Cultura

26 junio, 2019

Evangelion: el renacimiento de un animé histórico

El viernes 21 de junio se subió a Netflix uno de las series de animé más elogiadas y a la vez controversiales de los últimos 30 años, Neon Genesis Evangelion. Desde principios de año se generó una gran expectativa sobre el desembarco de la serie a la plataforma de streaming más popular del mundo, debido a que toda una generación podrá verla por primera vez después de su estreno en la década de los 90.

El viernes 21 de junio se subió a Netflix uno de las series de animé más elogiadas y a la vez controversiales de los últimos 30 años, Neon Genesis Evangelion. Desde principios de año se generó una gran expectativa sobre el desembarco de la serie a la plataforma de streaming más popular del mundo, debido a que toda una  generación podrá verla por primera vez después de su estreno en la década de los 90.

¿Pero de qué se trata Evangelion? Esa quizás sea una pregunta incómoda de hacer, porque una de sus principales características es que su trama, en apariencia lineal y concisa, termina por convertirse en una complicada red de disertaciones filosóficas y metáforas religiosas que nunca son del todo claras.

Podría resumirse como una historia de ciencia ficción que tiene como protagonista a un adolescente llamado Shinji Ikari, encargado de maniobrar unos robots gigantescos llamados Eva, construidos con el objetivo de proteger a la Tierra de la invasión de seres extraterrestres, conocidos con el nombre de “ángeles”. Claro está que esta escueta sinopsis es insuficiente para sintetizar todo lo que ofrece este anime.

Lo novedoso que tuvo Evangelion fue que constituyó una verdadera subversión del género ‘Mecha’ (básicamente el anime sobre robots) al que a priori parecería pertenecer. En este caso el enfoque no estaba puesto solamente en las grandilocuentes batallas entre estas máquinas inconmensurables, sino en la psiquis de los humanos que las habitan.

Varios capítulos giran alrededor de la presión que siente Shinji por ser el responsable de salvar a la humanidad, a lo que se le suma la complicada relación que tiene con su padre Gendo, uno de los principales encargados de darle vida a los Eva, y una persona llena de secretos oscuros que poco le importan los deseos o voluntades de su único hijo. De esta forma, Evangelion se muestra con frecuencia como un estudio minucioso de las relaciones humanas, el debate de si acaso existe un dios, y los límites del culto a la ciencia.

Otro interrogante que surge es cómo llegó a ser considerada una serie de culto una vez que finalizó su primera transmisión. La primera opción es la polémica que suscitó el final, que dejó a mucha gente inconforme. Evangelion consta de 26 episodios, y a partir del 16 el tono principal de la historia comenzó a virar lentamente de la ciencia ficción hacia horizontes más psicológicos y reflexivos, culminando en los dos últimos capítulos, donde esto llegó a un extremo.

Como la producción no llegó a realizar de manera completa los capítulos antes de la fecha límite para su salida al aire (además de problemas presupuestarios), los episodios 25 y 26 se adentraron puramente en las mentes de sus protagonistas, provocando un efecto esotérico y hasta, por momentos, onírico. La animación se hizo mucho más abstracta, se utilizaron escenas de capítulos anteriores a modo de flashbacks (recurso que hasta ese entonces no se había usado), los dibujos de repente parecían bocetos hechos en lápiz y hasta se mostraron fotografías a modo de collage.

En 1997, su creador, Hideaki Anno, y Studio Gainax lanzaron dos películas sobre la serie. Primero Death and rebirth, la cual resume los sucesos del anime hasta el episodio 24, y luego The end of Evangelion, la más popular de ambas, que consiste en una reescritura del fallido final, esta vez como Anno lo hubiese deseado.

Lo curioso es que esta última es incluso más confusa e intrincada que el desenlace original, con una gran cantidad de imágenes alusivas al cristianismo y pasajes en los que se reflexiona sobre el mismo público que veía la serie y le pedía a diario a su creador que rehiciera el final, generando así una puesta en abismo difícil de entender pero que de todas maneras se aprecia.

Con el pasar de los años también surgieron distintas ramificaciones del animé, como un manga basado en él (por lo general los animes están basados en mangas y no al revés), y también otras series que volvían a contar la misma historia pero con una animación remasterizada y limando momentos de relleno que no aportaban a la trama.

El continente latinoamericano no fue ajeno a la fiebre de Evangelion de finales de los noventa y principios del nuevo milenio, pues la serie fue transmitida durante muchos años por el extinto canal de televisión Locomotion, que en su momento contaba con una oferta de programas animados destinados a un público más adulto, como South Park, The Critic, y otros animés populares de la época como Cowboy Bebop.

Sin embargo, la llegada a la masividad real a través de Netflix no vino sin controversias. Por cuestiones de copyright, se eliminó la versión de “Fly me to the moon” que acompaña los títulos que cierran cada episodio (en cuanto a la intro, se mantuvo la pegadiza e ineludible “A cruel angel’s thesis”), pero también -y esto fue lo que despertó más descontento entre los fanáticos de la serie-, las nuevas traducciones y los subtítulos parecen haber ocultado o borroneado la posible relación homosexual entre dos de los personajes de la serie, haciendo pasar un vínculo romántico como uno de amistad.

Es difícil determinar si Neon Genesis Evangelion tendrá el mismo efecto en las nuevas generaciones y en los espectadores ocasionales que dan sus primeros pasos en la animación japonesa. Si bien este animé es uno de los más populares que haya existido alguna vez, no está exento de momentos de gran lentitud en que la caída abrupta de su ritmo frenético podría jugarle en contra, de cara a conformar a una audiencia acostumbrada a series con un dinamismo más regular.

Pero si acaso se busca un show que explore los muchos recovecos del alma humana, con una animación de gran calidad y que además dispone de monstruosos robots luchando contra extraños seres alienígenas, solo resta dar play y zambullirse en el delirio absoluto.

Guido Rusconi – @KamaronBombay

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