Batalla de Ideas

18 junio, 2019

Abuso sexual en la infancia: un problema de género en un sistema patriarcal

La estadísticas dan cuenta que una de cada cinco mujeres y uno de cada trece varones fueron víctimas de abuso sexual en la infancia, en donde el 80% de los abusos son intrafamiliares y los abusadores son el 95% varones. Si bien en el último tiempo las denuncias de abuso sexual contra les niñes y adolescentes aumentaron, se calcula que de cada 1000 casos solo 100 se denuncian y apenas uno se condena.

La Organización Mundial de la Salud (1986) definió al abuso sexual en la infancia (ASI) como la situación en la que “un niño es víctima de un adulto, o de una persona evidentemente mayor que él con fines de satisfacción sexual”. En este sentido se considera A.S.I a involucrar a al niñe en actividades sexuales que no llega a comprender en su totalidad, a las cuales no está en condiciones de dar consentimiento informado o para las cuales está evolutivamente inmaduro 1

La estadísticas dan cuenta que una de cada cinco mujeres y uno de cada trece varones fueron víctimas de abuso sexual en la infancia, en donde el 80% de los abusos son intrafamiliares y los abusadores son el 95% varones. Si bien en el último tiempo las denuncias de abuso sexual contra les niñes y adolescentes aumentaron, se calcula que de cada 1000 casos solo 100 se denuncian y apenas uno se condena.

El abuso sexual en la infancia es una forma más de violencia de género, implica un problema de estas características en un sistema patriarcal, donde los varones tienen mayor poder que las mujeres y en el cual se perpetúan formas organizadas de desigualdad sostenidas por todas las instituciones del Estado.

¿Quiénes protegen a les niñes?

Quienes descubren los abusos y llevan adelante el cuidado integral de las víctimas en su gran mayoría son las madres, mujeres que al denunciar se encuentran con un sistema patriarcal que en vez de juzgar y condenar a los abusadores, las maltrata, las juzga como maliciosas, locas o manipuladoras, silenciando las voces de les menores

¿Cómo logran defenderse los abusadores?

Los victimarios que buscan escapar de la justicia son amparados por el falso Síndrome de Alienación Parental (S.A.P), un síndrome creado por el estadounidense Richard Gardner, un psiquiatra que se suicidó en el 2003 y que fue un pédofilo confeso.

El abusador en cuestión sostuvo aberraciones tales como que la sexualización de lxs niñxs puede tener fines de procreación; que la niña, niño, niñe víctima puede haber iniciado encuentros sexuales seduciendo al adulto, o que las madres utilizan los abusos como una campaña de denigración al padre.

Dicho falso síndrome consiste en interpretar que les niñes son alienados por uno de sus progenitores (que es en general la madre contra el padre). Dicen que esta madre “programa” la mente de los menores que luego repiten estos relatos inventados de abusos sexuales u otros hechos de violencia, a tal punto que les niñes llegarían a creerlo y por eso declaran ante la justicia situaciones de abuso. Para “desprogramar” la supuesta alienación sugiere que las víctimas queden al “cuidado” de sus abusadores.

Esta teoría no goza de ningún tipo de validez científica, dado que el S.A.P ha sido rechazado por la Organización Mundial de la Salud y la Asociación Americana de Psicología, no figura en las listas de trastornos patológicos de ningún manual. Sin embargo, muchos jueces responden al S.A.P porque tiene conveniencia con el sistema judicial al colocar a la mujer como mentirosa y no considerando a quienes como sujetos de derecho a quienes hay que escuchar y respetar su opinión y deseo.

En este sentido es como valiéndose de estos falsos argumentos que la Justicia se pone al servicio de la defensa de los abusadores, yendo en contra de todas las convenciones sobre los derechos de les niñes y adolescentes.

Recientemente se dio en nuestro país un caso en la que la Justicia volvió a sobreseer por segunda vez a un hombre imputado por el abuso sexual de su hija cuando ella tenía 3 años, a pesar de que el relato de la niña en Cámara Gesell confirmó la existencia del abuso. Por respeto a las víctimas y para no entorpecer el proceso se reservan los nombres y detalles del caso.

Debido a esto, el jueves 23/5/19 su madre y organizaciones políticas, feministas y de derechos humanos movilizaron a la Cámara de Apelaciones para exigir la anulación del sobreseimiento y una profundización en la investigación que desde su inicio desoyó a la niña y protegió al abusador.

Dicha causa aún se encuentra a la espera de que la Sala IV de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional dicte un fallo que tenga en cuenta el relato de la niña, entendiendo que la misma no sólo sufrió el peor de los flagelos sino que además vivenció un proceso judicial lleno de obstáculos y mucho dolor.

En tanto, si consideramos que el abuso sexual en la infancia responde a un tipo de violencia patriarcal y existe mucho más a menudo de lo que creemos, entendemos que es sumamente necesario abordarlo como una problemática de género, visibilizarlo, ponerlo en discusión y considerarlo como un aspecto más de la violencia de género.

Por eso es que no preguntamos ¿Será posible que la Justicia empiece a intervenir colaborando en un camino de reparación y cuidado ante tanto sufrimiento? ¿Podremos romper el tabú y combatir colectivamente el A.S.I?

Sabrina Cimino – Lic. en Psicología (U.B.A)

1.  Intebi, Irene, Osnajanski Norma (2003): Maltrato de niños, niñas y adolescentes, detección e intervención. Buenos Aires. Familia del Nuevo Siglo

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