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Chile: la violencia institucional contra los mapuches pone en crisis al gobierno de Piñera

Chile: la violencia institucional contra los mapuches pone en crisis al gobierno de Piñera
noviembre 23
15:20 2018

Camilo Catrillanca es el nombre más repetido por estos días. El asesinato del joven mapuche durante un operativo militar en la región de La Araucanía desató el enojo social y una crisis política de magnitud en el país trasandino.

El conflicto que el gobierno chileno mantiene con la comunidad no es nuevo, aunque en los últimos años Michelle Bachelet había intentado limitar la estrategia represiva.

La mandataria había lanzado en junio de 2017 un plan integral para la región donde se concentra buena parte del pueblo mapuche. Pero la asunción de su sucesor, Sebastián Piñera, parece haber significado el retorno a la violencia.

El actual presidente, que viajará hacía allí en los próximos días, procuró desde un principio desligar al Estado de toda responsabilidad por el asesinato. Incluso Luis Mayol, el intendente zonal designado por el Ejecutivo y primer funcionario en hacer declaraciones luego de la represión, defendió a Carabineros y justificó los hechos acusando a Catrillanca de haber robado un vehículo momentos antes de caer fusilado.

Sin embargo, la versión oficial está llena de grietas. Según el relato de las fuerzas de seguridad, una denuncia anónima motivó el ingreso de Carabineros con camionetas y un helicóptero en tierra mapuche. Y al ingresar, el tiroteo entre residentes y militares terminó accidentalmente con la vida de Catrillanca.

Aunque pocos creen esa versión. La investigación judicial concluyó hasta ahora que el joven recibió un disparo en la nuca mientras estaba arriba de un tractor, algo extraño para quien acaba de robar un vehículo. En tanto que la bala, según la pericia, se corresponde indefectiblemente con las usadas por Carabineros.

Pero además, el único testigo civil del caso es un adolescente de quince años que se encontraba con Catrillanca al momento de la represión. La denuncia de torturas y el cuestionamiento judicial a su detención por parte de Carabineros sólo sirvió para sembrar más dudas sobre el accionar de la fuerza.

Este joven, identificado por las siglas M.P.C., fue por tanto clave para confrontar la versión de los oficiales. Según su declaración, el accionar represivo quedó registrado por las cámaras de los propios agentes, algo que había sido negado hasta ese momento por las fuerzas de seguridad.

Poco después, el pasado sábado, el sargento Raúl Ávila debió admitir ante los investigadores que había destruido voluntariamente todo registro fílmico de la represión cortando la tarjeta de memoria con una tijera. Esa intención de eliminar todo rastro del asesinato resquebrajó por completo el discurso oficial.

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“El asesinato de Camilo Catrillanca es motivo suficiente para que renuncie el ministro (del interior) Andrés Chadwick”, sostiene Rodrigo Rivera, vocero de la Confederación de Estudiantes de Chile (Confech), en diálogo con Notas.

IMG_6499Junto a la Confech, las organizaciones sociales y políticas que se movilizan desde la semana pasada denuncian la responsabilidad política del ministro como principal impulsor del proceso de militarización en la región mapuche.

“Pedimos que el gobierno termine de una vez por todas con la represión que se vive en La Araucanía y a lo largo de todo Chile”, sintetiza Rivera.

Sucede que desde hace algunos meses, luego de la asunción de Piñera, la zona se vio invadida por el denominado Comando Jungla, una suerte de Grupo Halcón en la nomenclatura argentina.

“El Comando Jungla es una unidad especial de Carabineros, una policía militarizada que está montada con armamento de guerra como respuesta a un problema político, que es la reivindicación histórica de tierras del pueblo mapuche”, explica el dirigente estudiantil.

Hermes Soto, por su parte, como director general de Carabineros, ensaya su defensa y afirma que ese destacamento especial en realidad no existe. Aunque admite que una parte de los agentes a su cargo realiza capacitaciones desde 2017 en Colombia para el adiestramiento en operaciones especiales de combate. Ese curso, paradójicamente, lleva como nombre el vocablo «Jungla».

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Según los partidos de la oposición encabezados por la Democracia Cristiana, tanto el ministro Chadwick como el intendente Mayol son los principales responsables políticos del asesinato. Chadwick deberá comparecer a la Cámara de Diputados el próximo 11 de diciembre, mientras que Mayol debió renunciar este martes a su cargo por pedido del presidente.

La sangría, sin embargo, parece no haber terminado todavía. La sociedad chilena se mostró expectante toda esta semana por el avance de la investigación. Un día después del asesinato de Catrillanca, se multiplicaron las protestas en las plazas de Santiago, en la principal universidad trasandina y hasta hubo cacerolazos el último domingo en diversos puntos del país.

Chile asiste así al deterioro de la legitimidad de sus fuerzas de seguridad. La divulgación por redes sociales de los rastros de la balacera, sumada a la represión de las protestas desarrolladas en Santiago, sólo sirvieron para caldear los ánimos todavía más.

De momento, dos jefes zonales de Carabineros presentaron su renuncia y otros cuatro agentes fueron desvinculados de la fuerza “por no haber dicho la verdad respecto de las cámaras de vigilancia”, según declaró el ministro Chadwick.

A esta hora, sin embargo, la gran pregunta es si Piñera estará dispuesto a desmontar su política represiva antes de que la crisis lleve a los chilenos a cuestionar su propia investidura presidencial.

Federico Dalponte – @fdalponte y Lucía Ibarra – @pichi_ibarra

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