudas la noticia más triste de los últimos días. Casi la mitad de su vida la dedicó a la búsqueda incansable de su nieta, Clara Anahí, apropiada durante la última dictadura cívico, militar y eclesiástica.

El fallecimiento de María Isabel Chorobik de Mariani, “Chicha”, es sin dudas la noticia más triste de los últimos días. Casi la mitad de su vida la dedicó a la búsqueda incansable de su nieta, Clara Anahí, apropiada por los militares durante la última dictadura cívico, militar y eclesiástica. Fundadora y primer presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Chicha convirtió el lugar donde una patota policial y militar asesinó a su nuera, Diana Teruggi, en la reconocida Casa de los Conejos (calle 30 al 1116).

Chicha se fue con 94 años, luego de un ACV sufrido hace dos semanas en la ciudad de La Plata. 40 años antes, luego de que su vida haya cambiado para siempre -más aún cuando los genocidas asesinaron a su hijo, Daniel Mariani, en agosto de 1977- conoció a las Madres de Plaza de Mayo, para luego fundar Abuelas, buscar y encontrar a los más de 400 bebés y niños robados.

En 1989 dejó la entidad que actualmente dirige Estela de Carlotto y creó la Fundación Anahí, junto a abogados, militantes de derechos humanos y compañeras de lucha como Elsa Pavón y Alicia de la Cuadra. A partir de ahí convirtió la casa con sus paredes baleadas y llenas de boquetes de calle 30 en un museo que ya forma parte del patrimonio cultural de la ciudad.

Cuando se anularon las leyes de impunidad y comenzaron los juicios de lesa humanidad, Chicha reclamó a los genocidas que estaban en el banquillo que revelaran el paradero de su nieta, porque ella sabía que sabían. De hecho, el responsable del operativo que asesinó a los militantes montoneros en la casa de calle 30, Miguel Osvaldo Etchecolatz, sabe donde está Clara Anahí.

Por Chicha, juramos seguir buscándote

Hace casi dos años una joven le escribió vía Facebook a Marco Teruggi, sobrino de Diana, y le dijo que no estaba segura de quién era, quiénes eran sus padres, cuál era su historia, y que un día vio la famosa fotografía de la bebé en el cochecito y comenzó a dudar de su identidad.

“Recibo historias de ausencias, diálogos fallidos, silencios, análisis por hacer, personas que tal vez mañana sean hijas de desaparecidos, una de ellas es Clara Anahí”, escribió Teruggi, quien también es columnista de este portal.

“Como a mí, les sucede a muchas personas y, en inmensa mayor medida, a Chicha. O a las Abuelas de Plaza de Mayo, a quienes son parte de ese entramado de derechos humanos. Las búsquedas siguen, y en esta época de ambos lados: de parte de nosotros los familiares, y de ellos, los que faltan”, escribió.

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