América Latina

2 mayo, 2019

Venezuela: una conflictividad ampliada, la disputa en la Embajada porteña

El martes pasado hubo una nueva intentona golpista en Venezuela. En Buenos Aires, venezolanos movilizados a favor del golpismo intentaron ocupar la embajada pero no pudieron por el cordón humano realizado por organizaciones populares locales que fueron reprimidas por la policía.

El martes pasado hubo una nueva intentona golpista en Venezuela. El ingeniero de 35 años, el autoproclamado Juan Guaidó, “liberó” al opositor Leopoldo López de su poco custodiado arresto domiciliario. Lo hizo comandando un pequeño grupo de uniformados. Ambos dirigentes golpistas se filmaron en las afueras de la base militar La Carlota, montando el show de que supuestamente comenzaban a ganar lealtades castrenses. Iniciaban su “Operación Libertad”, instigando abiertamente al golpe de Estado. Siguen el guión armado en EE.UU., apoyado internacionalmente por gobiernos afines (Grupo de Lima, OEA) y por las grandes corporaciones comunicacionales.

En un conflicto de largo aliento donde juega mucho la comunidad internacional, la nueva -y pobre- intentona destituyente reactivó a la inmigración escuálida. Este fenómeno tiene varios antecedentes a escala mundial. Sólo durante la criminal ofensiva golpista de 2017, antichavistas bloquearon al embajador en España; en Madrid sitiaron un centro cultural y agredieron al público; lo mismo en Australia; funcionarios venezolanos y sus familiares fueron acosados y agredidos en distintas ciudades del mundo, incluida Miami.

En la última semana se dio una novedad, un grupo de ciudadanos norteamericanos -Colectivo de Protección de la Embajada- ocupó la sede diplomática en Washington, con el permiso del gobierno legítimo de Nicolás Maduro. Fue en respuesta a que EE.UU. le entregó las tres sedes diplomáticas venezolanas en su territorio a “funcionarios” designados por Guaidó.

Con la “liberación” de Leopoldo y la arenga de Guaidó, el intento de ocupar sedes diplomáticas por la fuerza alcanzó a Argentina. En Buenos Aires, los venezolanos movilizados a favor del golpismo no pudieron. Distintas organizaciones políticas del campo popular local se solidarizaron y movilizaron para proteger la sede diplomática con un cordón humano. El escenario se caldeó con provocaciones e insultos, derivando en un intercambio de golpes entre dos personas. El pequeño incidente fue aprovechado por la Policía de la Ciudad para desatar la represión sobre cientos de militantes de organizaciones populares.

Bombas lacrimógenas, gas pimienta y perdigones fueron los proyectiles lanzados por las fuerzas de seguridad, para arremeter contra quienes mostraban solidaridad con Venezuela bolivariana. Las organizaciones denuncian cinco detenciones y varios heridos. Entre ellos, el más grave fue internado.

Son impactantes las imágenes televisivas de su caída tras recibir a quemarropa una bala de goma en el oído. Intentando ayudarlo, un corresponsal de la Radio Gráfica recibió varios impactos de balas de goma y fue golpeado por efectivos policiales.

El escualidismo aplaudió la represión de la policía del jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta. No sólo comparten coincidencias ideológicas, también el empleo de la doble vara; el gobierno macrista y el antichavismo venezolano elogian el violento accionar policial en Argentina, pero en Venezuela denuncian como “represión” las respuestas de los uniformados a los grupos paramilitares golpistas -que cuentan hasta con armamento de guerra-. Asimismo, la alineación ideológica de la inmigración escuálida con el macrismo se expresó en cánticos que pedían una “Argentina sin Cristina”.

No es un dato menor que, si bien muchos venezolanos trabajan muy precarizadamente en el sector servicios (atención de comercios, Glovo y Rappi, entre otros), existe una cantidad significativa de personas provenientes de Venezuela con vínculos laborales -hasta orgánicos- con la administración pública de Cambiemos, tanto en Ciudad, como en Provincia de Buenos Aires y en Nación.

La magnitud económica y, más aún, los alcances políticos de estos vínculos entre estructuras reaccionarias regionales, son instancias que aún permanecen ocultas y es necesario empezar a mirar. No sólo pensando en como afectan la prolongada guerra no convencional que padece Venezuela, sino para el análisis de las correlaciones de fuerzas y conflictos que operan en nuestro continente.

Julián Fernández – @julianlautaro

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