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Los Redondos en River: a 19 años de la Misa Monumental

Los Redondos en River: a 19 años de la Misa Monumental
abril 15
11:03 2019

Los días 15 y 16 de abril del 2000, Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota tocaron en el estadio de River Plate ante más de 150 mil fanáticos y fanáticas siendo dos de los recitales más populares que el grupo alcanzó durante su carrera musical. Además de la cantidad de personas en el público, muchos y muchas más se hicieron presentes a los alrededores del estadio como así también la violencia que se desplegó el sábado con el saldo de varios heridos de arma blanca.

Desde los shows más antiguos hasta principios del año 2000, todos los sitios donde se hacía presente la banda más popular de Argentina quedaban chicos. La cantidad de ricoteros y ricoteras que le hacían el aguante era poco creíble hasta vivirse en carne propia. Llegaron las dos fechas más ansiadas tanto para el público como para la banda de rock ya que era el momento de hacerse responsable de un hito mucho más que histórico.

Expectativas, entusiasmo y ganas de disfrutar de una misa ricotera de enorme aliento y convocatoria. Llegó la primer fecha el sábado 15 y la tensión se hizo presente en el estadio monumental. Las rondas de agite, las banderas y los cánticos esperaban que las puertas se abran para poblar de lleno el campo.

A las 14 se abrió el estadio para que con tranquilidad se acomoden los y las fanáticas de la banda, la cual tenía previsto arrancar a las 20. Como en todos los recitales de Los Redondos, hubo público que sin entrada intentó pasar de alguna u otra forma. En esta fecha, alrededor de las 19 hs un grupo aproximado de 400 personas tiró el vallado y logró pasar los controles de seguridad generando disturbios con los agentes policiales.

Pocos minutos después de las 20 horas se apagaron las luces y la voz del Indio Solari resonó por todos los parlantes: “Bienvenidos al Ghetto”, haciéndose escuchar los primeros acordes de “El pibe de los astilleros”, encomendados por Skay.

La polenta de la velada hacía reventar las venas del público y la celebración iba con viento a favor hasta que, mientras sonaba “El árbol del gran bonete” alrededor de las 21 30 horas, Carmen Castro, más conocida como “La Negra Poli”, mánager de la banda, se acercó al Indio y le contó lo sucedido en uno de los sectores del estadio generando un parate de 20 minutos por parte de la banda.

El público fue testigo de corridas, disturbios y heridos de arma blanca por un supuesto enfrentamiento entre hinchas de distintos equipos de fútbol del ascenso argentino. Según la investigación policial, en aquel entonces al menos siete personas resultaron heridas dentro del estadio. La gravedad del asunto provocó tristeza y desesperanza en el Indio Solari quien, luego de dicho momento de nerviosismo comentó:

“Han pasado cosas muy serias esta noche. Han entrado un par de hijos de puta a lastimar gente. No sabemos por qué motivo, se han cagado en el esfuerzo que ha hecho la banda. Se han cagado en 70 mil personas. Toda esta presión que han hecho durante días la prensa para meternos en este ghetto, haciéndonos creer que somos animales. Han logrado probablemente que esta sea la última noche que toquemos. Nosotros no tenemos ánimo en este momento, hay chicos lastimados. Vamos a seguir con el show por respeto a ustedes pero seguramente sea una de las últimas veces que tocamos. Por dictamen del juez vamos a tocar con las luces del estadio prendidas”.

“El pogo del payaso asesino” fue la canción que continuó con la misa ricotera  en un ambiente ambivalente. La fuerza del público y el agite siguió con la misma intensidad pero con la incógnita generada por el discurso del Indio y lo que pasó esa noche. Desde dicho momento el recital fue de menor a mayor, pasando por “Juguetes perdidos”, canción dedicada por la banda hacia aquellos y aquellas que escuchan desde el cielo.

Las últimas dos canciones llegaron con “Ya nadie va a escuchar tu remera” donde el público ya preveía el final del primer tiempo del partido. El show redondo terminó con el tan ansiado y esperado “Ji-Ji-Ji” demostrando una vez más que el pogo más grande del mundo siempre fue y será argentino.

Domingo ricotero

Segundo tiempo de la misa ricotera. La tensión de lo ocurrido la noche anterior generó incertidumbre en el público el cual no sabía qué situación los esperaba ante la fuerza policial. El control fue más intenso y los disturbios –como habitualidad en los recitales de enorme convocatoria- estuvieron afuera del estadio. Adentro esta vez fue todo fiesta y el aguante del público se fomentó bajo cánticos, bengalas, trapos y alegría.

Esta nueva apuesta demostró la responsabilidad del grupo y del público por no vivir otro momento de nerviosismo como la noche anterior. La euforia se notó mucho más y hit tras hit subió la vara de la fiesta con temas como “Tarea Fina”, “Queso Ruso”, “Motor Psico” y “Juguetes perdidos”.

El flamear de las banderas estuvo de principio a fin a la espera del gran pogo. Tras dos horas de recital, el estadio de River temblaría junto a los acordes de Skay y viviría por segunda vez el pogo más grande del mundo. Nuevamente el anteúltimo tema fue “Ya nadie va a escuchar tu remera” y sin alterarse el final, “Ji-Ji-Ji” fue la despedida para aquella marea humana que se presentó en el estadio. Muchos y muchas temían que sea el último pogo de la banda, por ende fue el más festejado, el más sentido y nuevamente reafirmado como el pogo más grande del mundo.

por Santiago Camarero – @SantiCamarero

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