Cultura

15 abril, 2019

Los Redondos en River: a dos décadas de la Misa Monumental

Desde principios de los 90, todos los sitios donde se hacía presente la banda más popular de Argentina quedaban chicos. Pero los días 15 y 16 de abril de 2000 marcaron a la banda con un hito histórico.

Santiago Camarero

@SantiCamarero

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El 15 y 16 de abril del año 2000, Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota tocaron en el estadio de River Plate ante más de 150 mil fanáticos y fanáticas siendo dos de los recitales más populares que el grupo alcanzó durante su carrera. Además de la cantidad de personas en el público, muchos y muchas más se hicieron presentes a los alrededores del estadio. Lamentablemente también fue protagonista la violencia que se desplegó el sábado con el saldo de varios heridos de arma blanca en el campo.

Para el momento en que decidieron hacer dos shows en River -algo poco habitual para bandas locales en la época- Los Redondos ya eran un grupo más que consagrado. Expectativas, entusiasmo y ganas de disfrutar de una misa ricotera de enorme aliento y convocatoria.

Llegó la primera fecha el sábado 15 y la tensión se hizo presente en el estadio Monumental. Las rondas de agite, las banderas y los cánticos esperaban que las puertas se abran para poblar de lleno el campo.

A las 14 se pudo empezar a ingresar al estadio para que con tranquilidad se acomoden los y las fanáticas de la banda. El recital tenía previsto arrancar a las 20.

Como en shows anteriores, hubo gente que sin entrada intentó ingresar de alguna u otra forma. Ese día, alrededor de las 19, un grupo aproximado de 400 personas tiró el vallado y logró pasar los controles de seguridad generando disturbios con los agentes policiales.

Pocos minutos después de las 20 se apagaron las luces y la voz del Indio Solari resonó por todos los parlantes: “Bienvenidos al Ghetto”. Inmediatamente se escucharon los primeros acordes de “El pibe de los astilleros”, de la mano de Skay.

La fuerza de la velada hacía reventar las venas del público y la celebración iba con viento a favor hasta que, mientras sonaba “El árbol del gran bonete” alrededor de las 21.30, Carmen Castro, más conocida como “La Negra Poli”, mánager de la banda, se acercó al Indio y le contó lo sucedido en uno de los sectores del estadio. El show se paró durante 20 minutos.

El público fue testigo de corridas, disturbios y heridos de arma blanca. Según la investigación policial, en aquel entonces al menos siete personas resultaron heridas dentro del estadio. La gravedad del asunto provocó la reacción del Indio Solari.

“Han pasado cosas muy serias esta noche. Han entrado un par de hijos de puta a lastimar gente. No sabemos por qué motivo, se han cagado en el esfuerzo que ha hecho la banda. Se han cagado en 70 mil personas”, dijo. “Toda esta presión que han hecho durante días la prensa para meternos en este ghetto, haciéndonos creer que somos animales. Han logrado probablemente que esta sea la última noche que toquemos. Nosotros no tenemos ánimo en este momento, hay chicos lastimados”, añadió para finalmente anunciar que iban a seguir con el show “por respeto a ustedes” “Pero seguramente sea una de las últimas veces que tocamos. Por dictamen del juez vamos a tocar con las luces del estadio prendidas”, concluyó.

“El pogo del payaso asesino” fue la canción que continuó con la misa ricotera en un ambiente enrarecido. La fuerza del público y el agite siguió con la misma intensidad pero con la incógnita generada por el discurso del Indio. Desde ese momento el recital fue de menor a mayor.

Las últimas dos canciones llegaron con “Ya nadie va a escuchar tu remera” donde el público ya preveía el final del primer tiempo del partido. El show redondo terminó con el tan ansiado y esperado “Ji Ji Ji”.

Domingo ricotero

Segundo tiempo de la misa ricotera. La tensión de lo ocurrido la noche anterior generó dudas en el público que no sabía qué situación los esperaba ante la fuerza policial. El control fue más intenso y los disturbios estuvieron afuera del estadio. Adentro esta vez fue todo fiesta y el aguante del público se fomentó bajo cánticos, bengalas, trapos y alegría.

Esta nueva apuesta demostró la responsabilidad del grupo y del público por no vivir otro momento como el de la noche anterior. La euforia se notó mucho más y hit tras hit subió la vara de la fiesta con temas como “Tarea Fina”, “Queso Ruso”, “Motor Psico” y “Juguetes perdidos”.

El flamear de las banderas estuvo de principio a fin a la espera del gran pogo. Tras dos horas de recital, el estadio de River tembló junto a los acordes de Skay y vivió por segunda y última vez el pogo más grande del mundo.

Nuevamente el anteúltimo tema fue “Ya nadie va a escuchar tu remera” y sin alterarse el final, “Ji Ji Ji” fue la despedida para aquella marea humana que se presentó en el estadio.

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