Nacionales

22 octubre, 2018

Nadie se escapa de la Iglesia porque lo que importa es ganar en 2019

La oración ecuménica rezada el pasado sábado en el frente de la Basílica de Luján, articulada por el arco sindical, principalmente del peronismo, algunos (ex) funcionarios, y el Episcopado argentino, incomodó al oficialismo, aglutinó a un importante sector de la oposición y la clase trabajadora bajo la premisa de “Paz, Pan y Trabajo”, y legitimó la voz eclesiástica como mediadora del conflicto social.

La oración ecuménica rezada el pasado sábado en el frente de la Basílica de Luján, articulada por el arco sindical, principalmente del peronismo, algunos (ex) funcionarios, y el Episcopado argentino, incomodó al oficialismo, aglutinó a un importante sector de la oposición y la clase trabajadora bajo la premisa de “Paz, Pan y Trabajo”, y legitimó la voz eclesiástica como mediadora del conflicto social.

Como era de esperar, las páginas de los diarios hegemónicos insistieron en el rol “detrás de escena” del Papa Francisco a la hora de organizar tamaña demostración de fuerzas. Según la organización, con una presencia nada desdeñable de 800 mil personas, entre sindicatos, dirigentes políticos, movimientos sociales y autoridades religiosas de otros credos.

“Se le está intentando correr el eje”, señaló el secretario adjunto de Camioneros, Pablo Moyano, en diálogo con FM La Patriada. No faltaron también las versiones informativas sobre que la misa tuvo un objetivo casi exclusivo de apoyo a él y a su padre, Hugo Moyano, quien presenció la palabra del obispo de Mercedes – Luján, Agustín Radrizzani, en la primera fila. “Que se diga que fue una marcha por los Moyano es subestimar a la gente y bajarle el precio a la Iglesia”, afirmó el vicepresidente de Independiente.

El encargado de abrir la misa fue Radrizzani, anfitrión del Encuentro de Fe, quien articuló la organización con Ricardo Pignanelli, del SMATA, sumado al resto de los representantes del Frente Sindical por el Modelo Nacional, como los Moyano, el bancario Sergio Palazzo, y la dirigente de los judiciales, Vanesa Siley. Esta última subió al altar y ofreció una oración a los y las presentes.

Mucho se podría decir sobre los entretelones del acto, como la presencia e incidencia de dirigentes del peronismo, algunos ex funcionarios del gobierno anterior, y del grupo de Curas en Opción por los Pobres.

Aunque lo importante son las consecuencias: un gobierno incómodo a raíz de las alianzas que comienzan a tejerse alrededor del peronismo y la legitimidad de los reclamos obreros, intentando orientar la opinión hacia la figura del Papa y los vaivenes judiciales de los Moyano, quienes representan la efectividad sindical por excelencia a la hora de defender a sus afiliados. Aunque a su vez, el Ejecutivo también apuntala su relación con sectores de las iglesias Católica y Evangelista, mediante los “perfiles sociales” del PRO: Carolina Stanley y María Eugenia Vidal.

En conclusión, los partidos políticos vuelven a merodear alrededor de la Iglesia, que legitima su rol como mediadora del conflicto social (algo que parecía olvidado bajo el kirchnerismo) en un contexto recesivo donde el ajuste comienza a mostrar su peor cara para la clase trabajadora. Y que se verá empeorado si Cambiemos lograra revalidar su confianza en 2019.

Marcos Lede Mendoza – @ledemendoza_m

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