Europa

13 mayo, 2019

La derecha xenófoba y antieuropea que crece desde Alemania

En tan solo cinco años de existencia la ultraderecha alemana, a través del joven partido Alternativa para Alemania (AfD por sus siglas en alemán) consiguió representatividad nacional. El 26 de mayo se celebrarán las elecciones parlamentarias europeas y AfD busca imponerse junto con los otros partidos y candidatos euroescépticos y anti-inmigratorios del continente.

En tan solo cinco años de existencia (2013-2018) la ultraderecha alemana, a través del joven partido Alternativa para Alemania (AfD por sus siglas en alemán) consiguió representatividad nacional. Primero a través de los diferentes Estados del país, y luego en el parlamento consiguiendo en 2017 un 13%, equivalente a 90 bancas. El 26 de mayo se celebrarán las elecciones parlamentarias europeas y AfD busca imponerse junto con los otros partidos y candidatos euroescépticos y anti-inmigratorios del continente. ¿Quiénes son estos grupos que buscan instaurar una ola conservadora en Alemania y el resto de Europa?

La AfD nace en 2013, pero es en 2014 cuando obtiene su primera victoria parlamentaria y consigue siete eurodiputados. Luego, en agosto de ese mismo año logra entrar al Parlamento Regional Sajón, y desde entonces tiene una seguidilla de victorias electorales que lo posiciona en todos los parlamentos provinciales.

Principalmente gracias a que una gran parte del electorado que apoyaba a la canciller, Angela Merkel, del partido de centro derecha Unión Demócrata Cristiana (UCD), hayan cambiado su voto hacia la ultraderecha que hizo foco en cuestionar las políticas migratorias que tomó el gobierno.

Crisis migratoria

Desde 2014 más de 1,6 millones de personas entraron a Alemania en busca de asilo. Principalmente de países de África y Medio Oriente donde sufren hambrunas, dictaduras, guerras civiles o persecuciones étnico-religiosas. Esto fue posible gracias a una política de puertas abiertas que tomó el Ejecutivo de Merkel, la llamada Willkomenkultur (cultura de bienvenida).

Pero a partir de 2017, frente al crecimiento de AfD a nivel nacional, el gobierno comenzó a endurecer sus políticas migratorias, considerando que sus anteriores medidas habían generado en la población un acercamiento a estas fuerzas xenófobas y nacionalistas.

De esta manera, comenzaron las “devoluciones masivas” de personas migrantes en condiciones irregulares que estuvieran en la frontera o dentro del país. Según datos del Ministerio del Interior alemán, en 2017 devolvieron 7102 personas a sus países de origen o a los países miembros de la Unión Europea de donde provenían. Y en 2018 el número se elevó a 8658.

La influencia de la ultraderecha es innegable: desde ese espacio se plantean tomar medidas como cerrar las fronteras, desarticular la Unión Europea (UE) y armar campos de refugiados fuera de la misma para impedir que los inmigrantes ingresen.

Alexander Gauland, uno de los líderes del AfD, dijo en un acto del partido: “Si dejamos 200 millones de africanos entrar a Europa, con todos respeto, ¿podremos seguir llamándola Europa?”.

Las manifestaciones conservadoras en Alemania tienen larga data, pero a partir de 2015 y 2016, con diferentes ataques a residencias de refugiados, vienen recrudeciendo. Y desde 2017, con la aparición en el Parlamento Nacional de este partido se ven legitimadas desde la política. El año pasado una gran manifestación nacionalista tomó lugar en Berlín, exhibiendo explícitamente simbología nazi.

Contexto regional

El caso de Alemania no es aislado. En Europa abundan los partidos de ultraderecha, que ante la crisis migratoria y con una retórica xenófoba logran cooptar cada día más apoyo.

En España Vox que dio un salto de 0 a 24 escaños parlamentarios en las últimas elecciones. En Francia, Marine Le Pen del Frente Nacional le disputó la presidencia al actual mandatario Emmanuel Macron. Si bien la derrota fue importante, la imagen de Macron decayó mucho desde que subió al poder en diciembre de 2017: de un 60% a un 36%, casi la mitad y parte de su electorado viró hacia Le Pen. A su vez en Gran Bretaña existe el Partido de la Independencia del Reino Unido (UKIP, por sus siglas en inglés), quienes lograron impulsar un plebiscito para abandonar la UE. De la mano de Nigel Farage sostuvieron un discurso de exclusión al migrante alegando que “les quitan el trabajo”.

Hace dos semanas, el Centro de estudios sobre antisemitismo Kantor, concluyó que “luego de Francia, los judíos no experimentan tanta hostilidad como en Bélgica”, 39 por ciento asegura haber sido acosado o atacada por el simple hecho de ser judío. También hay casos resonantes en Holanda, Polonia e Italia. Pero en verdad la lista es interminable.

Elecciones europeas

El parlamento europeo está conformado por ocho bloques de diferentes partidos de cada uno de los 27 países que integran la Unión. Entre el 23 y el 26 de mayo se celebran las elecciones para renovar estas bancas y el panorama es incierto, aunque un viraje a la derecha parece previsible a raíz de las diferentes realidades nacionales.

Alemania, junto con Francia y España es uno de los países que sostienen a la Unión Europea. Merkel fue clave a la hora de retener a Grecia que, luego de su profunda crisis económica estuvo a punto de abandonar el euro. Merkel ya anunció que este sería su último mandato y por lo pronto no parecería haber ningún sucesor de renombre. Un vacío de poder podría incrementar aún más el apoyo de la AfD, y en consecuencia, del Grupo Europa por la Libertad y la Democracia Directa (EFDD por sus siglas en inglés).

Este bloque está liderado por Farage, impulsor del Brexit, quien se presenta a las próximas elecciones con un partido homónimo. El EFDD tiene una visión euroescéptica, boga por las “libertades” de cada país europeo, planteando una plena independencia económica (o sea, contradecir los actuales tratados de libre comercio que rigen en la Unión) y rechaza la idea misma de la UE.

En suma, no sólo es peligroso por el debilitamiento del bloque regional y los tratados económicos y de libre circulación de personas que permiten a muchos migrantes encontrar asilo sino también, la legitimidad que se les brinda a grupos violentos al invocar los fantasmas del nacionalismo y una supuesta lucha por una preservación nacional.

Martín Raschinsky – @Martinraschin

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