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Medir la acrobacia y saltar

Medir la acrobacia y saltar
marzo 19
10:14 2019

Editorial. Notas cumple cinco años, un recorrido que no estuvo exento de tropiezos pero que nos encuentra ante la necesidad de profundizar un proyecto y una perspectiva que no negocia sus principios y que tiene una tarea fundamental en este 2019.

La agudización del proyecto neoliberal encarnado por el gobierno de Cambiemos que, ante sus propios errores y deficiencias, no hace más que fugar los problemas hacia adelante (con más ajuste y represión) plantea un desafío complejo. Esto se inscribe, además, en una ofensiva imperialista a nivel latinoamericano que tiene hoy en Venezuela su batalla más importante.

Durante tres años y medio nos dedicamos como pueblo a la resistencia. Con mayor o menor éxito afrontamos distintas batallas ante un país que vimos transformarse considerablemente y en el que sufrimos importantes retrocesos. Afortunadamente, creemos, no definitivos.

Es por eso que en 2018 señalamos la necesidad de “rompernos la cabeza para aportar desde nuestra trinchera [la comunicación y el periodismo] a frenar esta avanzada del capital sobre el trabajo y poder contribuir a revertir la situación”. Desde esa mirada convocábamos a reinventar el periodismo de la resistencia.

Sin dejar de lado aquella premisa, ahora tenemos una nueva tarea: contribuir a una derrota política de los representantes más cabales del neoliberalismo en Argentina.

Pero lejos de creer que esto se combate con terrorismo mediático, a lo Clarín pero del otro lado de la grieta, renovamos nuestro compromiso con profundizar nuestra tarea como trabajadores y profesionales de la comunicación.

Debemos ser quienes defendamos la rigurosidad y la reflexión constante, antes que ser propagandistas de tal o cual espacio político. No lo hacemos desde la falsa neutralidad, pero sí desde la certeza de que hay un modelo de periodismo que debe ser dejado atrás.

Somos conscientes también de que en estos años ha surgido una nueva generación de colegas y medios (autogestionados en su mayoría) que está impulsando esa renovación necesaria.

La unidad en el campo de la comunicación

El gobierno que encabeza Mauricio Macri implicó también un ataque directo al gremio de prensa y al derecho a la información. La concentración mediática es la más grande de la historia y el ajuste sobre las y los trabajadores del sector se ha cobrado más de tres mil puestos laborales. Los espacios de disputa son cada vez más acotados, incluso hemos perdido medios de comunicación enteros.

Nuestro proyecto no fue ajeno a esa ofensiva que aún hoy tiene al campo popular desconcertado, golpeado y ensayando alternativas que todavía tendrán que ponerse a prueba.

En ese marco, la unidad que se pregona muchas veces desde nuestros medios para la política, debemos ponerla en práctica en nuestra labor cotidiana. Tanto desde nuestras plataformas (gráficas, radiales o televisivas) como desde nuestra identificación como parte de la clase trabajadora.

Hoy existen iniciativas periodísticas que han afrontado estos años con muchas dificultades y aún así han salido adelante con propuestas innovadoras, pero sobre todo de calidad.

Trabajos de investigación como el de los aportantes truchos de Cambiemos realizado por Juan Amorín y el equipo de El Destape; o la labor de Revista Cítrica, el primer medio en denunciar la desaparición de Santiago Maldonado. O incluso experiencias más integrales como la reconversión en cooperativa de Tiempo Argentino -salvando decenas de puestos de trabajo-, la emisora FM La Patriada que construyó una radio de calidad, con excelentes profesionales y el canal Barricada TV, único medio autogestivo en lograr una licencia en la Televisión Digital Abierta (TDA).

Difundir, colaborar y articular con colegas y proyectos de esas características es una tarea que se debe llevar a cabo sin ningún tipo de mezquindad. Solo así se podrá enfrentar, aún en desventaja, el tan mentado bloqueo mediático con el que goza el actual Gobierno.

Sobre todo porque, aún con una derrota de Cambiemos en las elecciones presidenciales, los próximos años seguirá siendo necesario dar una disputa -quizás aún más fuerte- contra los poderes concentrados que buscarán descargar el ajuste sobre les trabajadores.

Una nueva etapa

Finalmente, vale mencionar que nuestro proyecto afrontó un 2018 con muchas dificultades, que repercutieron en la calidad de nuestras producciones. Sin embargo, luego de mucho esfuerzo logramos no sólo sostener el medio sino que estamos dando los pasos para dar un nuevo salto cualitativo que nos permita ponerle cuerpo y cabeza a todo lo formulado hasta el momento.

La profesionalización de nuestro trabajo será un eje central en ese camino y el autofinanciamiento -clave para cualquier organización sin patrón- una tarea de primer orden. La consolidación y mejora de nuestra labor en otras plataformas como las redes sociales y lo audiovisual; el rediseño de nuestra web que la vuelva más dinámica y accesible para nuestra audiencia; y el compromiso de estar en los lugares donde el pueblo se exprese, ya sea luchando o generando formas creativas de organización, serán también nuestros objetivos.

Como decíamos hace un año “el triunfo de un discurso, de una idea; en definitiva la construcción de una hegemonía sin materialidad, sin cuerpos en acción, sin organización, no es más que un sueño posmoderno”.

Por eso ante la lógica del capitalismo que busca dividirnos como clase atacando nuestros derechos y nuestra organización, pero también nuestros consumos culturales, ideológicos y políticos, debemos construir un periodismo y una comunicación integral, crítica y con un fuerte anclaje popular.

En palabras de Ryszard Kapuscinski: “El verdadero periodismo es intencional: aquel que se fija un objetivo y que intenta provocar algún tipo de cambio. No hay otro periodismo posible. Hablo, obviamente, del buen periodismo”.

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