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India: condenas por crímenes anti-sijes de 1984

India: condenas por crímenes anti-sijes de 1984
noviembre 22
12:01 2018

Un líder sije reclama autonomía, el gobierno central bombardea un templo, dos guardaespaldas sijes asesinan a la Primera Ministra, la comunidad es perseguida. Veintiún años después dos hombres reciben condenas (pena de muerte y cadena perpetua) por los crímenes de 1984.

Ayer, Yashpal Singh y Naresh Sherawat, fueron condenados por el asesinato de dos jóvenes en el marco de la ola de violencia antisije de 1984. El primero de noviembre de ese año habían incinerado la tienda de uno de los jóvenes para luego perseguir a ambos y matarlos.

Es la primera vez que se condena a pena capital a uno de los responsables de la masacre antisij. Los casos que habían sido cerrados en 1994, fueron reabiertos en 2015 frente al reclamo por justicia.

Los ataques hacia los sikhs o sijs comenzaron en venganza por el asesinato de la entonces Primera Ministra Indira Gandhi. El hecho ocurrió el 31 de octubre de 1984 en manos de sus dos guardaespaldas sikhs. Al día siguiente la respuesta fue la ola de violencia y persecusión antisij. Pero la historia del conflicto comenzó antes.

Sikhismo

Los sikhs o sijes son aquellos que profesan la religión del sikhismo. El primero de los diez Gurús de la religión fue Nanak, quien predicó sus enseñanzas a principios del siglo XVI en el norte de la India. Actualmente en Rosario de la Frontera, Salta, se puede visitar el primer templo (Gurdwara) de esta religión en Latinoamérica.

Según el último censo de la India, 20.800 personas son sijes representando así la cuarta religión más importante de acuerdo al número de creyentes en este país. Dicho credo es el mayoritario en el estado del norte de la India, Panyab o Punjab, teniendo también cierta relevancia en Chandigarh y Haryana.

Khalistan y la operación estrella azul

Durante el proceso de la independencia india y pakistaní, la Partición del subcontinente en dos territorios basados en las creencias mayoritarias de su población generó en un grupo de sijes la ilusión de que un Khalistan (un Estado Sikh independiente) era posible

La partición fue uno de los eventos más traumáticos y dolorosos vividos en el sur de Asia, no sólo por los desplazamientos forzados de personas si no por el caos generado y las muertes provocadas que se calculan entre 600.000 y un millón.

En ese marco, la zona reclamada por los khalistanis (aquellos sijs que demandan un Estado propio) fue partida entre Pakistán e India. La gran mayoría de los sikhs quedó en el lado indio.

Luego en 1966, el estado fue nuevamente partido quedando en Panyab quienes hablaban panyabí y en Haryana aquellos de habla hindi y religión hindú. De este modo, con la nueva separación los sikhs lograron tener un estado en el que fuesen mayoritarios, pero algunas cuestiones claves como el manejo de la irrigación de campos quedó en manos del gobierno central.

Jarnail Singh Bhindranwale fue una de las figuras central en la demanda por un Estado independiente sikh. Según Agustín Paniker en su libro, Los sikhs, este líder que abogaba por el secesionismo fue apoyado por el Partido del Congreso (el oficialismo en ese momento) para generar caos y así poder intervenir Panyab.

Pero la situación se salió de control. No sólo se atacaban bancos, estaciones de trenes, cuarteles sino que los hindúes fueron perseguidos y hasta asesinados. Como respuesta en Haryana se desató una persecusión de sikhs. Posteriormente el líder del partido nacionalista hindú (BJP) fue acribillado en la ciudad capital del Panyab.

En diciembre de 1983 el gobierno central decidió arrestar a Jarnail Singh Bhindranwale. Para evitarlo, él se refugió en el recinto del Templo Dorado, el templo más importante de la religión. En junio de 1984, estando sitiado el Panjab, se cortaron también los suministros de agua y electricidad al Templo Dorado.

En el aniversario del asesinato del Guru Arjan, comenzó la operación Estrella Azul. Se abrió fuego entre los khalistanis y las fuerzas armadas. Los fieles se habían congregado por la festividad religiosa ese mismo día.

Se estima que fallecieron 83 soldados y guerrilleros y cerca de 500 civiles. También se demolió el Akal Takhat, lugar donde reside la autoridad temporal de los sikhs. Luego, Indira Gandhi ordenó la reconstrucción del edificio sagrado.

La comunidad sikhs, más allá de no desear todos un Estado independiente, sintió el ataque de manera muy fuerte. Se había profanado territorio sagrado, en el día donde ya uno de sus Gurús había sido asesinado, atacando inclusive a población civil. Por su parte la prensa oficialista generó una construcción de los sikhs como terroristas secesionistas.

En este marco fue que el último día de octubre de 1984, Indira Gandhi falleció a manos de sus guardaespaldas sikhs. Mientras que unos celebraban la venganza, otros generaron una ola de violencia hacia la población de esta religión principalmente en Delhi.

Se estima que durante la masacre antisij fueron más de 3000 las víctimas. Con la reapertura de los casos, se espera tener más claridad y sobre todo justicia.

Lucía Ibarra – @pichi_ibarra

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