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La final de la Libertadores y una historia que se repite

La final de la Libertadores y una historia que se repite
noviembre 26
16:32 2018

Desde el 1° de noviembre, todos los argentinos palpitan una final de –nada más, ni nada menos– Copa Libertadores entre Boca y River.

El Millonario, disputó el último partido con Gremio en Porto Alegre el 30 de octubre mientras que Boca hizo lo propio con Palmeiras el 31 del mismo mes. Los reclamos que hizo llegar Gremio sobre el ingreso del director técnico Marcelo Gallardo al vestuario (a pesar de estar suspendido) a la Conmebol quedaron sin efecto, asegurando así, una final histórica.

Los hinchas de ambos clubes se encargaron del aliento a sus jugadores. Una vez pasado el partido de ida, la gloria quedó sólo a 90’.

Boca, a través del HT #JugamosTodos sumado a un multitudinario entrenamiento a puertas abiertas –con más de 50 mil personas dentro de la Bombonera y cerca de 20 mil en las calles del barrio que lo vio nacer– hizo llegar el apoyo de los hinchas a todo el plantel y cuerpo técnico. River, por su parte, usó el HT #JuntosSomosMásGrandes y realizó el típico recibimiento en el Monumental previo a disputar el partido de vuelta.

El operativo de seguridad en la mira

Luego de su desafortunado apoyo a “quienes decidan andar armados”, la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, afirmó que la seguridad del superclásico estaba más que garantizada ya que ellos podían hacerse cargo del operativo. “Si tenemos un G20, ¿no vamos a dominar un River – Boca?”, fue la frase de la ministra que hizo estallar la indignación y los memes en las redes.

A pesar de dicha garantía, la llegada del plantel de Boca al Monumental fue vergonzosa. La fiesta más grande del fútbol nacional y, por qué no mundial, se vio absolutamente opacada debido a los incidentes que se generaron cuando, producto de un sospechoso e ineficiente operativo policial, el micro en el que se transportaba el plantel de Boca fue llevado directamente hacia una multitud de hinchas del millonario.

Algunos simpatizantes arrojaron piedras, botellas y gases lacrimógenos provocando así, el malestar en todos aquellos que querían disfrutar de una verdadera fiesta. Minutos más tarde el descontrol llegó a la entrada local. Imágenes muestran a efectivos policiales lanzando gas pimienta sobre hinchas de River, entre ellos varios menores.

Las piedras y otros elementos contundentes arrojados contra el vehículo provocaron heridas a integrantes del plantel, incluido el capitan, Pablo Pérez, haciendo imposible su participación en el partido durante el fin de semana lo que terminó en una doble suspensión del encuentro, primero el sábado y luego el domingo.

Antecedentes y reglamento

La historia nos obliga viajar a aquel 14 de mayo de 2015 cuando un hincha de Boca lanzó gas pimienta afectando a algunos jugadores de River minutos antes de disputar el segundo tiempo en los octavos de la misma copa. Es decir, mismo torneo, mismos protagonistas, similares incidentes.

En aquella oportunidad el cuerpo técnico del millonario se negó a seguir jugando el partido así como la posibilidad de reprogramarlo y continuar a puertas cerradas, exigiendo a la Conmebol los puntos del mismo. La entidad sudamericana accedió a este reclamo.

Tres años después de aquel incidente, la resolución de este caso está en discusión. Mientras Boca sostuvo en un comunicado que exigirá la “aplicación del reglamento” (lo que en los hechos supone pedir que le den por ganado el partido), River asegura que se trata de acontecimientos distintos porque este sucedió en las inmediaciones del estadio y no dentro del campo de juego. No obstante, el reglamento de la Conmebol estipula que la seguridad dentro y fuera del estadio es responsabilidad del equipo local y en eso se apoya el xeneixe para su reclamo.

A esto se suman otros planteos en contra de River durante este torneo como el sucedido en su partido con Independiente –el penal de Pinola sobre Benítez– en cuartos, y el ya mencionado reclamo de Gremio en semifinales, producido por el incumplimiento de una sanción sobre Marcelo Gallardo.

Rompieron el fútbol

Hinchas dentro del estadio por más de 7 horas. Jugadores encerrados en un vestuario, con vómitos, astillas en los ojos, golpes y ahogados por el gas. Los medios hablando de suspensión y de reprogramación, sin tener siquiera la certeza de lo que decían.

Lo innegable es que el fútbol en nuestro país desde hace décadas se maneja de esta manera. Con violencia. Sin respeto. Controlado por la connivencia entre barras, dirigentes y políticos. De nada sirve ahorrar durante meses para pagar una entrada con el único fin de cumplir el sueño de alentar a tu equipo o de conocer tu estadio. Nadie te asegura si el partido realmente se va a jugar. Entrar a las inmediaciones de una cancha argentina es totalmente incierto.

Abril Tubio – @AbrilTubio

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