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“Muero por la Revolución”: el legado de Julio Antonio Mella a 90 años de su asesinato

“Muero por la Revolución”: el legado de Julio Antonio Mella a 90 años de su asesinato
enero 10
18:45 2019

Por Iara Cabrera y Mauricio Ferolla*. Un 10 de enero pero de 1929 era asesinado Julio Antonio Mella, dirigente estudiantil y líder revolucionario cubano. Estaba exiliado en México tras ser perseguido por el régimen de Gerardo Machado en Cuba, quien contrató sicarios para que le den muerte aquella noche de enero junto a su compañera Tina Modotti.

Mella nació en la Habana el 25 de marzo de 1903 y desde muy joven se insertó en las luchas obreras y estudiantiles, convirtiéndose en referente social y político de los sectores populares cubanos. Estudió en la Universidad de la Habana la carrera de Derecho, Filosofía y Letras, y se vio influenciado por los vientos de la Reforma Universitaria de Córdoba que se expandieron por todo el continente, lo que lo llevó a ser partícipe de la fundación de la Federación Universitaria Estudiantil (FEU) cubana.

Su sensibilidad social y política por los más humildes lo llevó a confrontar con el régimen dictatorial de Machado, lo que le costó, entre otras cosas, la expulsión de la Universidad de la Habana, persecuciones y encarcelamientos.

En términos ideológicos se vinculó al comunismo y comprendió al marxismo como método para interpretar la realidad y transformarla. Contra todo dogmatismo, entró en tensiones con el Komitern (la III Internacional) y con algunas orientaciones promovidas desde la Unión Soviética. Convencido de que la solidaridad entre los pueblos era el único camino para la lucha contra el imperialismo, y de que la revolución social debía llevarse a cabo en cada territorio para luchar contra las injusticias, creó junto a otros líderes sociales el Partido Comunista Cubano.

Reforma Universitaria y revolución social

Ferviente defensor de la juventud como motor de las transformaciones y de la Universidad como trinchera de disputa, Mella encontró en la Reforma Universitaria acaecida en la Argentina el acontecimiento revolucionario de una nueva generación que se alzaba en sus ideales y luchaba contra un sistema retrógrado, corrupto y legitimador de las desigualdades sociales con una fuerte presencia clerical y de las oligarquías nacionales vinculadas material y espiritualmente a intereses foráneos.

Las reivindicaciones reformistas de libertad de cátedra, participación estudiantil en los órganos de gobierno, autonomía universitaria, educación laica y modernización de los conocimientos tenían un fuerte contenido social en la búsqueda para que los sectores populares puedan acceder a la universidad, vincular el conocimiento con las necesidades de la sociedad y construir la solidaridad entre las luchas estudiantiles y las demandas de la clase obrera.

Mella entendía necesario que se llevara a cabo la reforma universitaria en Cuba, que la clase trabajadora y los sectores medios y bajos pudieran acceder a los estudios superiores, que se modifiquen los malos modos de enseñanzas que eran antiguos y conservadores, y la consecución de la autonomía con respecto a un estado cubano que se hacía cada vez más opresor.

A su vez, sostenía que los postulados de la reforma no se podrían llevar a cabo sin una revolución social, “en lo que a Cuba se refiere, es necesario primero una revolución social para hacer una revolución universitaria”, decía, y remarcaba su importancia en el proceso revolucionario: “Las revoluciones universitarias se considerarán como uno de los puntos iniciales de la unidad del continente, y de la gran transformación social que tendría efecto”.

Antiimperialismo y anticapitalismo

Este líder revolucionario consideraba imprescindible la unidad de los países latinoamericanos en la lucha contra el imperialismo yanqui. A su concepción antiimperialista la vinculó con una fuerte necesidad de ser anticapitalista, lo que será una de las grandes diferencias que tendrá el cubano con el peruano Haya de la Torre, en la disputa política por el camino hacia la liberación nacional.

Al igual que Mariátegui, entendió que la revolución socialista debía ser creación heroica de los pueblos, adaptada a las particularidades latinoamericanas. Fue rápida su comprensión de la necesidad de una profunda transformación de la realidad económica, social y política de su país, en consecuencia, de la importancia que tenía la unidad del movimiento estudiantil con el obrero, la intelectualidad progresista y otros sectores sociales.

El legado

El pensamiento revolucionario de Mella es un legado irrenunciable para todo movimiento popular que busque transformar la realidad en la que vivimos.

A 90 años de su asesinato y a un poco más de los 100 años de la reforma universitaria en Argentina la lucha no se ha terminado, la unidad de los pueblos de América Latina resulta fundamental para enfrentar a los imperialismos. Por caso, la revolución social se hace cada vez más necesaria ante un neoliberalismo que avanza sobre nuestros derechos.

“Muero por la Revolución”, fueron sus últimas palabras, pero como dijo Fidel Castro en honor a su lucha, “un día dijiste que aún después de muertos somos útiles, porque servimos de bandera. ¡Y así ha sido! ¡Tú fuiste siempre bandera de nuestros obreros y nuestros jóvenes en las luchas revolucionarias, y hoy eres bandera alentadora, ejemplar, victoriosa e invencible de la Revolución socialista de Cuba!”.

* Estudiantes universitarios y militantes de la Corriente Nacional Julio A. Mella

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