Derechos Humanos

16 enero, 2019

La Tablada: “Usaron casi los mismos mecanismos que durante la dictadura”

En comunicación con “Insurgentes”, por Radio Sur 88.3, Irene Provenzano repasó las audiencias que hasta el momento tuvieron lugar en el primer juicio de lesa humanidad por desapariciones forzadas, así como también la complicidad judicial y militar en el hecho.

Irene Provenzano, hija de Francisco “Pancho “Provenzano, desaparecido de La Tablada; y de Claudia Lareu, asesinada en el copamiento; dialogó con “Insurgentes”, por Radio Sur 883, y repasó las audiencias que hasta el momento tuvieron lugar en el primer juicio de lesa humanidad por desapariciones forzadas, así como también la complicidad judicial y militar en el hecho.

– Sabemos que el juicio empezó en diciembre, ¿vos cómo estás?

– Empezó el juicio en diciembre y siguió durante enero. Hubo siete audiencias con testigos, cada una muy intensa, muy sorpresiva. No falta el testigo que pensamos que no tiene mucho más que lo que dijo en su momento en 1989 cuando empezaron a investigarse esas causas pero sin embargo se destapo una trama de encubrimientos judicial y militar que cada uno de los que va a testificar nos va aportando una pieza mas en este rompecabezas de impunidad. Esperemos que ahora logremos alcanzar una parte de la justicia.

– ¿Hay diferencia entre los testimonios desde comenzaron a investigar la causa? ¿Hay necesidad o libertad de contar integralmente aquellos hechos?

– Si, efectivamente hay muchos testimonios que dicen mucho más que hace 30 años y otros que se acuerdan menos, eso es algo que sucede en una causa que lleva tantos años de duración judicial. Por otro lado hubo un involucramiento del poder judicial al servicio de la impunidad de los militares y de las violaciones a los derechos humanos que cometieron en ese momento.

Hay muchos testimonios que relatan esas irregularidades, algunos mas explícitamente. En diciembre uno de los militares que testificó dijo haber sido presionado para firmar una declaración falsa en donde el refería toda la versión oficial del ejército respecto de la desaparición de José Díaz e Iván Ruiz y con toda una serie de situaciones que el nunca vivió. Fue presionado por el ejército con la complicidad y la acción explícita del poder judicial para llevar adelante ese encubrimiento. Eso hoy destapado permiten que muchos testimonios vayan diciendo cuestiones vinculadas a lo que pasó en La Tablada pero también en lo que pasó en ese juzgado de Morón a cargo del juez federal Gerardo Larrambebere, que para nosotros es uno de los principales responsables de ese encubrimiento.

– Quien no conoce la fecha de lo sucedido en La Tablada puede pensar que se inscribe dentro del período de la dictadura, ¿cómo podemos enmarcar los crímenes cometidos en 1989?

– Es muy fuerte lo que decís porque si bien nos encontrábamos en democracia, los militares usaron casi los mismos mecanismos que usaban durante la dictadura y en muchos de los casos encarnados por las mismas personas. El miércoles fue a testificar un militar de apellido Videla casualmente que está preso por crímenes de lesa humanidad cometidos durante la dictadura, llegó esposado y escoltado por personal del servicio penitenciario federal. Esa misma persona, estaba declarando con testigo pero al mismo tiempo sabiendo que su rol en los hechos lo coloca como posible imputado por esas violaciones.

Los compañeros que con mucha valentía se acercan a declarar relatan torturas, simulacros de fusilamiento, de qué manera los compañeros se habían rendido y estaban entregados con ellos, se los llevan, los torturan y nunca más los volvemos a ver. Entre ellos Carlos Samojedny y mi papá. Todos esos relatos están sucediendo hoy después de 30 años pero que dan cuenta de lo que fue el horror que se cometió en La Tablada por personal militar, por personal de la policía y con total encubrimiento del aparato judicial.

– Años después de acabada la dictadura, en plena democracia pensar en la vinculación del poder judicial como un articulador que permitió estos crímenes también genera mucho ruido y mucho miedo.

– El aparato judicial no es que creyó la versión militar aunque sonara inverosímil y ridícula. Los militares lo que lo que dijeron fue que Iván Ruiz y José Díaz, militantes del MTP que detienen el 23 de enero y que hay fotografías que se ven que se los llevan con vida, lo que los militares dijeron es que hirieron de muerte al sargento que los estaba custodiando y se escaparon. El aparato judicial no solo creyó esa versión ridícula sino que la armó junto con el ejército, es un caso más en el encubrimiento.

– ¿Más allá de que hoy el único imputado es Arrillaga crees que se puede llegar a los responsables del poder judicial que también formaron parte de esta trama?

– Ese es uno de nuestros objetivos, no va a poder suceder en este juicio pero nuestra idea es continuar con la investigación y las posibles implicaciones no solo de miembros del ejército sino del poder judicial. Algo que me quedó en la cabeza a partir de lo que venimos hablando es que en la rendición del día 24, que es la rendición más masiva y que también fue fotografiada por los medios de prensa, a partir de la cual hay 16 compañeros que se rinden y sin embargo luego son entregados al juez 13 de ellos. La compañera Berta Calvo es asesinada por los militares en el lugar donde los tenían detenidos y a Francisco Provenzano y Carlos Samojedny los desaparecen. De los testimonios de los compañeros que han ido a declarar queda evidente que los compañeros mostraron claros signos de intentos de rendición durante el día 23 y esos intentos de rendición de los compañeros y de los soldados que estaban en los diferentes edificios con los compañeros del MTP que sacaban banderas blancas eran respondidos con más fuego. Hubo una intención de los militares durante el 23 de aniquilar a todos los que habían entrado.

– ¿Cómo notas a los familiares de los distintos compañeros? ¿Sentís justicia mas allá de cómo se desarrollan las audiencias 30 años después?

– Yo creo que para las familias es muy reparador en algún lugar, se acercaron familiares de muchos compañeros militantes del MTP que están viajando desde diferentes lugares. Si bien este juicio es por José Díaz, para los familiares y los compañeros es la primera instancia judicial en donde se está hablando de las violaciones que cometieron los militares, están pudiendo decir que paso con nuestros compañeros y eso es muy importante para todo el colectivo de familiares de ex militantes del MTP. Más allá del resultado de este juicio y la posibilidad de que se habiliten muchas instancias judiciales más, la amplitud y la difusión que tuvo esta primera parte del juicio ya habilitó toda una seria de discusiones y reflexiones en torno a lo que pasó en La Tablada que nos coloca en una primera pequeña victoria. Obviamente esperamos que el tribunal condene a Arrillaga y que esto permita seguir avanzando.

– ¿Cómo caracterizás a este gobierno respecto a su política en relación a los derechos humanos?

– La verdad es que estamos en una coyuntura muy dificil para hablar no solo de los derechos humanos del pasado sino de cómo es el accionar de las fuerzas de seguridad hoy y qué legitimidad y apoyo del poder político tienen para actuar. Tenemos que estar muy atentos a lo que va a ir pasando con las luchas sociales, con los movimientos, con la marginación que generan las políticas de este gobierno porque la justicia y las fuerzas de seguridad van a estar del lado de enfrente. Es una época compleja. Particularmente en el caso de La Tablada si bien el juicio llega en este contexto estamos en manos de un tribunal bastante favorable a escuchar las denuncias que tenemos para hacer.

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