Cultura

14 septiembre, 2018

Extrañar a Mario Benedetti

Mario Benedetti cumpliría años este 14 de septiembre. Exponente del esplendor literario latinoamericano, la muerte encontró al uruguayo reconciliado con la vida: sin exilio, abrazado por los suyos y en un país gobernado por la izquierda.

Mario Benedetti cumpliría años este 14 de septiembre. Exponente del esplendor literario latinoamericano, la muerte encontró al uruguayo reconciliado con la vida: sin exilio, abrazado por los suyos y en un país gobernado por la izquierda.

En una larga entrevista de aquellas que se tornas clásicas, Mario Benedetti recordaba el primero de sus experimentos literarios: “Es un mal libro… -le dijeron- pero de un buen poeta”.

Y entonces lo intentó de nuevo. Y cada vez mejor. Invirtió, puso plata de su bolsillo, escribió acerca de su oficina, del mundo que conocía. Se hizo escritor a fuerza de voluntad.

Perteneció a la generación de Juan Carlos Onetti, otro gigante de la literatura uruguaya, y contemporáneo también de Eduardo Galeano, cuya simbiosis comenzaba por el fanatismo futbolero por el Nacional y terminaba por el amor inveterado a la causa latinoamericana. “El norte es el que ordena, pero el sur también existe”, escribió alguna vez para que lo repitamos nosotros tanto, otras tantas veces más.

Benedetti fue un literato raro, excepcional, desestructurado, con la seguridad suficiente para jugar con las palabras sin que se le rebelen. Decía lo que quería y como lo quería. Festejó sin tapujos la muerte de los dictadores, le habló a Uruguay con el dolor del exilio, relató el amor y sus avatares desde una postura hasta contrahegemónica, le escribió a José Martí, a Salvador Allende, a los desaparecidos. En ese sentido, la historia del personaje secuestrado por la dictadura en “Primavera con una esquina rota” es esa síntesis perfecta del romanticismo crudo, doloroso, pero a la vez real, atravesado por la vida política.

Al mismo tiempo, y en la misma vida, Benedetti fue otro. Tuvo facetas menos conocidas. Fue un ensayista lúcido y vivaz y un recitador apasionado de su propia obra -en versión solitario en estudio de grabación y bien acompañado en vivo por la guitarra de Daniel Viglietti-. Y hasta se dio el lujo, en idioma alemán, de jugar a ser actor con Eliseo Subiela. La expresión del arte sin límites.

Y como si fuera poco para un solo mortal, Benedetti fue también un periodista extraordinario. Además de piezas históricas como su entrevista al poeta revolucionario Roque Dalton, escribió numerosas columnas que incluso hoy sorprenden por su actualidad. Capitalismo, imperialismo, guerra fría, comunismo. Benedetti no dejó tema sin abordar, con la exquisitez de una pluma incomparable y con el compromiso de un militante de la izquierda global. “Perplejidades de fin de siglo” a todas luces da cuenta de ello.

Hoy todavía el mundo llora al escritor incomparable. Pasaron varios años de su muerte en 2009 y todavía hacen siempre falta las palabras del uruguayo. Para quien lo extrañe, queda el consuelo de saber que Benedetti vive aún en Montevideo: en el bar de la calle San José donde escribía, en el jardín botánico de los enamorados, al caminar por 18, al acercarse a la rambla para escuchar el río.

Federico Dalponte – @fdalponte

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