Derechos Humanos

16 abril, 2019

Causa Ligas Agrarias: comenzó el juicio por crímenes de Estado al campesinado en Chaco

Más de 40 años después comienzan a ser juzgados los crímenes de lesa humanidad perpetrados a la población campesina que participó del movimiento social y cooperativo más grande que nucleó al sector en Argentina.

Después de mas de 40 años comienzan a ser juzgados los crímenes de lesa humanidad perpetrados a la población campesina que participó del movimiento social y cooperativo más grande que nucleó al sector en Argentina.

El pasado 5 de abril, en el Tribunal Federal Nº 1 de Resistencia, comenzó a juzgarse a los responsables del fusilamiento, durante la última dictadura militar, de los dirigentes de las Ligas Agrarias Carlos Servando Piccoli y Raúl Eduardo “Ñaró” Gómez Estigarribia.

Se trata del primer juicio de una investigación en curso sobre el terrorismo de Estado en las zonas rurales del Chaco. Tal como indicó la fiscalía en el resumen del requerimiento de elevación a juicio del Ministerio Público, “surge que los hechos se ubican en el desarrollo de una gigantesca campaña de operaciones represivas a trabajadores rurales y dirigentes de Ligas Agrarias en el marco del Terrorismo de Estado llevado adelante por el gobierno de facto (…) No fueron hechos aislados sino una persecución sistemática”.

Las Ligas Agrarias surgieron a principios de los años setenta en todas las provincias del noreste y hasta en Córdoba y Buenos Aires existieron experiencias incipientes de organización del sector. Impulsaron la formación política y cooperativa del campesinado y lucharon por la distribución y titulación de la tierra, la regulación de la comercialización y la producción por parte del Estado enfrentando a los monopolios del acopio y la comercialización rural y a los terratenientes locales y foráneos.

El movimiento fue reprimido y desmantelado por el terrorismo de Estado antes del golpe del ‘76, sus máximos referentes fueron asesinados y/o secuestrados, mientras otros debieron exiliarse o refugiarse en el monte durante años.

En la causa figuran como imputados el ex teniente coronel del Ejército, José Tadeo Bettolli, al agente de Policía Miguel Antonio González, y sus pares Carlos Chávez y Alcides Safenraiter junto al ex comisario José Francisco Rodríguez Valiente y el comisario general Eduardo Wischnivetzky.

Según los sumarios policiales incorporados a un expediente de la justicia federal durante la última dictadura, tanto Gómez Estigarribia como Piccoli fallecieron en enfrentamientos con fuerzas de seguridad. Sin embargo, la investigación y la elevación a juicio presentada por el Ministerio Público incorpora una serie de indicios y pruebas que demuestran que Estigarribia y Piccoli habrían sido emboscados y ejecutados. En ambos casos fue concluyente el Informe del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) que examinó los restos óseos exhumados de las víctimas.

Durante la segunda jornada del Juicio, el 10 y 11 de abril, hubo una primera tanda de testimoniales: declararon los familiares de las víctimas, y quien fue uno de los máximos dirigentes liguistas, Osvaldo “Quique” Lovey, quien hizo hincapié en que el objetivo principal del terrorismo de Estado en Chaco fue desactivar la organización de las Ligas Agrarias basada en la movilización de las bases campesinas y en la organización cooperativa que llego a controlar el 60 por ciento del algodón de la provincia y parar la cosecha del girasol en febrero del 75, dando cuenta de la capacidad de negociación de los precios que logró la organización. En particular, “se buscó eliminar a sus dirigentes, dentro de los cuales me incluyó”, dijo Lovey.

En Argentina existen pocos antecedentes de investigación y enjuiciamiento a perpetradores de crímenes por lesa humanidad al campesinado. La Causa Fassino (2010) que condenó a Mario José Facino, ex jefe de la Comisaría 4°, por el homicidio de Alicia López, profesora de literatura y militante de las Ligas Agrarias; Panetta 1 (2011), por la que fueron condenados cinco ex militares y un ex policía de la provincia de Corrientes por la privación ilegítima de libertad agravada y los tormentos sufridos por 16 víctimas, dando cuenta de la represión padecida por militantes barriales, docentes y activistas de las Ligas Agrarias; y Isller-Ligas (2013) en la que se condenó a 15 años al ex jefe de la Agrupación “Mesopotamia Sur” de Gendarmería Nacional de Curuzú Cuatiá (Corrientes) Domingo José Issler, por los crímenes cometidos contra doce víctimas, siete de ellas pertenecientes a las Ligas.

En noviembre de 2011 los diarios locales de Chaco informaron que comenzaba la investigación de “la represión a las Ligas Agrarias durante la dictadura militar” tras un pedido de la Fiscalía Federal de Resistencia. El requerimiento se desencadenó luego de que durante la investigación “residual” de la Causa Caballero (2010) que dio lugar al juicio por crímenes de lesa humanidad Caballero 2, fueran tomados varios testimonios a víctimas y familiares vinculados a las Ligas.

Más de ocho años después, comienza el juicio. Sobre ello se manifestó el presidente del Tribunal, Juan Manuel Iglesias, quien al iniciar la primera audiencia, pidió disculpas por la demora en el inicio del juicio: “Pedimos disculpas por el retraso, se trata de una causa compleja que implica el movimiento de muchas personas y la organización de varios factores”.

Alrededor del 80% de los testimonios de esta causa son campesinos. Familiares, vecinos, y ex liguistas que han sido convocados tanto en la etapa de instrucción como en las audiencias del juicio. Se trata de un sector de la población para el que el Estado y la justicia constituyen instituciones geográfica, material y simbólicamente lejanas e históricamente violentas.

Su participación en el juicio y su ánimo de testimoniar expresan la conciencia de clase que construyeron las Ligas y el compromiso con lo que fue la organización y la lucha campesina. Y reflejan que la necesidad de lograr justicia por viejos referentes desaparecidos y por quienes padecieron la tortura y el encarcelamiento siguen siendo deudas pendientes.

Claudia Calvo

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