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Mohamed Salah, un faraón en las semifinales de la Champions League

Mohamed Salah, un faraón en las semifinales de la Champions League
mayo 01
00:15 2019

El fútbol es el deporte de mayor masividad a nivel mundial, tanto por la cantidad de personas que lo practican (profesional y amateur) como por aquellas que lo consumen. Pero en medio oriente son muy pocos los jugadores que se encuentran brillando en las mejores ligas europeas. Salah es uno de ellos, y su lucha va más allá que dentro del campo de juego.

El egipcio Mohamed Salah es una de las figuras del Liverpool de Jurgen Klopp, que se encuentra en semifinales de Champions League y comparte la cima de la Liga de Inglaterra con el Manchester City. Nació hace veintiséis años en el pequeño pueblo de Basyoun, Egipto.

Luego de su paso por el fútbol egipcio recaló en Suiza. Tras una gran temporada, los ojos del Chelsea de Inglaterra se posaron en él y lo contrataron a los 21 años. No tuvo los minutos necesarios para mostrar su jerarquía, pero tras un buen año en Fiorentina llegó a Roma. En el conjunto romano disputó dos temporadas y de allí regresó a Inglaterra, pero ésta vez al cuadro “reed”.

Tras conseguir, en su inmejorable temporada de 2017, llegar a la final de la Champions League y convertir 44 goles y 16 asistencias, el mundo entero comenzó a hablar de ese atípico jugador ruliento y perfil bajo. Atípico tanto desde su vestimenta, formas y declaraciones. Lejos de mostrarse en autos de lujo y con ropa ostentosa, sus ganancias y mayores gastos tienen otro destino.

En 2017 Egipto enfrentaba a Congo para definir quién sería el clasificado a la Copa Mundial de Rusia 2018. Salah anotó el penal en el último minuto que le daría un lugar en la próxima cita mundialista a los egipcios. Un empresario millonario le obsequió una gran cantidad de dinero por éste gol clave, pero Mohamed prefirió que lo done a su pueblo para construir escuelas y hospitales.

Además, ese mismo día un ladrón entró a la casa de sus padres. No solo pidió que no lo encarcelaran, sino que ayudó económicamente al jóven entendiendo las dificultades que enfrentaba. Actualmente se encuentra financiando la construcción de una escuela para niñas, un centro juvenil y un nuevo hospital.

Aún siendo uno de los mejores futbolistas a nivel mundial y querido y admirado por los fanáticos de este deporte, no queda exento de sufrir agresiones discriminatorias en algunos partidos. En abril, aficionados del Chelsea cantaron “Salah es bombardero” ante Slavia en Praga. Una semana más tarde, se enfrentaron ambos equipos, Salah convirtió y festejo de una manera muy peculiar: hizo una postura de yoga, demostrando “paz, unión y armonía”.

“Me gusta llevar una vida sin ostentar, tranquila”, comentó luego de ser cuestionado por ir a su entrenamiento en bicicleta y no en imponentes autos como sus compañeros. El marketing del mundo del fútbol no apunta sus reflectores a aquellos que no portan nuevos peinados, ni bajan de su BMW con grandes auriculares y anillos de oro. Pero Salah rompe con lo cotidiano y es amado por todo su país.

También lo demostraron las urnas. Aunque el delantero no estaba postulado para candidato a la presidencia de su país, más de un millón y medio de personas pusieron su nombre en la boleta electoral, consagrando un hecho insólito: Salah quedó segundo sin haberse presentado.

Todo un país se vió reflejado en éste humilde jugador que desde la máxima pobreza emprendió su viaje a Europa para demostrar no sólo su fútbol sino el amor hacia su tierra de origen. Y aunque está a solo tres partidos de conquistar el viejo continente, no parece necesario iluminar su grandeza con grandes flashes.

Emanuel Mardarás – @EMardaras

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