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Mujeres policías se organizan para reclamar por sus derechos

Mujeres policías se organizan para reclamar por sus derechos
febrero 15
16:43 2019

En medio de la polémica por la presencia de efectivas policiales en una de las asambleas de cara al 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora, mujeres de la fuerza se organizaron para presentarle a la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, un documento que solicita que no se las envíen a las marchas y movilizaciones por los derechos de las mujeres.

“Proponemos en principio que no se nos envíe a marchas de mujeres porque no es un delito manifestar por la seguridad y la erradicación de la violencia contra nosotras. Creemos que no debe enviarse ni a policías hombres ni mujeres, porque pedir por el cese de la violencia, repetimos, no es delito. No tenemos que estar allí, y si estamos será para levantar el cartel “Ni Una Menos”, acompañando, jamás reprimiendo”, reza el comunicado publicado por la efectiva Gabriela Macías, de Santa Cruz, quien se encuentra armando la Red de Mujeres Policías.

Asimismo, el texto advierte: “No todas somos policías por vocación, algunas lo somos por circunstancias, otras por la pobreza, otras porque hemos accedido como profesionales que estamos impulsando entre todas esta red. Somos trabajadoras, nuestro lugar no es el de reprimir, sino el de capacitarnos y promover como mujeres una mayor perspectiva de género en las fuerzas de seguridad”.

Macías, nutricionista y miembro de la policía de Santa Cruz,  alzó la voz por el conjunto de mujeres violentadas dentro de la fuerza. Recientemente se manifestó respecto a las críticas de cierto arco del movimiento feminista que discute la legitimidad de los reclamos de las mujeres que forman parte de alguna institución de seguridad y sostuvo: “Me dolió leer que no somos mujeres, solo policías o yuta, como les guste”.

“Para mi no es lo mismo, somos menos los buenos, coincido con todxs en eso, pero estamos nosotras dentro, invisibles y sin derechos. Adentro no somos mujeres, solo objetos. Afuera no somos mujeres. ¿Qué somos? ¿Cuándo una mujer deja de ser considerada mujer?”, cuestionó.

Por otro lado, resaltó que los casos de abusos y violación dentro de las fuerzas de seguridad son incontables. “Ante una violación nosotras estamos  obligadas a no ir a la justicia. Debemos, como primer paso, denunciar a nuestro jefe, que a veces es el violador y si no lo es, es el amigo”, sostuvo.

“No buscamos que nos representen porque ese discurso es el típico que usan quienes quieren sostener el patriarcado, no buscamos que nos inviten a tomar el té o salir a algún lado juntas. Nosotras estamos saliendo por los abusos y violaciones que están sufriendo muchas a lo largo y ancho del país”, concluyó.

Su caso

Gabriela Macías es actualmente oficial principal en la Policía de Santa Cruz, aunque según afirmó, este viernes le comunicaron que sería ascendida a suboficial. ¿Casualidad?, se preguntó. Podría pensarse que no. En 2016 fue a denunciar a su ex pareja por violencia de género. Se trata de Jorge Cruz, actual secretario de gobierno de Río Gallegos, quien le realizó una contradenuncia por injurias y, según afirmó la mujer, la amenazó en reiteradas oportunidades.

Tras su experiencia personal, Macías tomó la posta de decenas de efectivas de la fuerza quienes le contaron sus casos, por lo que debió enfrentar amenazas de lo más alto de las cúpulas del poder provincial, entre quienes se encuentran el juez de familia de Río Gallegos, Antonio Andrade, y del jefe de la policía de Santa Cruz, José Luis Cortés. Según afirmó, la gobernadora Alicia Kirchner hizo “oídos sordos a los reclamos”, por lo que intenta abrir un canal de diálogo con Patricia Bullrich.

“En muchos casos los jefes directos no toman la denuncia. En vez de proteger a las policías, se ponen muchas veces al servicio de la otra parte o hacen omisión. Lo primero que hacen, ante una denuncia, es sacarle el arma a la mujer, dejándola sin posibilidad de hacer adicionales. Con el supuesto fin de protegerla la perjudican, incluso, económicamente”, sostuvo al respecto del accionar de los superiores. En esa línea, agregó que a las oficiales abusadas se les abría una carpeta psicológica “que nunca se cierra y que las afecta, incluso, a la hora de ascender en el escalafón, aunque tengan un legajo intachable”.

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