Notas

La Hora del Planeta: ¿un desafío a contrarreloj?

La Hora del Planeta: ¿un desafío a contrarreloj?
marzo 29
16:58 2019

Una nueva edición de La Hora del Planeta se llevará adelante este sábado 30 de noviembre de 2019 a las 20:30 hora local. Con actividades en gran parte del mundo, esta acción pretende crear conciencia e inspirar acciones para conservar la naturaleza. ¿Hasta qué punto quienes auspician La Hora del Planeta estarán dispuestos a ir en contra de un modelo que a ellos mismos los beneficia?

Por Juan Carlos Travela *
La Hora del Planeta es una campaña mundial impulsada por WWF, organización internacional conocida anteriormente como Fondo Mundial para la Naturaleza, creada en 1961 y con sede principal en Suiza.

Año tras año, millones de personas apagan sus luces durante una hora a lo largo y a lo ancho del planeta, con el objetivo de manifestar su adhesión a esta campaña, que pretende crear conciencia e inspirar acciones globales para conservar la naturaleza y la biodiversidad.

Su primera edición fue en Sídney en el año 2007, y con el correr de los años ha ido ganando mayor resonancia. Su última edición en 2018, según informa esta organización, ha logrado convocar a cientos de millones de personas en 7000 ciudades, en un total de 188 países del mundo.

En la Ciudad de Buenos Aires, este 2019 tendrá como evento central una carrera urbana nocturna en Costanera Sur. La misma es patrocinada, como puede verse desde su página de inscripción, por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Carrefour, McDonald’s, Toyota, Wal-Mart, Adidas, Columbia, entre otras grandes empresas multinacionales.

Más allá de las buenas intenciones que seguramente poseen todxs lxs ciudadanxs que participan, cabe preguntarse a qué dificultades y a qué contradicciones se enfrenta esta campaña.

Los riesgos del cambio climático en Argentina
El foco está puesto en sus causas, el desarrollo económico, y en sus consecuencias, la mayor frecuencia de temporales, inundaciones, sequías, elevación del nivel del mar, entre otros efectos nocivos que, afectan a todxs, pero principalmente a las clases populares. En la Ciudad de Buenos Aires esto no es un dato menor, ya que, según un informe de CIPPEC, el 30% de la población vive en áreas con riesgo de inundación.

Hay quienes sostienen que la crisis no es ecológica sino que es social, y está basada justamente en las formas en el que ser humano se apropia de los elementos naturales. En síntesis, lo que se afirma es que lo que está en crisis es la organización de la sociedad, y así sus procesos de producción y formas de consumo.

Actualmente, la sociedad global genera más basura que la que puede asimilar el planeta, consume más energía de la que se puede generar de forma limpia y renovable, consume recursos por encima de su tasa natural de renovación, y no planifica su escala económica en función de la escala de los ecosistemas donde se establecen sus actividades productivas.

Principios básicos de la economía ecológica que deberían ganar terreno en las discusiones económicas. Según informes que lleva adelante la propia WWF, la huella ecológica sostenible a nivel global en 2012 era de 1,75 hectáreas globales (hag.), es decir, ese sería el nivel de la presión sobre el planeta que podría generar la sociedad de forma sostenible en el tiempo, mientras que la huella ecológica de todos los países en su conjunto fue de 2,8 hag., es decir, superó el nivel sostenible en un 60%.

Ante este punto las contradicciones se intensifican. ¿Se toma conciencia de que superar la crisis socioambiental implica alejarse de los principios del libre mercado? Estos avalan un sistema de producción libre, donde cada empresa produce sin regulación ni planificación alguna por fuera de su firma.
¿Hasta qué punto quienes auspician La Hora del Planeta estarán dispuestos a ir en contra de un modelo que a ellos mismos los beneficia? Recordemos que entre los auspiciantes están Toyota, McDonald’s, Wal-Mart, Carrefour, entre otros mencionados anteriormente.

Sobre este punto echan luz Yayo Herrero, Fernando Prats y Alicia Torrego en su obra La Gran Encrucijada, donde afirman que como sociedad debemos avanzar hacia un cambio de modelo planificado y dirigido desde gobiernos representativos de los intereses generales de los ciudadanos, y que evidentemente, a los beneficiarios de este modelo no les interesa cuestionarlo, o no se sienten suficientemente afectados.

descarga

Libre mercado, enemigo de la naturaleza
Como se menciona anteriormente, a este planteo lo confirma la misma Comisión Económica Para América Latina y el Caribe (CEPAL), cuando sostiene que la falla en los acuerdos de la comunidad internacional al momento de abordar la crisis socioambiental se basa en la economía política y en el conjunto de interesas que dominan las reglas de juego, donde los distintos actores tienen el interés puesto en proteger sus inversiones.

En Latinoamérica estas cuestiones se complejizan. En término de huella ecológica la situación no es mala. Los últimos datos disponibles de la Red Global de la Huella Ecológica para 2014 muestran como casi en su totalidad, la región posee indicadores superavitarios, y que en términos absolutos, la huella ecológica no es muy alta. Esto se alinea a la postura de la Ecología Política, que sostiene que quienes deben decrecer son los países desarrollados y no los países subdesarrollados. Y que estos últimos, deben preocuparse por plantear alternativas al desarrollo, y no replicar modos de vida insostenible. Objetivos que difícilmente se logren si se sostienen las actuales políticas económicas.

De todas formas, las problemáticas socioambientales en la región son muy importantes, y son causadas por las características de sus actividades productivas (por ejemplo, el agronegocio con sus impactos sobre la biodiversidad, el uso de agrótoxicos, y la expulsión de comunidades), su matriz energética basada en combustibles fósiles, la falta de tratamiento de las aguas cloacales y los residuos sólidos urbanos, la ineficacia de su transporte público, y la falta de obras que permita enfrentar el cambio climático.

A priori, abordar todos estos temas requerirían libros completos, sin embargo, se puede concluir afirmando que la primera acción a realizar, y que debería promoverse desde La Hora del Planeta, es abandonar la idea de que el libre mercado regula eficientemente las actividades humanas.

Las evidencias socioambientales son contundentes. Difícilmente Toyota y McDonald’s auspicien eso.

 

*Lic. en Comercio Internacional y candidato a Doctor en Desarrollo Económico.

Notas relacionadas

1 Comentario

  1. Carlos
    Carlos abril 05, 10:20

    Interesante punto de partida y disparador. Yo agregaría que el mercado nunca fue libre y eventualmente “luchar” por el mercado libre conduce a que grandes monopolios dirijan la actividad, manteniendo “competidores” marginales para mantener la ilusión. Algo muy similar al presente.

    Reply to this comment

Escribe un comentario

Tu mail no será publicado. Los campos obligatorios están marcados *

Géneros