Géneros

24 abril, 2019

La Plata: ordenan detención de dos sacerdotes por abusos sexuales en el Instituto Provolo

La justicia penal platense ordenó la detención de Nicola Corradi, Eliseo José Pirmati y un empleado que trabajaba en el instituto ubicado en la calle 47 y 25 de la capital bonaerense, por supuestos abusos sexuales a niños hipoacúsicos.

La justicia penal platense ordenó la detención de Nicola Corradi, Eliseo José Pirmati y un empleado que trabajaba en el Instituto ubicado en la calle 47 y 25 de la capital bonaerense. La causa que investiga supuestos abusos sexuales a hipoacúsicos en el Instituto Provolo de La Plata se encuentra a cargo por la fiscal Cecilia Corfield.

Las detenciones fueron ordenadas por el juez de Garantía de La Plata Jorge Moya Panisello, en virtud de “la pena en expectativa de los delitos y por las características de los hechos en torno a la edad de las víctimas y la extrema, sistemática e inusitada violencia desplegada para su comisión que nadie la distingue de la aplicación de tormentos e imposición de torturas”, según resolución a la que accedió Télam.

Además, el magistrado sostuvo que “existieron abusos en Provolo La Plata” y que hay pruebas sobre ello. Además subrayó que Nicola Corradi fue “la máxima autoridad del instituto desde 1970 a 1997”.

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Instituto Provolo, La Plata.

Según se estableció en la investigación, los abusos eran cometidos los días sábado, cuando disminuía el número de alumnos internados “y sólo quedaban los que no tenían familia”.

Para el caso de Corradi, de 83 años y con prisión domiciliaria a la espera del juicio, la justicia ordenó su detención bajo el cargo de “abuso sexual simple agravado por su condición de ministro del culto católico”, implicado al menos en tres hechos, y “abuso sexual con acceso carnal agravado reiterado por lo menos en cinco hechos en su calidad de partícipe necesario”.

Al empleado que realizaba labores en el Provolo se le imputaron los delitos de “abuso sexual simple agravado por su condición de guardador o educador; abuso sexual con acceso carnal en cinco hechos y corrupción de menores”.

En tanto, la orden de detención de Eliseo José Pirmati, de 82 años y alojado en un asilo en Italia, fue por “abuso sexual simple agravado por su condición de ministro de culto religioso”, por lo menos en tres hechos, “exhibiciones obscenas y promoción de facilitación de la corrupción de menores agravada”. Dado que se encuentra en el país europeo, se pedirá su extradición los próximos días.

Un dato estremecedor en la causa, y que el magistrado a cargo destacó en la resolución, es que “los delitos no sólo eran a menores de edad sino incapaces en razón de su condición de sordomudos, lo que los convertía en niños indefensos, algunos de ellos sin familia contenedora”.

El circuito de los abusos

El recorrido de la investigación comenzó en el año 2016, cuando Corradi y Horacio Corbacho -cura acusado por 16 hechos de ataques sexuales en el Instituto Provolo de Luján de Cuyo- fueron detenidos en Mendoza por abusar sexualmente a niños y niñas hipoacúsicas, tanto en esa ciudad como en La Plata.

Hace dos años, Eligio Piccoli, uno de los 24 acusados de abusos entre los años 1960 y 1980 en el Provolo de Italia, reconoció que a la Argentina fueron enviados varios sacerdotes abusadores. “En la época los abusos eran una cosa común”, decía Piccoli en un video que realizó un periodista simulando ser un antiguo estudiante del Provolo.

El caso del Provolo y los aberrantes abusos que se cometieron en la institución salió a la luz en el año 2009, cuando un grupo de 67 ex alumnos del norte de Italia denunciaron que fueron víctimas de abusos sexuales por parte de sacerdotes, entre ellos Nicola Corradi. Aquí queda demostrado el circuito donde los sacerdotes acusados por abusos en Italia eran enviados a otros países. Los testimonios de las víctimas cruzan las fronteras y coinciden en el modus operandi de los sacerdotes.

Horacio Corbacho: las marcas de sus víctimas

Aunque los acusados nieguen la culpabilidad, como es el caso de Corbacho, quien un año atrás se consideró “inocente de todos los hechos”, las declaraciones de los testigos impugnan su inocencia y la de todos los cómplices que actuaron de manera conjunta para abusar a niños y niñas hipoacúsicas.

Luján, una de las víctimas de Corbacho, señaló hace unos años que este era su gran marca: “No me lo puedo sacar, yo me quise suicidar”, contó la víctima. Una parte del expediente, al que pudo acceder Mendoza Post, explica los métodos y las preferencias de los abusadores para con sus víctimas.

Luján fue abusada por primera vez a los 16 años. Ella explicó, en el marco de su declaración en la causa, que una vez una religiosa le pidió a ella que llevase una bolsa con tortitas a la habitación del cura Corbacho:

“Yo nunca había entrado a la pieza de los hombres. Las habitaciones estaban vacías. No había nadie. Lo saludé, le pregunté cuántas tortitas iba a querer y me dijo que dos. Lo vi acomodándose el cuello y me quise ir, pero me dijo que me quede. Por respeto, me iba a ir. Después cerró la puerta. Se me acercó y me tocó todo por debajo de la ropa”, contó Luján.

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Horacio Corbacho, cura acusado de abuso sexual en el Provolo de Mendoza.

El testimonio prosigue: “Me quedé blanca, helada. Me sentía mareada. Me decía ‘quedate tranquila… no te preocupes…’ (…) Yo me enojé. Horacio me quitó la bandeja de las manos, me dijo que me pusiera en la cama y que me quedara callada. Yo tenía mucho miedo. Él me bajaba la ropa y yo me la sostenía. No entendía qué pasaba. Me puso de rodillas y me penetró por detrás. Me dolió mucho, estaba mareada, pálida. Me asusté mucho. Me sentía muy mal… yo le decía que ya está… me hizo dar vuelta en la cama y me hizo sexo oral… me decía ‘qué rica…’”

“Me dijo que me quedara callada, que no le dijera nada a mamá y papá, a nadie, porque me iban a echar. Después me fui directo al taller de panadería sin mirar a nadie, lo único que quería era irme a mi casa. Le pedí a la jefa Graciela que llamara a mi papá. Yo no sé si ella sabía lo que el padre Horacio me hacía a mí, y a otras chicas. Graciela era muy mala”, agregó la víctima de Corbacho en su testimonio ante la justicia.

El sacerdote se encuentra a la espera del juicio oral en el Pabellón 5 de Boulogne Sur Mer, en Mendoza. Los familiares de las víctimas del Provolo, mientras tanto, piden justicia y que se aceleren los tiempos para juzgar a los imputados del caso.

Tomás Ferrando – @tomas_ferrando1

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