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Barajar y dar de nuevo: la vida después del fútbol

Barajar y dar de nuevo: la vida después del fútbol
mayo 07
13:34 2019

La vida de un futbolista profesional parece soñada: millones en sus cuentas bancarias, reconocimiento, fama y exposición. Pero cuando la carrera termina, en muchos casos la soledad se impone y allí comienza el verdadero partido.

Grandes figuras del fútbol argentino, incluso campeones del mundo, sufren y sufrieron depresión tras colgar los botines. “Es muy importante la formación más que del jugador, de la persona”, coinciden muchos futbolistas retirados. El 22 de abril Julio César Toresani, ex Boca y River, fue hallado muerto por presunto suicidio a los 51 años tras sufrir una larga depresión. Hacía tres meses que no conseguía trabajo y vivía en la sede de la Liga Santafesina, tras haber sido director técnico de Rampla Juniors, club que milita en la segunda división de Uruguay.

El “huevo” quedó en la memoria de todos los futboleros por aquella emblemática pelea con Maradona. “Segurola y Habana 4310, séptimo piso” exclamó Diego Armando en la conferencia de prensa, invitándolo a pelear tras su partido donde se enfrentaron cuando Julio vestía la camiseta de Colón de Santa Fe. Luego se hicieron grandes amigos, y el diez lo recordó desde México: “Lo lamento en el alma, mi pésame a toda su familia”.

Pero Toresani no fue el único que cayó en la depresión, y un problema de fondo se vislumbra al ser algo que se conocen cada vez más casos. Muchos jugadores se convierten en estrellas en tan poco tiempo que pasan de la pobreza del barrio a autos que cuestan millones y vidas de lujo. Pero, muchas veces, como llega todo se va. Y no todos cuentan con apoyo ni asesoramiento tanto económico como psicológico, para saber en qué invertir éste caudal.

“¿Por qué Boca, River, o la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) no le dan apoyo a los futbolistas que pasan por ésta situación? No creo que el caso de Toresani sea el único, él era un tipo muy trabajador”, expresó Maradona despidiéndose de su ex compañero. Aquí yace otra de las vitales cuestiones del por qué llegan los ex jugadores a esta situación.

Algunos pueden insertarse rápidamente en el mundo del fútbol y siguen su vida como directores técnicos, representantes u ocupando otros roles dentro de los clubes. Pero son los menos los que cuentan con esta suerte. Claudio “Chacho” Cabrera, aquel volante que supo vestir las camisetas de Boca y River, contó por el infierno que transitó y hasta pensó en quitarse la vida: “Pensaba en apuntarle a una columna en la Autopista Panamericana”, relató.

Tanto él como Toresani pasaron por los dos clubes más grandes del país. Hay que imaginar lo difícil que se hace para aquellos futbolistas que no tuvieron este presente, rehacer una nueva vida cuando frena el balón. Desde jugadores del ascenso hasta aquellos que vistieron la camiseta de la Selección Argentina: sin acompañamiento tanto de allegados como del que deben brindar los clubes y, principalmente la AFA, la historia se repetirá y las lágrimas de tristeza serán las únicas compañías.

Emanuel Mardarás – @EMArdaras

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