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¿Cómo impacta la crisis económica en la cultura y el entretenimiento?

¿Cómo impacta la crisis económica en la cultura y el entretenimiento?
diciembre 21
20:25 2018

El proceso de recesión económica que vive Argentina atravesó de lleno a la industria cultural y del entretenimientom, mientras se espera que 2019 sea un año similar a este en cuanto a la productividad y las ganancias. Tanto para la música, el cine, el teatro y la industria editorial, el 2018 marcó un período altamente negativo, en gran parte por la suba del dólar.

En el ámbito musical, el decaimiento se vio reflejado en la cantidad de visitas internacionales, la cual fue considerablemente menor que en años anteriores. Las productoras que traen a los artistas para que brinden sus recitales en el país se vieron obligadas a renegociar contratos y, en consecuencia, a subir los precios de las entradas cuando el peso se devaluó casi un 100%.

Roger Waters, quien fue el músico más convocante del 2018 con sus dos shows en el Estadio Único de La Plata, en un principio iba a tocar cuatro veces en Argentina, pero luego debieron reducirse a la mitad. También llegaron a correr rumores sobre la cancelación del Lollapalooza, el festival más popular del mundo, ya que el anuncio de las fechas y el line-up se prolongó mucho más que en 2016 y 2017. Cuando finalmente se dieron a conocer qué artistas iban a presentarse en cada fecha, fue notoria la reducción de bandas y músicos internacionales con respecto a ediciones anteriores.

Por otro lado, en el circuito independiente la aplicación Spotify ha surgido como una gran apuesta para artistas que intentan forjar una carrera en la música pero que no llenan teatros, por lo que las ganancias (por mínimas que sea) que les brinda la empresa sueca por subir sus canciones a la plataforma les sirven para girar y financiar sus proyectos.

El teatro por su parte tuvo un comienzo de año muy positivo, pero la venta de entradas fue decayendo considerablemente a medida que avanzó el año. Con tickets que en promedio costaron unos 550 pesos, era de esperarse que mermara la afluencia espectadores regulares de obras de teatro. Con una inflación interanual que llegó al 40%, las entradas aumentaron solamente un 18%, dejando por lo general en pérdida a los productores, directores, actores y actrices, entre otros trabajadores del teatro. Hasta las obras dedicadas al público más joven tuvieron una caída del 13% durante las vacaciones de invierno, mientras que las más elegidas a lo largo de este 2018 fueron aquellas abocadas al humor y el entretenimiento fácil de digerir, como es el caso de los espectáculos de Midachi o Martín Bossi.

La industria cinematográfica quizás no se vio tan afectada como la musical o teatral, pero los espectadores de todas maneras disminuyeron. Este fenómeno sin embargo también se registra a nivel mundial, lo que probablemente se deba al apogeo de las plataformas on demand del estilo Netflix. En vez de pagar una entrada que sin descuentos o promociones de por medio puede llegar a costar más de 200 pesos, el público en general prefirió la comodidad de su casa a la hora del consumo de películas, lo que también ayudó a resguardar su economía cotidiana.

En el caso de los festivales de cine, el de Mar del Plata (el más prestigioso de América Latina) es un ejemplo paradigmático, dado que en un principio se planeó extenderlo durante doce días pero terminaron siendo ocho a raíz de deficiencias presupuestarias. En cuanto a las películas más vistas, la taquilla del año se vio liderada por tres películas nacionales: El ángel, Mi obra maestra y El amor menos pensado, que en un principio no sorprende si se tiene en cuenta que estos tres largometrajes formaron parte del mes del cine argentino que se realizó en agosto y allí las obras autóctonas se proyectaron a mitad de precio. Sin embargo, este dato sumado a la cantidad de estrenos argentinos que fueron en total 165, muestran un atisbo de esperanza de cara al año que viene, aunque el INCAA no esté pasando por un buen momento en cuanto a su financiación.

Para cerrar este sondeo de cómo afectó la crisis al desarrollo de la cultura nacional, la industria editorial presentó quizás la caída más drástica de todas. Los insumos para la fabricación de libros aumentaron de acuerdo a la inflación, pero no así los libros, poniendo en jaque a librerías menores que no pertenecen a cadenas comerciales.

En cuanto a los números de la 44° Feria del Libro, la cantidad de asistentes se mantuvo casi igual que el año pasado, con casi 1.200.000 personas, siendo afectada esta cifra por condiciones climáticas adversas. Sin embargo, la idea de llevar la Feria a otras ciudades resultó un fracaso, siendo La Plata el ejemplo más cercano, donde entre los días 12 y 28 de octubre vio realmente una cantidad muy baja de visitantes, lo que hace que peligre su realización el próximo año.

Los agentes más perjudicados por esta crisis son las editoriales independientes, quienes debieron acudir a diversos eventos para recaudar fondos y solventar futuras ediciones, como la Feria de Editores que se llevó a cabo en la Ciudad Cultural Konex o la Feria EDITA, que albergó a más de 85 editoriales de toda la región el último fin de semana en el Centro de Arte de la Universidad Nacional de La Plata.

En tanto, la Cámara Argentina del Libro dio cifras concretas que prueban una baja en la producción de ejemplares, que pasó de 51,3 millones a un proyectado de 42 millones en 2018, un 20% menos que en 2017.

En definitiva, parece lógico que ciertos consumos y productos que no son de primera necesidad disminuyan en una coyuntura en la que la población argentina tiene preocupaciones más urgentes. Sin embargo, es un reflejo de cómo en los últimos años las malas decisiones económicas del gobierno de la alianza Cambiemos han resultado en una reducción del ocio y la exploración cultural de la gente, que tiene que privarse de ciertas salidas o gustos que antes podían darse sin tanto reparo.

Con un 2019 en el horizonte que parece indicar que el rumbo económico no se enderezará, resta ver de qué manera seguirá afectando a estas industrias que se mantienen a base de ofrecer al público un poco de goce estético, acaso una distracción efímera que les permita escapar de las tribulaciones de la vida cotidiana, y que además de todo esto emplea a miles de trabajadores y trabajadoras.

Guido Rusconi

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