Economía

21 marzo, 2019

Preocupación por la falta de leche: advierten que puede escasear en los próximos meses

La situación se debe a condiciones climáticas adversas provocadas por inundaciones y altas temperaturas, además del cierre de 600 tambos en el 2018. Quejas de consumidores por incumplimiento del programa Precios Cuidados y restricciones que imponen los supermercados de tope por grupo familiar y sobreprecios.

La leche, producto básico e imprescindible en el consumo popular, puede faltar en las góndolas de los supermercados durante los próximos meses por condiciones climáticas adversas en la Cuenca Lechera, provocadas por inundaciones, altas temperaturas, y por el cierre de tambos, alrededor de 600 en el 2018. La situación derivó en quejas de los consumidores por el faltante de leches de segunda marca, como es el caso de La Armonía que está dentro del programa Precios Cuidados, además de las restricciones que imponen los supermercados de tope por grupo familiar y sobreprecios.

“Por razones climáticas que afectan al Litoral y a la provincia de Santa Fe, la disponibilidad de leche en nuestras góndolas puede verse disminuida. Consumo familiar máximo: 3 litros”, advierten los carteles en algunos hipermercados.

El panorama de crisis en el consumo no sólo afecta a clases bajas, también se hace presente en las clases medias, las que cambian los hábitos de consumo trasladando las compras hacia las segundas marcas. Otro factor que influye en el faltante, aseguran los productores, es la estacionalidad que se ve potenciada por el clima y las lluvias que generan como consecuencia una producción menor con respecto al año pasado.

Mastellone, empresa propietaria de La Serenísima y La Armonía, es la gran abastecedora de productos lácteos del país, dominando el mercado. Esto implica dificultades y obstáculos para nuevos jugadores en la escena en términos de competencia. De esto se desprende la situación de la firma láctea SanCor, que tuvo que cerrar los principales centros logísticos del país debido a la crítica situación económica que sufrió en el 2018. Durante ese año, la empresa operó con el 48% de su capacidad instalada, por debajo de las demás industrias, a causa de la falta de abastecimiento de materia prima por la crisis en la cuenca lechera.

La situación de los productores lecheros

Marcelo Aimaro es secretario de la mesa de productores de leche de la provincia de Santa Fe y tiene un tambo en Bernardo de Irigoyen, una de las zonas afectadas climáticamente en términos de producción láctea. En diálogo con Notas, afirmó que había “una disminución estacional y en la producción a nivel país que viene cayendo año a año. Estamos en mil millones de litros menos que hace unos años atrás, esto se debe a la falta de rentabilidad como primera medida, no hay reglas a cumplir. La falta de leche en góndola no debería ser un problema porque la cantidad que se produce alcanza para abastecer el mercado interno”. En cantidad, Argentina produce 10 mil millones de litros al mes y consumo 8 mil millones.

Además, señaló que el productor está cobrando $ 10,45 más IVA el litro de leche, mientras el precio en las góndolas se traduce a $50. “Es real que falta la materia prima, hay un 10% menos que los mismos meses del año anterior, esto se debe a que el productor no tiene rentabilidad”, completó Aimaro.

El productor plantea que se han desarmado los tambos y las vacas no fueron a engrosar otros, se han vendido y hoy se necesitan. “Esto va a continuar por varios meses más, hasta tanto haya una reversión”, manifestó aclarando que “en la lechería no hay nada que sea a corto plazo”.

Los tambores coinciden en que la falta de materia prima no debería faltar para abastecer al mercado interno dado que ni siquiera las exportaciones son tan abundantes como han sido en otras oportunidades. Sin embargo, las reglas de juego que plantea el gobierno -en un esquema neoliberal- se guían en torno al mercado, entonces, si les es conveniente exportar en vez de aprovisionar al mercado interno, lo hacen sin rodeos.

Fernando Córdoba, presidente de la mesa de productores de leche de la provincia de Santa Fe (MeProLSaFe) expresó que “la situación del sector es complicada desde hace muchos años. El productor primario está prácticamente desfinanciado, venimos de trabajar a pérdida”

El Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA) manifiesta que desde diciembre de 2015 hasta enero de 2019 entre industria y producción primaria se perdieron 35 mil millones de pesos, de los cuales 31 mil los perdió el productor. “Ahí se entiende por qué el cierre de tambos, por qué la venta de vacas y las altas tasas de interés. Están cerrando pequeñas plantas Pymes, algunas grandes como es el caso de Verónica, es una situación comprometida”, aseveró Córdoba en diálogo con Notas.

Desde los productores aseguran que la producción está estancada en 10 mil millones de litros, aunque este año se prevé un pequeño crecimiento de un 1 o 2%. “Leche en la Argentina no falta, de los 10 mil millones que producimos, 8.500 abastecen al mercado interno y el resto se exporta. Ocurre que estamos en un período económico que es de libre mercado, entonces no existen reglas claras de juego. A las industrias si les conviene exportar van a exportar y van a descuidar al mercado interno”, señaló el presidente de MeProLSaFe.

Córdoba, además de ser productor es consumidor y la situación actual lo preocupa. Comenta que hace 60 días en la góndola el yogurth bebible valía entre 35 y 40 pesos, mientras que ahora está entre 60 y 62 pesos. “A mi me aumentan de a un peso y en la góndola aumentan de a 20, ¿dónde se produce esa distancia en la cadena? Uno de los mayores culpables es el Estado, no solo nacional sino provincial, que se lleva más del 42% de impuestos, eso es lo que encarece al producto cuando llega al consumidor final”, aseveró.

Asimismo, es consciente como sus compañeros de trabajo que el aumento exorbitante de los precios ha hecho que el consumo disminuya notablemente, y que además, entiende que la restricción en los supermercados es básicamente en los productos que están dentro del programa Precios Cuidados. “La restricción a las segundas marcas se debe a priorizar vender una leche a $42 a una como la Armonía, a $25. Hoy la política del gobierno se basa en que el mercado arregla todo”, subrayó.

Tomás Ferrando – @tomas_ferrando1

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