Derechos Humanos

11 julio, 2019

“Esta bueno pensar que hay otras inseguridades que no se ven”

La seguridad es un tópico que, desde hace años, aparece como eje de discusión en las campañas electorales. Sin embargo no se suele pensar esta problemática más allá del punitivismo. Susana Ordoñez, referenta de Vamos – Frente Patria Grande, reflexiona al respecto y aporta otra mirada desde una perspectiva de derechos.

Se acerca el comienzo de la campaña electoral de cara a las elecciones presidenciales de octubre y como suele suceder comienzan a circular encuestas que, además de mostrar la intención de voto del electorado por los candidatos y candidatas, relevan cuáles son los temas que preocupan a la gente. Entre ellos, siempre está presente la seguridad.

No se suele pensar esta problemática más allá del punitivismo. Seguridad e inseguridad están vinculadas en nuestro sentido común a robos, secuestros y asesinatos. Y la solución a todo esto tiene su correlato en mayores penas, baja en la edad de imputabilidad, aumento del presupuesto del Ministerio de Seguridad, más policía en la calle, nuevas armas como la taser y más libertad para el accionar de estas fuerzas. Pero el problema de la (in)seguridad es mucho más complejo.

Las muertes ocurridas en estos días por la ola de frío extremo pusieron de relieve un problema crónico en la ciudad de Buenos Aires: el déficit habitacional y su costado más inhumano, la cantidad de personas que en el distrito más rico del país se encuentran en situación de calle. Una de las tantas inseguridades que están a la vista de todos pero que los discursos de mano dura que abundan en los grandes medios de comunicación omiten.

La crisis socioeconómica que atraviesa el país tiene como una de sus principales consecuencias la precarización y vulnerabilización de la vida de amplios sectores, principalmente los más relegados, al volver inseguros derechos básicos como el acceso a salud, educación, trabajo y vivienda digna. Cuando lo que peligra es la reproducción de las condiciones mínimas de existencia para muchos y muchas, cabe preguntarse ¿Qué es la seguridad?

“Esta bueno preguntarse qué es la seguridad. Cuando en los medios o la mayoría de la gente habla de la seguridad, se habla de la sensación de inseguridad, del miedo a los robos. Esa es la inseguridad de los medios, que se asocia a los que viven en las villas, a la pobreza, la idea de pibes chorros. Esta bueno pensar que hay otras inseguridades que no se ven, que son las que sufren los pibes y las pibas de los barrios y los que menos tienen”, dice Susana Ordoñez, referenta de Vamos – Frente Patria Grande, consultada por Notas.

Susana vive en carne propia la inseguridad de no tener un techo propio. Después de habitar en diferentes hoteles y formar una cooperativa de vivienda, actualmente reside en el edificio de Santa Cruz 140 del barrio porteño de Parque Patricios junto a 100 familias más. El inmueble es una ex fábrica de toallas (la textil Selsa) recuperada por un conjunto de vecinos y vecinas que padecían el problema de no acceder a una vivienda propia. Hoy, la estructura recuperada se encuentra bajo una orden de desalojo dictada para el 4 de agosto.

El caso de Susana responde a la definición amplia que establece la Ley 3706/11 de protección y garantía integral de los derechos de las personas en situación de calle y en riesgo a la situación de calle. Según la normativa, una persona en situación de calle no es solamente aquella que efectivamente vive allí sino también las que están en peligro de terminar sin un techo. Es decir, se incluyen a personas con sentencia de desalojo, que viven precariamente en hoteles con subsidios habitacionales y las que se encuentran institucionalizadas en cárceles y hospitales de salud mental con posibilidad de egreso.

“Como el Estado también piensa la seguridad igual que los medios, se invierte plata en llenar la calle de policías. Pero eso no resuelve. Eso no sirve de nada si no se invierte en educación, salud, vivienda. Si un pibe no tiene para comer, o no tiene donde vivir, es muy difícil que después pueda estudiar, construir un proyecto de vida. Tienen sueños que no pueden cumplir”, afirma Susana.

Uno de los blancos predilectos de las concepciones punitivistas sobre la problemática de la seguridad suelen ser la juventud de los barrios populares. Desde que el gatillo fácil se hizo política de Estado con la llamada “Doctrina Chocobar”, las muertes de jóvenes en manos de las fuerzas de seguridad fueron en aumento.

“Hace años que no se les presta atención a los pibes y pibas y las propuestas de este gobierno son la baja de la edad de imputabilidad y la violencia institucional y el gatillo fácil. Detienen a los pibes por nada, los persiguen, los hostigan y muchas veces los matan”, comenta la referenta barrial.

También agrega que “por otro lado, quieren encerrarlos cada vez más chicos. Pero, ¿qué hay detrás de eso? otra vez un Estado ausente que no garantiza los derechos de los pibes y violan incluso las convenciones internacionales de los derechos del niño, niña y adolescente”.

“Las organizaciones políticas y sociales hablamos poco de esto, pero tenemos mucho para decir, porque somos nosotras y nosotros y nuestras familias las que lo sufrimos. Entonces está bueno que pensemos propuestas y soluciones para este problema”, concluye Susana.

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