Géneros

22 mayo, 2019

Absolvieron a la mujer que no pudo evitar el asesinato de su hija

Yanina Farías estuvo presa un año y nueve meses acusada de no haber evitado la muerte de su hija en manos de un hombre violento. En el juicio, el fiscal pidió la absolución de la mujer de 32 años y los jueces respaldaron la decisión.

José Leguizamón mató Xiomara, la nena de dos años, a golpes, mientras que su madre, quien posee retraso madurativo, fue acusada de no impedir el asesinato. Yanina Farías estuvo casi dos años presa esperando el juicio por “homicidio agravado por el vínculo en condición por omisión” en el que, finalmente, fue absuelta.

El fiscal Guillermo Altube no presentó cargos contra la mujer ya que consideró que no había elementos para acusar a la mujer. En tanto, los jueces Fabián Brahim, Viviana Guerrieri y Miriam Rodríguez, del Tribunal Oral 4 de Mercedes, respaldaron la postura de la fiscalía y ordenaron la liberación de la mujer.

Por su parte, José Leguizamón enfrenta penas de entre 22 años y cadena perpetua por asesinar a la menor. El juicio será el próximo 29 de mayo donde los magistrados deberán considerar si se trató de un homicidio simple, o un homicidio cometido con alevosía, como presentó Altube.

Tras la absolución de Farías, su abogado Alejandro Bois sostuvo que “El Ministerio Público Fiscal tomó los argumentos de la defensa de Yanina y realizó una evaluación de la prueba con perspectiva de género. Si esto hubiera pasado en primera instancia Yanina jamás hubiera estado presa ni llegado a juicio” y señaló “Lo que queremos ahora es que este fallo sea tomado por la Procuraduría de la Provincia y llevado a todas las fiscalías para capacitar, y que no vuelva a suceder”.

En agosto de 2017 Yanina estaba cambiándole los pañales a Xiomara, la beba de dos años, cuando Leguizamón la apartó de un tirón y comenzó a pegarle a la nena para que pare de llorar. Por los golpes, la menor se desmayó y Yanina no pudo llevarla a emergencias hasta que el violento se calmó. Finalmente la nena murió el 7 de ese mes en el hospital Garrahan.

No era la primera vez que Leguizamón golpeaba a Yanina y a sus hijos. Desde que la mujer había vuelto a vivir con su madre era víctima de violencia de género por parte del homicida, cuyo vínculo con la familia Farías nunca se pudo constatar, a pesar de que vivían en la misma casa.

Tanto el fiscal como los jueces tuvieron en consideración la postura de organizaciones feministas y de derechos humanos que velaron por la liberación de Yanina por considerarla una víctima más de Leguizamón y haber estado imposibilitada para defender a su hija.

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