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Una huelga contra los salvajes

Una huelga contra los salvajes
noviembre 09
12:18 2018

Por Federico Dalponte. El salvaje es el no domesticado. Y las huelgas que llaman salvajes, lo mismo. Hacer una huelga, imponer una huelga, es un acto dañoso que la ley habilita. Suponer lo contrario implica una visión naif de la conflictividad.

Este jueves, por caso, los trabajadores no domesticados de Aerolíneas Argentinas reclamaron por esa cláusula gatillo que la empresa no acata. El conflicto estaba latente, pero sólo los efectos de una huelga permitieron encarrilar la negociación.

“Parece que lo único que quieren es dañar a Aerolíneas”, se quejó el ministro de Transporte, Guillermo Dietrich. Suena brutal así dicho, pero sí, en efecto: la medida de fuerza consiste en generar un daño al negocio de la patronal para forzar la negociación.

Es un consenso casi unánime en el mundo y que en la Argentina lleva constitucionalizado más de seis décadas. Lo salvaje, otrora, era sinónimo de violento. Pero ahora el gobierno y los medios oficialistas denominan salvaje a la huelga en sí misma. Los salvajes son, en esta etapa, los que se animan a protestar, y no –paradójicamente– los que licúan los salarios.

En cualquier caso, lo cierto es que las protestas en la aerolínea de bandera no son nuevas. Desde las denuncias de vaciamiento para favorecer a las «low cost» hasta los conflictos salariales, la empresa estatal es materia de ajuste constante desde 2016.

En ese marco, la intervención presidencial relució como un augurio de privatización, aunque al gobierno le alcanza de momento con el achicamiento. Menos vuelos, menos personal, menos salarios, menos presupuesto.

***

Lo nuevo, por tanto, no es el conflicto en sí mismo, sino el contexto de disconformidad general por la pérdida del poder adquisitivo. Según estimaciones privadas, los salarios se habrán licuado más de diez puntos al finalizar el año.

El manejo de la conflictividad será uno de los ejes principales en los próximos dos trimestres: justo cuando se profundiza la recesión, aumenta la desocupación y comienza la ronda de paritarias de 2019.

De momento, el gobierno parece aceptar las negociaciones paritarias que tienden a recuperar parte del salario perdido. Camioneros, judiciales, petroleros y bancarios se anotan en esa lista. Con un rasgo distintivo: no hubo en ningún caso conflictos de magnitud para arribar a esos acuerdos.

El dueto Dante Sica – Jorge Triaca apuesta a liberar las negociaciones al alza con al anhelo de apaciguar el humor social. No hubo, como en otros tiempos, amenazas de no homologación.

En ese contexto, apareció el bono de monto fijo para frenar un posible paro general de la CGT –o al menos para darles la excusa a sus principales dirigentes–. Sería, si se confirma el texto en borrador, un monto obligatorio de cinco mil pesos a cobrarse en dos cuotas, imputable a la revisión de la paritaria vigente.

Sin embargo, los segmentos excluidos y las condiciones de aplicación podrían deshilachar cualquier efecto auspicioso. Para el caso de los empleados de comercio, por ejemplo, el bono podría convertirse en apenas dos pagos de 1.500 pesos, en diciembre y en febrero, según los cálculos de Luis Campos, coordinador del Observatorio del Derecho Social de la CTA-Autónoma.

En ese marco, domesticar a los trabajadores más castigados por la crisis no será tarea fácil. Si el bono o la reapertura de paritarias no logran paliar la pérdida salarial, lo salvaje una vez más será genuino.

@fdalponte

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1 Comentario

  1. Pepe
    Pepe noviembre 09, 13:17

    Decir “Naif” en vez de ingenua le quita lo “popular” a tu nota. Si queremos hacer periodismo popular, dejemos de hablar como intelectuales. Critica constructiva, tuve que buscar que significaba en internet, y creo que no es lo que haria la mayoria. Igual me gusto la nota. Saludos

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