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Economía 2019: ¿se viene lo peor?

Economía 2019: ¿se viene lo peor?
octubre 03
17:21 2018

Por Lionel Martín. Luego de la última entrega de soberanía firmada con el Fondo Monetario Internacional (FMI), las metas de Cambiemos se reducen a contener el dólar en 44 pesos a costa de la escasez de pesos en circulación y altísimas tasas para la renovada bicicleta financiera.

El discurso que acompaña la etapa agónica del modelo macrista es de resignación y reconocimiento de que todo irá peor en el corto y mediano plazo. Si cuando los pronósticos oficiales eran alentadores los resultados de las medidas económicas los desmintieron sistemáticamente, podemos preguntarnos si ahora el discurso se volvió sincero o si, aplicando el mismo criterio previo, lo que vendrá será peor a lo anunciado.

El combo de medidas tomadas no traerá mejoras macroeconómicas en lo que resta del año y el primer semestre del 2019, a la vez que tendrá padecimientos muy graves en áreas sensibles que afectan la vida cotidiana de las personas como peores prestaciones de salud, educación, jubilaciones y pensiones.

Menos inversión pública, política monetaria contractiva, altas tasas de interés y fuertes aumentos de combustibles, gas y electricidad se traduce en aumento de la inflación, desempleo, pobreza, indigencia y una caída en picada de la actividad productiva, en particular la industria y el comercio.

La única preocupación del FMI es que Argentina siga pagando los intereses de la deuda a sus acreedores externos y evitar un default antes de las elecciones de 2019. Y Dujovne, como buen alumno del Fondo, intentará recortar el gasto todo lo que pueda para garantizar el repago de la deuda y que el dólar se dispare otra vez. Esos tijeretazos afectarán también a las provincias y municipios a los que el Gobierno Nacional intentará trasladarles parte del costo y de lograrlo, buena parte quedarán al borde de la quiebra o de emitir cuasimonedas para financiarse, como lo fueron los Patacones, Quebracho o Lecor que se emitieron en la crisis de 2001.

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A cambio del préstamo de 57 mil millones de dólares, Argentina reducirá la impresión de billetes y el BCRA no intervendrá en la baja del dólar.

 

¿Garralapala?

Luego de conocerse que el desempleo medido por el INDEC llegó al 9,6% para el segundo trimestre de 2018, se estima que en el siguiente período el porcentaje de desocupación supere los dos dígitos, cosa que no ocurría desde 2006. Por otra parte, según el Estimador Mensual Industrial (EMI) que incluye expectativas del sector, indica que el 66,9% de las empresas no espera cambios en la dotación de personal durante el período agosto-octubre 2018 en comparación a igual trimestre del año anterior, mientras que un 23,7% anticipa una disminución y apenas un 9,4% prevé un aumento.

Otro dato alarmante del EMI es que el 50,9% de las empresas consultadas del sector industrial prevé un aumento en sus necesidades de financiamiento para el trimestre agosto-octubre en un contexto donde las tasas de interés casi se duplicaron en relación a un año atrás. Esta alarma muestra con cercanía la posibilidad de que se corte la cadena de pagos, desencadenando así una crisis mayor.

Pobres de toda pobreza

Según el INDEC el primer semestre del año registró un aumento de casi 2 puntos porcentuales de pobreza respecto al período inmediato anterior, con un aumento similar en las cifras de indigencia. Al mes de agosto la inflación acumulada del año según el índice de precios al consumidor fue de 24,3% mientras que para la canasta básica alimentaria el aumento fue de 25,6%.

Los pronósticos indican que la inflación de 2018 cerrará arriba del 40%, la más alta desde que gobierna Mauricio Macri y lamentablemente afectará con más crudeza a quienes menos tienen. Desde luego que calcular la pobreza e indigencia en función de ingresos es cuestionable porque no contemplan carencias estructurales que hacen a la calidad de vida, que si se contemplaran, las cifras serían mucho mayores.

La bicicleta de los bancos

Para canalizar buena parte los pesos de las Lebac que vencieron en septiembre, el Banco Central (BCRA) apostó por las Letras de Liquidez (Leliq). A diferencia de las Lebac, sólo los bancos pueden invertir en este instrumento cuya tasa ronda casi el 70% anual y cuyos plazos de vencimientos son de 7 días.

Ese es uno de los altos costos que se pagan para contener el dólar y no aplicar herramientas demonizadas, como control sobre el mercado cambiario y el flujo de capitales, divisas provenientes de exportaciones o aplicación de límites y aranceles sobre ciertas importaciones, en particular las que compiten con las pymes industriales de nuestro país.

Sólo fanáticos liberales o simplemente irresponsables podían creer que Argentina tendría algún grado de éxito al liberalizar el comercio exterior en un contexto donde el mundo se volvió más proteccionista.

Lo frágil de la locura

Macri y Dujovne festejan la ampliación del salvataje financiero del FMI porque en principio le garantizan cubrir la necesidades de divisas hasta 2019. Sin embargo, esto no quita que continúe la fuga de capitales atraídos por las subas de tasas de la Reserva Federal de Estados Unidos que continuarán en el próximo año. Ese peligro, sumado a la debacle que las nuevas medidas tendrán sobre la ya golpeada economía real, plantean una fragilidad crítica para la Argentina que no se veía desde el gobierno de la Alianza.

Aunque no vuelvan a “pasar cosas” y se cumpla el escenario optimista del Gobierno Nacional, empeorarán aún más las condiciones para las pymes y el pueblo trabajador. Y la tolerancia social al ajuste se volverá cada vez más imprevisible.

@soylio

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