Educación y Ciencia

4 abril, 2019

Docentes ayer y hoy: a doce años del asesinato de Carlos Fuentealba

Por Mariel Martínez. En el medio de un conflicto docente nacional y a partir de una represión desmedida en la provincia de Neuquén, el docente Carlos Fuentealba fue asesinado en el 2007. A doce años de aquel hecho, las docentes del país se encuentran nuevamente en pleno conflicto.

Por Mariel Martínez. Como nada nace de un repollo, tampoco nació así la paritaria docente. La ley 26075/06 de financiamiento educativo, sancionada justamente en el 2006, que establece en su artículo número 10 la constitución de una paritaria nacional, fue obtenida tras años de lucha.

Hay que acordarse porque si no recordamos corremos el riesgo de pensar que las cosas no están sino que son. Los salarios docentes parecen haber sido siempre magros -“hubieran elegido otro trabajo”- pero que hagan huelga indigna cada vez. Que desconociendo la ley no se establezcan paritarias nacionales no parece hacerle ruido a mucha gente, pero  que las maestras se organicen en sindicatos vuelve a ser siempre tema de debate.

¿Será que aquella histórica pelea entre ser de la rama de los “profesionales” o de los “trabajadores” sigue teniendo vigencia? ¿Será que sigue en pie en la conciencia de muchos la identificación de la docencia con la maternidad y el voluntariado? ¿O será, como supo señalar la vicepresidenta, que varios están seguros de que los docentes no necesitan vivir de su salario ya que alguna otra persona de la casa trabaja de otra cosa?

Cualquier mezcla que salga de estas preguntas obtendrá una respuesta compleja. Porque así se mire hacia atrás, se concentre la mirada en el ahora o se ensaye una mirada futura, por todos lados habrá conflicto. Y aunque se intente tergiversarlo tiene siempre las mismas partes: los docentes y la dignidad de la educación pública de un lado, sus destructores del otro. Así estaban las cosas. Así están ahora

***

Los maestros de Neuquén llevaban, en el 2007, 30 días de paro y decidieron en asamblea que aquel 4 de abril cortarán la ruta 22 a la altura de Arroyito. Carlos Fuentealba, de 41 años, que hacía poco se había recibido de maestro, también participa del corte; en la repartija interna le tocó a su esposa Sandra cuidar de las nenas esta vez.

Apenas llegados al lugar  un operativo policial exhorta a los docentes a dispersarse. De un lado están grupos especiales (G.E.O.P) de las ciudades de Zapala,  Cutral Có y Junín de los Andes, del departamento de seguridad metropolitana (DESPO) y de la dirección de bomberos con el “apoyo hidrante”. Del otro lado, maestros.

Cuando la orden de dispersar no es obedecida, empieza la cacería. Recuerda la docente Belén Mantilaro: “Cuando llegamos ya había un cordón de policías, una barricada bien consolidada, estratégicamente puesta. Nos vamos escabullendo algunos a la estación de servicio. Hay griteríos, corridas, bomba de estruendo y viene Jorge (Esparza, de Fasinpat) y me pide que saque gente. En poco rato se transforma en una cacería”.

Fuentealba intenta dispersarse junto a otros docentes y ocupa la parte trasera de un Fiat 147. Y ahí José Darío Poblete, integrante del Grupo Especial de Operaciones de Zapala, dispara un cartucho de 12/70 a dos metros del auto y le da a Fuentealba en la nuca. Belén Mantilaro declaró en el juicio lo que pudo ver desde el auto de al lado: Poblete se acomoda y dispara. Los mira, se acomoda y dispara. Sabe, Poblete, que puede matar. El comisario Mario Rinzafri lo había mandado. Y al comisario lo había mandado Jorge Sobich, un perverso camaleón que gobernó la provincia durante el menemismo, el delarruismo y el kirchnerismo.

Aquel conflicto docente llevaba muchos días porque, quizás suene conocido, había reticencia a dar una respuesta nacional al problema del salario. Además del escenario en  la provincia de Neuquén, al menos en La Rioja, Salta, Tierra del Fuego, Formosa, Chaco y Santa Cruz el ciclo lectivo, si había comenzado, lo había hecho en el medio de paros, carpas blancas y huelgas de hambre.

Cuando el 5 de abril del 2007 Carlos Fuentealba muere,  algunos de nosotros estábamos empezando a ser maestros y maestras. Hay que negarse como sea a pensar que para aprender a dar batalla el precio es ir perdiendo compañeros. El nuestro no es un culto de muerte, porque trabajamos en el desarrollo de lo vivo. Querríamos que nuestro trabajo nos recuerde que en su escuela Carlos fue elegido y coronado “rey de los maestros”, que a Isauro Arancibia, el humilde docente tucumano asesinado por la dictadura el mismísimo 24 de marzo de 1976, desbordaba de alegría porque iba a dar clases con zapatos nuevos, que la carpa blanca despertó la solidaridad y la conciencia de todo un pueblo en 1997.

Poblete fue juzgado y condenado como autor material del homicidio. La causa Fuentealba 2, que lleva ya 12 años sin ir a juicio, investiga las conexiones políticas y los responsables ideológicos de la cruenta represión que terminó en el asesinato del maestro. Las luchas docentes de 2016 incluyeron como un fuerte reclamo la exigencia de la reapertura de esa causa, que se había cerrado con el argumento del “paso del tiempo” dejando absueltos  a los 15 imputados.

Doce años pasaron. La vida de Fuentealba se multiplicó diseminando sentidos: discutimos qué es ser maestro, qué es sostener una tiza, qué es estar dentro del aula. Qué es enseñar y qué es aprender. Que es hablar de historia y qué es hacerla, qué es repasar derechos y conquistarlos. Cómo es, en cada etapa histórica, ser fieles a nuestro trabajo. Ser lo más docente que se pueda.

@Mariel_mzc

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