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Castle Rock: basta de homenajes

Castle Rock: basta de homenajes
agosto 28
10:34 2018

Producida por los tanques J.J. Abrams y Stephen King, la serie estrenada en julio pasado en exclusiva para Hulu no logra afianzar una historia sólida. Actuaciones poco convincentes, giros demasiado obvios y poca originalidad en el guión dan como resultado un bizcochuelo aplastado en la repostería del terror contemporáneo.

Al Negro Fontanarrosa no le gustaban los homenajes en vida. El rosarino decía que cuando llegaban, era porque el homenajeado ya había vivido sus días de gloria y sólo le quedaba una decadencia inevitable; siempre más cerca del arpa que de la guitarra. Stephen King los viene sufriendo desde hace rato.

El problema es que en la mayoría de los casos, detrás de las guirnaldas y los aplausos, la nostalgia derriba la unidad del producto y todo sale mal. Pasó en la mediocre última temporada de Stranger Things y la repetición de tópicos que ya habían sido alabados en la primera pero se terminaron agotando en la segunda.

El ítem nostalgia que parecía ser un gran descubrimiento para los guionistas se quedó sin nafta. En Castle Rock pasa desde el principio. Con la excusa de celebrar el universo King está ambientada en un microcosmos reconocible por todos los fanáticos.

Maine, el pueblo maldito, vuelve a ocupar la escena principal y mientras el público afín a las novelas de King aúlla de felicidad comienzan las grietas. La trama avanza con la idea de unir distintos mundos del escritor que vendió más de 350 millones de novelas en todo el mundo.

En principio la idea es buena.

Lo que atenta en primer lugar es la actuación André Holland (Moonlight, 2016), el protagonista, en el papel de Henry Deaver, un abogado defensor de condenados a la pena de muerte. Su falta de recursos frente a cámara resulta insoportable. Demasiado rígido, siempre con cara de pájaro mojado, desentona con los primeros minutos del experimentado Terry O’Quinn (Lost, 2002) -una de las causas por las que el primer capítulo es bastante rescatable- y queda minúsculo frente al talento de Sissy Spacek en un papel que es lo mejor de la serie.

Los homenajes están presentes en la trama, los personajes y prácticamente en cada plano.

Tal vez sea un reto divertido para los fanáticos de King, encontrar objetos, diálogos y escenas que remiten a sus libros pero con esto no alcanza. La falta de agilidad y los giros poco originales remiten a series que se descascaran en obviedades como la impracticable The Sinner (2018).

Con el avance de los capítulos el espectador sufre de una abrumadora cantidad de “homenajes” que conspiran contra el guión. En esa amontonada caen desde Spacek (protagonista de la primera Carrie de 1976) hasta Bill Skarsgard (el Pennywise de la última IT). Tampoco ayuda la insulsa Melanie Lynskey como una trastornada vendedora de casas con pasado oscuro.

Castle Rock es una mezcla poco feliz. Otra sería la historia si en vez de tanto homenaje por todos lados hubiera una unidad narrativa más concisa. Un ejemplo de que menos siempre es más, hasta en las series. Otra muestra de que nunca es fácil adaptar personajes y tramas relativas al universo King (pasó con el fracaso de la serie Under The Dome), ni siquiera cuando el mismísimo escritor está involucrado.

Mariano Cervini – @marianocervini

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1 Comentario

  1. quemierdadenota
    quemierdadenota agosto 29, 21:40

    que nota de mierda,algo me dice que aca son todos unos zurditos olor a pata

    Reply to this comment

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