Educación y Ciencia

22 julio, 2019

Medio millón de jóvenes perdieron el plan Progresar desde 2015

Mientras el gobierno de Cambiemos propone que los jóvenes sean formados en valores por miembros de la Gendarmería, un informe de la Universidad de Buenos Aires (UBA) marcó que durante los años de gestión de Mauricio Macri, 500.000 chicos y chicas perdieron el beneficio del Programa de Respaldo a Estudiantes de Argentina (Progresar).

Mientras el gobierno de Cambiemos propone que los jóvenes sean formados en valores por miembros de la Gendarmería, un informe de la Universidad de Buenos Aires (UBA) marcó que durante los años de gestión de Mauricio Macri, 500.000 chicos y chicas perdieron el beneficio del Programa de Respaldo a Estudiantes de Argentina (Progresar).

Según los datos que se desprenden del documento elaborado por el Centro de Estudios Ciudad (CEC) de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA, los registros de titulares del Progresar muestran drásticas disminuciones.

En cifras, según los datos oficiales, se detalla que en 2017 la caída fue del 3%, en tanto el año pasado –último en el que se registran datos– descendió un 17%. En tanto, la proyección para el año en curso indica que un 22% de jóvenes perderán el beneficio.

En el primer trimestre de 2018 se produjo la reducción más fuerte desde la implementación del beneficio ya que se perdieron 639 mil prestaciones  (las dos terceras partes de sus titulares).

En el segundo trimestre, el programa mostró un alza y se registraton 930,257 estudiantes que reciben la beca. En tanto, volvió a descender un 38% en el último trimestre del año, llegando a un total de 350 mil jóvenes.

Si bien todavía no hay datos oficiales, el Presupuesto de este año apuesta a continuar el ajuste: propone una meta de cobertura para 506.181 jóvenes, proporción aún menor a la alcanzada en el año de la implementación.

En cuanto a la inversión monetaria, también se registran fuertes caídas en la gestión de Mauricio Macri. En 2016 las partidas del plan disminuyeron 6% con respecto a 2015; en 2017 se acentuó la caída con una reducción del 28%; mientras que en 2018 el programa vuelve a ser víctima del recorte con un 15% menos de inversión.

Si se calcula el total del gobierno de Cambiemos, el presupuesto disminuyó un 50%. Para 2019 se espera un 22% menos, lo que implicaría un acumulado de más del 70% en términos reales desde 2016.

En ese sentido también se registró una baja en el desembolso real del presupuesto destinado a impulsar la continuidad y finalización de los estudios en la población joven más vulnerable. En 2018 se realizó la segunda y última actualización de valores, pero también se impuso un diferencial según el nivel educativo.

En ese sentido, se benefició al estudiante terciario o universitario, aunque se ampliaron los requisitos para poder acceder a la beca y eso es uno de los mayores problemas para los titulares. En la actualidad los montos asignados a becas de carreras universitarias oscilan entre los 1600 y 2300 pesos (están estratificadas según el año de cursada); en tanto que las terciarias van de los 1800 a 2600. En tanto los estudiantes primarios, secundarios o que realizan cursos de formación perciben un monto de 1250 pesos.

“El plan original tenía una visión más universalista; quería llegar a los jóvenes de los sectores populares que no hubiesen terminado la primaria o la secundaria o que tuviesen dificultades para mantenerse en los niveles superiores de la educación. Con la diferenciación de valores en las becas se oficializa la voluntad de que sea un plan para universitarios o terciarios. Se refuerza el concepto del ‘pobre merecedor’, el pobre que se tiene que esforzar el doble para poder mantener la transferencia”, explicó la socióloga María Laura Lombardía, a cargo de la investigación.

En ese sentido problematizó sobre el cambio de paradigma entre la creación del programa en 2014 con la gestión anterior, donde se imponía una mirada unificadora de los problemas que llevan a los jóvenes a dejar de estudiar, y el modelo actual, en donde el gobierno ofrece solo una ayuda monetaria.

En concreto se eliminaron los sistemas de tutores, la ayuda a los padres y madres jóvenes que tienen niñes a su cuidado, y el trabajo conjunto con el Plan Sumar que complementaba con ayuda sanitaria. Con diferentes niveles de dificultad en la implementación, había una mirada de integración social. Ahora se privilegia la cuestión académica exclusivamente. “Hay una interpretación individualista de los fenómenos de exclusión social”, concluyó Lombardía.

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