Educación y Ciencia

18 julio, 2019

Protesta por invasión de ratas en una escuela de Constitución

La escuela N°1 Bernardino Rivadavia padece una invasión de ratas desde el comienzo de clases. Según denunció la comunidad educativa, el gobierno de la ciudad no ofrece respuestas y corre peligro la salud de estudiantes, docentes y auxiliares.

La escuela N°1 Bernardino Rivadavia, ubicada en el barrio porteño de Constitución, padece una invasión de ratas desde el comienzo de clases. Según denunció la comunidad educativa, el gobierno de Horacio Rodríguez Larreta no ofrece respuestas, mientras tanto, la salud de estudiantes, docentes y auxiliares corre peligro.

“No podemos tener actividades normalmente, es una invasión”, contó al iniciar el diálogo con Notas Maximiliano, delegado gremial de la Unión de Trabajadores de la Educación (UTE) en el Bernardino Rivadavia. La situación es tan escandalosa que los roedores han ganado terreno dentro del colegio, por ejemplo en el laboratorio de química, que tuvo que ser clausurado hace más de un mes por la imposibilidad de ingresar.

Según contó, al principio aparecía caca de rata en los rincones, después aparecieron ratas muertas y ahora directamente vivas. “Han llegado a aparecer roedores en el inodoro de los baños de la sala de profesores, caca de ratas en los bancos de los chicos, esto atenta contra la salud de estudiantes, auxiliares y docentes”, agregó el docente.

WhatsApp Image 2019-07-17 at 7.46.02 PMA su turno, señaló que el Ministerio de Educación de la ciudad de Buenos Aires casi no se hacía cargo de la situación, a la que nadie en el colegio desea acostumbrarse. “No queremos trabajar en condiciones insalubres e indignas, ni acostumbrarnos a que los espacios del colegio queden inhabilitados”, denunció Maximiliano.

Desde principio de año desde la escuela vienen elevando alertas a la cartera que dirige la licenciada Soledad Acuña, pero según explicó el docente la única respuesta fue enviar a una empresa desratizadora que puso trampas pegamentosas que, además de ineficiente, ni siquiera realiza una limpieza integral del colegio.

“El alimento que ponen en las trampas se lo piden al buffet del colegio. No recoge bien los cartones después de que las ratas fueron atrapadas. Dejan restos de roedores, es decir, tenemos animales en descomposición dentro de la escuela”, alertó Maximiliano.

El miércoles pasado, representantes del Ministerio comunicaron que durante el receso invernal se iba a desratizar la escuela, aunque le bajaron el tenor al raterío: “El informe que nos trae el Ministerio es que la escuela es simplemente un lugar de paso de los roedores y que mientras la escuela no esté cerrada vamos a seguir teniendo ratas”, contó el gremialista.

Sin embargo, la situación parece ser más complicada. La desinversión en educación pública y su constante desfinanciamiento por parte del gobierno, ha generado que la infraestructura escolar se encuentre en pésimas condiciones. Una escuela con agujeros en las paredes y en el piso es un lugar donde las ratas tienen mayores posibilidades de hacer madrigueras y expandirse.

En asamblea, auxiliares, docentes y estudiantes votaron realizar acciones de fuerza y determinaron que si la situación no se solucionaba por completo, las clases no comenzarían luego del receso invernal. “Es un peligro para la comunidad y sobre todo para los auxiliares, que terminan levantando cadáveres de ratas o cazándolas vivas cuando ese no es su trabajo”, concluyó Maximiliano.

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