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Gabriel García Márquez, la pluma mágica

Gabriel García Márquez, la pluma mágica
marzo 06
16:09 2019

Nacido con el nombre de Gabriel José de la Concordia García Márquez un 6 de Marzo de 1927 en la ciudad colombiana de Aracataca, fue uno de los escritores más exitosos, prolíficos y aclamados de América Latina durante el siglo XX. Sin embargo, repetir estos datos ya conocidos resulta insuficiente para homenajear a una figura tan significativa para la cultura de nuestro continente, por lo que desde Notas hacemos un recorrido por su vida, su obra y el legado imborrable que dejó.

García Márquez vivió en los primeros años de su infancia con sus abuelos maternos, ya que sus padres se mudaron a Sucre (donde tendrían a la mayoría de los once hijos del matrimonio), dejando al pequeño Gabito al cuidado de sus tíos, tías y abuelos. Su abuelo, el coronel Nicolás Márquez, fue quizás una de las más grandes influencias que tuvo el escritor durante estos primeros años de vida, dado que muchas anécdotas y enseñanzas proferidas por él se transmitirían a sus obras más célebres. Márquez era veterano de la Guerra de los Mil Días (1899-1902) y era común para Gabo escuchar historias de las guerras civiles del siglo XIX, además de acompañar a su abuelo al circo y al cine. Por otro lado, su abuela también fue fundamental en la construcción de su universo literario. Doña Tranquilina Iguarán, como su apellido lo indica, serviría muchos años después como inspiración para la creación de Úrsula Iguarán, mítico personaje de Cien años de soledad.

Pero antes del éxito arrasador que tuvo a partir de esta novela a finales de los años 60, García Márquez transitó un camino que lo llevaría eventualmente a la literatura, no sin algún que otro traspié en el proceso. En 1947 comenzó sus estudios en Derecho en la capital de su país natal donde empezó a cultivar un particular amor hacia la literatura que lo llevó a publicar sus primeros cuentos. García Márquez buscaba escribir algo distinto, menos anclado a la tradición literaria que estaba en alza en aquél entonces con Jorge Luis Borges a la cabeza. Su objetivo era emular el estilo de las historias que le contaba su abuela, donde se “insertan acontecimientos extraordinarios y anomalías como si fueran simplemente un aspecto de la vida cotidiana”. No obstante, en 1948 la universidad donde estudiaba se cerró indefinidamente a raíz de los disturbios producidos por el Bogotazo, lo que lo hizo trasladarse a Cartagena, donde empezó a trabajar de reportero en El Universal y donde desistiría de convertirse en abogado.

A medida que se iba desarrollando su carrera como periodista, trabajando para varias publicaciones en Colombia, Gabo comenzaba a publicar sus primeras obras literarias que serían ya parte de su extensa bibliografía, siendo la primera de ellas La hojarasca en 1955, una novela compleja y deudora del estilo de William Faulkner, donde García Márquez aún no terminaba de definirse como escritor. En esta primera novela aparecería una de las grandes constantes de su obra: el pueblo ficticio Macondo. Actualmente, este primer esfuerzo es uno de los menos celebrados de la carrera del autor, aunque no por eso deja de tener importancia en el desarrollo de su trayectoria.

Su obra continúa con El coronel no tiene quien le escriba en 1961 y una recopilación de cuentos al año siguiente que tituló Los funerales de la Mamá Grande. Pero es en 1967 cuando su carrera realmente despega con la ya mencionada Cien años de soledad. En aquel entonces, la situación económica de García Márquez y su esposa Mercedes Barcha no pasaba por un buen momento, ya que a Gabo le costaba conseguir quien editara sus obras. Por lo tanto, decidieron enviar por correo la mitad del manuscrito de la novela a Buenos Aires, que era para lo que les alcanzaba. Por desgracia, no se percataron en ese momento que estaban enviando la segunda mitad, lo cual no impidió que Editorial Sudamericana viera el enorme potencial que tenía esta historia. Después de un cambio de título (en un principio la novela iba a llamarse La casa), Cien años de soledad vio finalmente la luz en Junio de 1967, convirtiéndose en un éxito de ventas y de crítica casi inmediatamente.

En Cien años de soledad, García Márquez da rienda suelta a su estilo definitivo. Esta es su novela más importante, en la que hace una radiografía de la historia de su país y un retrato de la sociedad colombiana, todo contado a través de la pequeña población de Macondo, lugar nacido de su imaginación que ya había comenzado a diagramar en sus obras anteriores. Las complejas relaciones familiares, los peligros de la soledad, el incesto, y la cosmovisión mágica del mundo son algunos de las temáticas que exploró en profundidad al contar la intrincada historia de la familia Buendía a lo largo de todo un siglo. En parte gracias a la novela, García Márquez formó parte del denominado boom latinoamericano de la literatura de los 60, junto a autores de la talla de Julio Cortázar, Carlos Fuentes, Alejo Carpentier y Mario Vargas Llosa. Para calificar su obra también se inventó un nuevo género híbrido llamado realismo mágico, que tal vez fue su legado más grande y que más influyó en la literatura venidera de la región.

Ya una vez consolidado en el campo literario y habiendo alcanzado fama mundial, García Márquez recibió el Premio Nobel de Literatura en 1982, y en los años siguientes continuó publicando novelas de gran repercusión como El amor en tiempos de cólera en 1987 (basada en la relación de sus padres), y también experimentó en el mundo del cine, escribiendo diversos guiones como El secuestro y Erendira, este último basado en una novela corta de su autoría.

Luego de una vida de reconocimientos, Gabriel García Márquez falleció el 17 de Abril de 2014 a causa de un cáncer linfático que se le había descubierto en 1999. En su honor, el Congreso y el Gobierno de Colombia promulgó la creación en Cartagena el Centro Gabo, el cual propone generar procesos de apropiación social del conocimiento a partir del legado en movimiento del escritor, con el objetivo de despertar e impulsar vocaciones hacia las artes y las ciencias, promover el pensamiento crítico e innovador, e inspirar y formar a la ciudadanía en el uso ético y creativo del poder de investigar, contar y compartir historias.

Guido Rusconi – @KamaronBombay

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