Asia

4 junio, 2019

Que pasó durante la revuelta de Tiananmen en China

En un nuevo aniversario de la represión de la gran revuelta estudiantil y obrera de la plaza Tiananmen, recordamos brevemente el origen y desarrollo de aquella protesta que hoy sigue siendo un tema tabú en el gigante asiático.

En un nuevo aniversario de la represión de la gran revuelta estudiantil y obrera de la plaza Tiananmen, recordamos brevemente el origen y desarrollo de aquella protesta que hoy sigue siendo un tema tabú en el gigante asiático.

En la China de principios de 1989 ya se manifestaban con fuerza las contradicciones derivadas de una década de aplicación de las reformas políticas y económicas impulsadas por el sucesor de Mao, Deng Xiaoping. En sintonía con el proceso de liberalización soviético conocido como glásnost, estudiantes e intelectuales chinos exigían avances reales en cuanto a libertades civiles y políticas y una reforma del Partido Comunista (PCC) en el poder desde la revolución de 1949.

Por otra parte, también los obreros se encontraban descontentos y consideraban que las reformas habían ido demasiado lejos, porque los inéditos fenómenos de la inflación y el desempleo ya comenzaban a sentirse con fuerza en las ciudades.

Así, la muerte del ex secretario general del PCC, Hu Yaobang, que había sido expulsado del gobierno por Deng  en febrero de 1987 por su simpatía con las protestas estudiantiles, fue el detonador de una serie de manifestaciones espontáneas en las grandes ciudades.

Deng Xiaoping y Hu Yaboang en 1981
Deng Xiaoping y Hu Yaboang en 1981

A partir del 15 de abril de 1989 en Pekín, el punto principal de convocatoria de los manifestantes fue la central plaza de Tiananmen (plaza de la Puerta de la Paz Celestial). Los reclamos para que el PCC rehabilitara la figura de Hu se fueron transformando en cuestionamientos más generales a la situación económica, críticas a la corrupción del partido y reclamos de democratización política.

Así la plaza se transformó en un centro de atracción para miles de estudiantes y trabajadores chinos que la transformaron en un acampe permanente.

El 26 de abril un discurso del propio Deng que acusaba a los estudiantes de revoltosos echó más leña al fuego. Los manifestantes ya se contaban por decenas de miles. El 4 de mayo se realizó una marcha que contó con más de cien mil participantes. Pero el gobierno seguía negándose a dialogar, apostando a que el cansancio venciera a la protesta.

El 13 de mayo miles de los estudiantes acampados en la plaza comenzaron una huelga de hambre y hacia fines de mayo la manifestación cobró proyección internacional por la cobertura que consiguió gracias a los medios extranjeros que estaban allí para cubrir la visita oficial del secretario general del Partido Comunista de la Unión Soviética, Mijaíl Gorbachov.

El 20 de mayo, visto que las protestas no sólo no se debilitaban sino que crecían, llegando a registrarse movilizaciones de un millón de personas en Pekín, el PCC declara la ley marcial. El secretario general, Zhao Ziyang, más favorable a los estudiantes, es desplazado y el 27 de mayo el gobierno decide recuperar el control de la ciudad enviando soldados y tanques de las divisiones 27 y 28 del Ejército Popular de Liberación.

La tarde y la noche del 4 de junio los manifestantes abandonaron la plaza, construyeron barricadas y se enfrentaron a las tropas gubernamentales. Los enfrentamientos continuaron hasta el día siguiente, 5 de junio, momento en que se registró la iconográfica imagen del hombre deteniendo a la columna de tanques.

Tiananmen
La icónica foto de Tiananmen que recorrió el mundo

Nunca hubo un reconocimiento oficial de la cantidad de vidas que cobró la represión estatal, pero estadísticas no oficiales van desde unos 200 hasta más de cuatro mil, además de otros miles de heridos. También se denunciaron miles de arrestos posteriores e incluso una serie ejecuciones sumarias en las jornadas posteriores al desalojo de la plaza.

Hoy en China la masacre de Tiananmen sigue siendo un tema tabú y se habla de ella con el eufemismo de “los incidentes del 4 de junio”. La posición oficial del PCC sigue siendo que la represión de aquellas manifestaciones “contrarevolucionarias” fue necesaria y que “se optó por el camino correcto por el bien del pueblo”.

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