Géneros

19 julio, 2019

El caso de Micaela y la responsabilidad mediática

Micaela tenía 13 años y se suicidó en su casa de Mariano Acosta como consecuencia de una vida víctima de abusos sexuales y malos tratos por parte de su familia. Después de muerta, varios medios de comunicación hicieron de su calvario una noticia amarillista donde la revictimizaron y culparon de los abusos.

Esta semana se conoció la noticia de la muerte de Micaela. La nena se ahorcó en su casa mientras cursaba el segundo mes de embarazo producto de las reiteradas violaciones a las que había sido sometida por parte de su tío, un hombre de 33 años del que poco se sabe y que se encuentra en libertad.

De Micaela, en cambio, se sabe mucho y la cobertura mediática del caso estuvo, de nuevo, centrada en el rol de la víctima a la que en un principio responsabilizaron por los hechos. Diarios y portales web publicaron y replicaron que la nena “mantenía una relación” con su violador, cargándola de culpas.

Otros, evitaron decir que el embarazo que cursaba era producto de los cotidianos abusos, fortaleciendo la idea de que la nena accedía a mantener relaciones sexuales con el hermano de su madre. Apelaron a “una escritura detrás de su pared” para respaldar los dichos, y anularon por completo las cartas que Micaela había dejado, y en donde relataba el calvario al que era sometida.

Se conoce su cara, se sabe que los vecinos eran testigos de lo que sucedía, se sabe que su madre le pegaba, que tiene dos hermanitos, que la obligaron a dejar la escuela y que su violación era algo de lo que la familia estaba al tanto.

Por el contrario, de su tío no se sabe nada más que la edad y que es albañil. No se conoce su cara, ni su nombre, ni dónde trabaja. Se sabe que fue detenido y liberado a las pocas horas, a pesar de que vecinos y allegados a la víctima confirmaron que él era el responsable de las violaciones, y aunque la autopsia haya confirmado que Micaela estaba embarazada.

El tratamiento misógino y machista de los medios remite directamente al caso de Melina Romero, la “fanática de los boliches que abandonó la secundaria” -según Clarín– y que fue así culpabilizada de su femicidio en 2014. Sin embargo, los ojos no son los mismos y el feminismo logró que ya no se miren ni permitan este tipo de coberturas.

Aun así, los grandes medios de comunicación masiva son responsables de la justificación de la violencia machista, mientras ofician de reproductores y generadores de contenidos que profundizan la estigmatización de las mujeres.

Los nombres, las edades, las vidas, las muertes y las violencias cambian entre una y otra víctima de violencia de género, sin embargo, las coberturas machistas encuentran el punto en común para instaurar una moral castradora sobre el cuerpo de las mujeres.

Esto es posible, entre otras cosas, gracias a que la estructura de los grandes medios está manejada por varones y que en las redacciones la perspectiva de género es casi inexistente. El feminismo celebra cada vez que una periodista mujer y con visión de género alcanza puestos de poder o decisión, ya que significa un paso para desarmar dichas estructuras de poder. Sin embargo, aun faltan en los medios.

El recorte y precarización de la labor del profesional también es un factor de importancia. En un escenario de ajuste, los periodistas son obligados a cubrir mas temas en jornadas extendidas por el mismo salario, dejando de lado la especialización, y relegando a las mujeres a puestos menores por salarios mas bajos.

En ese contexto, las corporaciones de medios explotan la “espectacularización” de la intimidad de las víctimas, y deciden ignorar a quienes buscan visibilizar la problemática.

El caso de Micaela horroriza porque el intento de justificación de su muerte no encuentra lugar en los prejuicios cotidianos. Ella no salía de noche, no consumía drogas, no era lesbiana ni transexual, no había abandonado el trabajo, no tomaba alcohol ni tenía una vida sexual activa. Sin embargo, medios masivos se encargaron de buscar un motivo para evitar decir lo que ya todos sabemos: Micaela no se suicidó, a Micaela también la mataron por ser mujer.

Carla Martilotta

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