Nacionales

17 octubre, 2018

“Hay una intencionalidad de ensuciar el trabajo que realizan miles de militantes sociales”

Daniel Menéndez, coordinador nacional de Barrios de Pie, dialogó con “Insurgentes” por Radio Sur 88.3, y se refirió a la movilización realizada junto a la CTEP y la CCC al Ministerio de Seguridad para repudiar los dichos de Patricia Bullrich sobre la complicidad de los movimientos sociales y el narcotráfico. En el marco de esta marcha se exigió también una ley de emergencia en adicciones.

Daniel Menéndez, coordinador nacional de Barrios de Pie, dialogó con “Insurgentes” por Radio Sur 88.3, y se refirió a la movilización realizada junto a la CTEP y la CCC al Ministerio de Seguridad para repudiar los dichos de Patricia Bullrich sobre la complicidad de los movimientos sociales y el narcotráfico. En el marco de esta marcha se exigió también una ley de emergencia en adicciones.

– ¿Cómo llevan adelante esta denuncia a Patricia Bullrich ante el Instituto Nacional contra la Discriminación, Xenofobia y el Racismo (INADI)?

– La denuncia nos parece un elemento para que las distintas instancias del Estado puedan intervenir ante los dichos de una funcionaria que nos parecen graves. El narcotráfico es un tema de enorme gravedad, las consecuencias sociales que tiene sobre una parte importantísima de nuestros vecinos y vecinas que integran nuestros movimientos populares nos llevan a realizar un trabajo diario sobre esta problemática, habida cuenta la falta del Estado, que no se hace presente a la hora de dar respuestas.

Es evidente que hay una enorme falencia en las posibilidades de atención con los chicos que tienen problemas de adicciones. Hay una evidente complicidad del poder político con la policía y con los sectores que venden droga en el barrio, y sin duda es una situación absolutamente infame que haya complicidad de los movimientos populares con este flagelo. Los movimientos populares son las víctimas de esa situación y, en este sentido, me parece que no son sobre quienes hay que cargar las tintas.

Yo creo que la ministra lo sabe y hay una intencionalidad manifiesta de ensuciar, de desprestigiar ante los ojos de la sociedad el trabajo que realizan miles de militantes sociales que, con un enorme esfuerzo, buscan reconstruir los lazos sociales que están hechos bolsa. Y es muy grave este accionar de la ministra, de estigmatizar, de no valorar el trabajo de los movimientos populares, me parece que el Estado debería tenerlos como aliados para, justamente, mejorar las políticas sociales y erradicar el narcotráfico.

Nosotros realizamos tareas de contención gigantescas. De hecho, hay ejemplos de militantes sociales que son perseguidos y hostigados por sectores vinculados con el narcotráfico. Cuando el trabajo social es fuerte los pibes encuentran una alternativa al negocio de las drogas. Lamentablemente la ministra ve otra película.

– En complemento a esta denuncia realizaron una marcha por la ciudad en la que también reclamaron por una ley de emergencia en adicciones.

– Sí, creemos que es un valor en término de políticas públicas. Nosotros como movimientos populares tenemos la impronta de proponer políticas de Estado que resuelvan los problemas estructurales que vemos en nuestros barrios a diario. Ya lo hemos hecho con la Emergencia Social, con la Emergencia Alimentaria, lo hemos planteado con la Ley de Barrios Populares sancionada la semana pasada, lo planteamos hoy con la Ley de Adicciones. Todas estas políticas se construyen desde la participación de los distintos sectores, en articulación con la política y con el Gobierno.

Queremos discutir con el Gobierno y resolver los problemas, a veces uno se encuentra con estas cachetadas que sectores del gobierno arrojan a los pobres, faltándoles el respeto, mintiéndoles, tratándolos de delincuentes. Y hay otras veces que uno se puede sentar y llegar a acuerdos.

– ¿Podría decirse que la mayor participación del Estado es a través de la criminalización y persecución?

– Sin dudas. Por supuesto nosotros creemos que hay que estar en otro lugar, acompañando, tratando de curar. Y para eso estamos como un aliado cuando las políticas públicas toman ese camino.

– ¿Cómo es el trabajo que llevan adelante las organizaciones sociales en los barrios? ¿Cuál es el estado del narcotráfico dentro de los barrios?

– El narcotráfico está creciendo, no ha parado de desplegarse. Es contradictorio con la cantidad de operativos que supuestamente se llevan adelante con cantidades récord de droga decomisada. Pero esto no implica una baja de presencia de la droga en los barrios, por el contrario, en estos últimos dos años el narcotráfico creció, de la mano de la crisis económica fue reclutando cada vez más pibes para trabajar.

Lejos está de ser un problema que tenga una solución a partir de políticas punitivas, represivas o de combate contra la corrupción. La tarea social que realizamos tiene a la vuelta una presencia consolidada de los narcos. De hecho, hace seis años pasó con el Padre Pepe en Barracas que se tuvo que ir, o en Cuartel Quinto con distintos sacerdotes y curas que tienen un trabajo pastoral allí y tuvieron que irse del lugar. O la muerte de militantes sociales a manos de gente que vendía y veía afectado su trabajo por la presencia del trabajo social. Esto da cuenta de que para nada es un tema que esté resuelto.

– ¿Por qué creés que Patricia Bullrich dijo lo que dijo sobre los movimientos sociales?

– Lo dijo porque los movimientos sociales son un problema para el gobierno. Somos un problema porque hay una enorme organización social que recorre todo el país, un agrupamiento que le da unidad a todas las demandas. Y porque el gobierno tiene una política muy agresiva hacia los más humildes porque prevé una demanda de estos sectores populares, entonces necesita desprestigiar a los movimientos sociales que expresan estas reivindicaciones.

Lo dice por eso, no hay tanta vuelta. Nuestra responsabilidad es sostener organizaciones que sean transparentes, que estén en la calle, que tengan reivindicaciones concretas, que se muevan por los intereses de los más humildes y tengan inteligencia y vocación de diálogo para resolver los problemas. Me parece que este es el desafío que tenemos para evitar que la derecha, tan envalentonada por el resultado de Bolsonaro en Brasil y quizás copiando algunos métodos, no gane lugar en las ideas de nuestra sociedad.

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