Notas

La economía más cerca de fines de los ’80 que de 2001

La economía más cerca de fines de los ’80 que de 2001
septiembre 07
09:22 2018

La última semana de agosto de 2018 pasará a la historia, por ahora, como la más álgida que le ha tocado vivir al actual elenco gobernante en términos económicos. Las tensiones cambiarias que comenzaron a principio de año y cuentan con reiterados episodios los últimos meses, se aceleraron.

Los datos dicen que agosto cerró con una depreciación del peso del orden del 35%, tras promediar el viernes 31 los $37,99 en el mercado minorista. Sin embargo, el jueves 30, la divisa norteamericana había roto la barrera de los $40 llegando a cotizar $41,40 en la pizarra de algunos bancos. Para tomar dimensión de la corrida, los contratos de dólar futuro para septiembre llegaron a pactarse por encima de los $42. Las reservas del Banco Central acumularon el pasado mes una caída superior a los cinco mil millones de dólares.

La corrida fue ganando intensidad durante toda la semana, profundizada por comunicaciones poco claras de los funcionarios, incluido el propio presidente, y una errática política monetaria por parte del Central. Sin embargo, en el fondo está la siempre recurrente restricción externa, hoy traducida como las dudas por parte de inversores y acreedores externos sobre las posibilidades del gobierno de cerrar el programa financiero de acá a fines de 2019.

Tras un fin de semana a puras operaciones de prensa, con ministros que salían y entraban al gabinete según la hora y quién operase, el lunes, el presidente y el titular del Palacio de Hacienda salieron a comunicar los cambios en la política económica del gobierno nacional.

Un combo que incluyó una reposición light de las retenciones, profundización del ajuste para llegar a déficit cero en 2019 y la decisión de sentarse nuevamente ante el board del FMI para discutir un nuevo acuerdo, tras tener apenas tres meses de vigencia el firmado anteriormente.

Mientras esto sucedía, la divisa estadounidense volvía a agitarse. Aunque con marcada menos fuerza que la semana anterior, lunes y martes vieron al dólar prolongar la suba de fines de agosto.

La mesa de dinero del Banco Central respondió con la misma estrategia ya empleada: aumento de la tasa de política monetaria y subastas diarias, de hasta dos por día, ofrecidas en el mercado mayorista, que sólo recortaban la suba momentáneamente y servían para marcar el precio de cierre.

Recién el día miércoles, cuando la corrida comenzó a perder potencia, el presidente del Central, Luis Caputo, decidió cambiar de estrategia. Realizó ventas directas y con un valor definido. Por otro lado, los bancos públicos también intervinieron y frenaron la suba en el mercado de futuros.

Si bien la estrategia del ex JP Morgan se mostró, en gran parte de las últimas semanas, incapaz de frenar la escalada y defender el valor de la moneda, lo cierto es que operaban las restricciones impuestas por el propio FMI acerca del uso que se le debe dar al préstamo otorgado: pagar a los acreedores externos y cumplir con el programa financiero.

Una cesión de soberanía que limitó las posibilidades de hacer política cambiaria y costó en la última semana una perdida de reservas de 1400 millones de dólares. Medidas desde el inicio de la corrida, las pérdidas de reservas por intervenciones en el mercado de cambios alcanzan los 14 mil millones de dólares, un 23% de las reservas iniciales, que no pudieron impedir una devaluación del peso del 83% entre marzo y agosto. Para decirlo en otros términos: desde el primer desembolso del FMI, de 15 mil millones de dólares, se perdieron 12 mil millones.

Como más arriba indicamos, la corrida parece haberse calmado, con la presión compradora en retroceso. Sin embargo, se trata de una coyuntura del día a día, dinámica y para nada lineal, con el agregado de una creciente vulnerabilidad a los fenómenos externos que pueden reactivarla en cualquier momento.

La crisis actual en el espejo del pasado

Un evento de tal magnitud, que lleva seis meses y contando, inspiró todo tipo de referencias a crisis recientes de la economía local. Por una cuestión de cercanía, pero también por lo traumática que fue, las comparaciones con la situación del 2001 no tardaron en llegar, aunque las diferencias son más que importantes.

Por un lado, por el nivel de depósitos en dólares, hoy son el 23% del total, cuando en 2001 eran del 65%. El sistema financiero en la actualidad se encuentra líquido y capitalizado. Por otra parte, las regulaciones introducidas por Argentina tras la crisis de la salida de la convertibilidad impusieron límites al uso de depósitos en moneda extranjera, en vías de evitar el descalce de las mismas. Por último, el endeudamiento privado se encuentra en niveles mucho más bajos que en aquella oportunidad.

Estas diferencias no quitan la fragilidad del actual escenario, en términos comparativos más similar al de la crisis de fines de los ‘80. Aun con la corrida cambiaria frenada, los efectos en la macroeconomía, el empleo y la distribución del ingreso, recién están comenzando a sentirse.

Leandro Navarro – @navarro_lean

Notas relacionadas

0 comentarios

No hay comentarios aún

No hay comentarios por el momento, querés agregar uno?

Escribe un comentario

Escribe un comentario

Tu mail no será publicado. Los campos obligatorios están marcados *

Géneros