Notas

Por qué leer a Roald Dahl

Por qué leer a Roald Dahl
septiembre 13
13:24 2018

Matilda, James y el durazno gigante, Las brujas, El gran gigante bonachón o Charlie y la fábrica de chocolate son sólo algunos de los títulos más conocidos de Roald Dahl, el galés que escribió para niños sobre cosas serias y para adultos sobre temas escabrosos, perversos y profundos, al mismo tiempo que ácidos y humorísticos. Llevó la imaginación al extremo. Un pequeño homenaje de Notas.

Niño eterno, Roald Dahl es un digno hijo de la Europa de comienzos del siglo XX. Como bien recopila en su libro Boy, relatos de infancia (1984), fue a una escuela – internado, le extirparon las amígdalas sin anestesia en el living de su casa, soportó severos castigos físicos, aceptó la disciplina británica y finalmente se enroló en la Fuerza Aérea inglesa con la que combatió en África en la Primera Guerra Mundial. Boy es el contexto necesario para entender a Dahl. Como él mismo dice en el prólogo, no es una autobiografía. Es una colección de recuerdos y anécdotas de distintos momentos de su vida que, a los casi 80 vuelven como boomerang sobre el ya consagrado escritor.

Es imposible recorrer su obra sin sentir la tentación de ir a la biblioteca y hojear Matilda, la brillante semblanza crítica del mundo de los adultos y militante de la ternura como fundamento de las relaciones familiares. O cerrar los ojos, subirse al avión de la Real Fuerza Aérea (RAF) y ponerse en los zapatos de Volando Solo, el deseo de supervivencia y la terrenalidad de un escritor que hizo de la imaginación su conexión con niños de todo el mundo.

Tal vez incluso, nos detengamos en James y el durazno gigante, su primera obra dedicada al público infantil, luego llevada al cine por el genial Tim Burton (1996). Nuevamente un niño logra escapar de la opresión de una familia no elegida gracias a la ayuda de un extraño. El durazno que creció de forma descomunal es la vía de escape y el escenario de un mundo de descubrimientos.

Podríamos también releer alguno de los cuentos para adultos publicados por Dahl en revistas como las reconocidas New Yorker o Saturday Evening Post, algunos de ellos compilados en Los mejores relatos de Roald Dahl (1996): Hombre del sur, espeluznante historia sobre la ambición humana y las apuestas; El gran gramatizador automático, crítica a la pérdida de creatividad en la literatura y la automatización de fórmulas de éxito; o La señora Bixby y el abrigo del coronel, que juega con los límites de mentiras y engaños en las parejas.

Charlie y la fábrica de chocolate, también llevada al cine por Tim Burton (2005) y previamente por Mel Stuart (1971), es probablemente de sus más famosas invenciones y resulta completamente irresistible. El boleto dorado, la posibilidad única en millones, la humildad y el verdadero disfrute contra lo impuesto y mercantilizado, hacen de Charlie el heredero del famoso fabricante de chocolates Willy Wonka.

Pocos probablemente saben que Roald Dahl escribió el libro de la famosa película Los gremlins, de Steven Spielberg. O que se ganó el odio de feministas que leyeron superficialmente su publicación Las brujas (1983), en la que las mujeres sostienen una red clandestina cuya finalidad perversa es comerse a los niños. Brujas que no son feas y tenebrosas, sino mujeres comunes y corrientes. En ese libro también es posible interpretar una gran ironía sobre cómo el mundo miraba a las mujeres en plena época de ascenso de las luchas feministas.

Si hay algo que atraviesa toda la obra de Dahl -fundamentalmente la infantil- es que mira el mundo con ojos de niño y critica la sociedad que lo rodea. “Observa con ojos brillantes el mundo que te rodea porque los secretos más grandes están siempre escondidos en los sitios más insospechados. El que no cree en la magia nunca la encontrará”, recomendó alguna vez.

Toda su vida está en sus historias. Las duras infancias, la fábrica de chocolates, los veranos en Noruega, el poder del deseo y la imaginación. Dahl, como todos sus relatos biográficos lo expresan, vivió décadas en su propia novela.

¿Por qué volver a -o empezar a, llegado el caso- leer a Roald Dahl? Porque nos trata, a los niños que seguimos siendo, con respeto y confianza. Nos invita a viajar y a no conformarnos con el mundo. A mirarlo desde otro ángulo. Y a creer en la magia.

Julia de Titto – @julitadt

Foto: RoaldDahl.com

Tags
Compartir

Notas relacionadas

0 comentarios

No hay comentarios aún

No hay comentarios por el momento, querés agregar uno?

Escribe un comentario

Escribe un comentario

Tu mail no será publicado. Los campos obligatorios están marcados *

Música

  • cashOtro año sin el Hombre de Negro

    Este 12 de septiembre se cumple un nuevo aniversario de la muerte de Johnny Cash, uno de los cantantes populares más relevantes del siglo XX, una voz profunda y sabia siempre dispuesta a tomar el partido de los oprimidos del mundo.

  • Barry WhiteLa voz más profunda del soul

    Un 12 de septiembre de 1944 nació Barrence Eugene Carter, más conocido como Barry White. Fue un cantante de soul estadounidense reconocible por su voz grave y profunda.

  • gilda210 canciones para recordar a Gilda en el aniversario de su muerte

    Se cumple un nuevo aniversario de la trágica muerte de la cantante de cumbia Míriam Alejandra Bianchi, más conocida como Gilda. Desde Notas la recordamos con su música.

  • Charly-García-MMLPQTPEl "hit del verano" volvió a ser entonado en un recital de Charly García

    El canto popular contra el presidente Mauricio Macri, que nació originalmente en las canchas de fútbol, continúa siendo agitado por sectores de la población que se oponen a la política económica del gobierno de Cambiemos. En este caso fue cantado en otro recital de Charly García, realizado en el ex predio de la Sociedad Rural en Rosario.

  • GoyenecheHablame simplemente de aquel amor ausente

    El 27 de agosto de 1994 algunos rincones de los barrios porteños se sintieron tocados, como si una ráfaga del sur de Buenos Aires avisara al pasar, que Roberto "el Polaco" Goyeneche ya no estaba físicamente.

  • Aretha FranklinRespect, Aretha

    El 16 de agosto falleció Aretha Franklin, una de las mejores cantantes de la historia y, desde su lugar, una referente para el movimiento por los derechos civiles y la lucha feminista. Una mujer que revolucionó muchos espacios tanto en la música como en la sociedad y nunca dejó de hacerlo.